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Doña Leonor, la gran ausente de la entrega de los Premios princesa de Asturias, cuando don Felipe VI, con solo nueve años, asistió a la entronización de su padre

Octubre 23, 2015
leonor borbon

Hoy viernes tiene lugar en el Teatro Campoamor de Oviedo la entrega de la primera edición de los Premios Princesa de Asturias, desde que en octubre de 2014 y por deseo del patronato de la Fundación Príncipe de Asturias, tras la entronización de don Felipe, se decidiese cambiar de forma lógica la denominación de los galardones para poder otorgar la presidencia a doña Leonor en su calidad de princesa de Asturias. Sin embargo la pregunta sin respuesta es por qué los reyes han preferido que la princesa, que el 31 de octubre cumple los diez años, no comparezca a una ceremonia tan simbólica pues si bien es comprensible entender que a su edad la presidencia es sin duda alguna una responsabilidad excesiva para una niña, su presencia hubiera sido más que celebrada tanto dentro como fuera del auditorio y habría contribuido a la construcción de su imagen pública.

Desde su creación en 1981, cuando el entonces príncipe de Asturias don Felipe contaba tan solo trece años, Casa Real y, muy particularmente, doña Sofía han cuidado con singular celo estos premios tan caros al rey actual, y que tanto contribuyeron en su momento a la necesaria tarea de difusión de su personalidad y de su imagen pública durante los años del reinado de don Juan Carlos I. Todo un acierto en aquellos tiempos, y prueba de ello es la expectativa que estos premios que ya están en el imaginario de todos despiertan todos los años. De hecho, fueron creados con altas expectativas y con enorme visión estratégica, habida cuenta de la talla de muchas de las personalidades que hasta ahora los han recibido como es el caso de Leonard Cohen, Amin Maalouf, David Attenborough, Daniel Barenboim, o Ingrid Betancourt por solo mencionar algunos. Lógico, por tanto, que el propio don Felipe los haya presidido en todas y cada una de sus ediciones, con una única excepción por exigencia de sus estudios, y que en ello siempre haya contado con el apoyo de doña Sofía y de su importante proyección internacional.

El cambio radical de la política dinástica

Aquel acto de 1981 en Oviedo supuso la primera intervención de don Felipe en la esfera oficial, pero para entonces ya le habíamos visto en innumerables ocasiones participando de todo acontecimiento importante pues hasta conocemos algunas anécdotas suyas en la noche del 23-F. Pero antes, el 1 de noviembre de 1977, ya le habíamos visto -con solo nueve años-, asistir a su presentación como príncipe de Asturias (fue investido en el mismo acto de entronización de su padre), en la Basílica de Covadonga, en una solemne ceremonia revestida de una fuerte carga simbólica que buscaba consolidar la dinastía y retomar importantes tradiciones del pasado.

principe de asturias

Pero la política dinástica parece haber tomado un sesgo distinto en relación con estas cuestiones en el reinado de don Felipe y doña Letizia, para quienes mantener el mayor grado de privacidad y de normalidad posible en la educación de sus hijas parece ser una cuestión de suma importancia, en esa clara divisoria que desde un inicio se marcó entre la esfera de lo público y la de lo privado que siempre fue mucho más difusa durante el  reinado de don Juan Carlos. Desde Casa Real se intenta preservar lo más posible a la princesa Leonor y a la infanta Sofía de lo que se considera un exceso de exposición pública, pero esa misma actitud nos impide familiarizarnos con ellas cuyo futuro está tan ligado al del país.

Ricardo Mateos