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En la ceremonia destacó el buen hacer de Cándido Creis Estrada, nuevo jefe de protocolo de la Secretaría General de la Casa del Rey

Don Juan de Borbón:un centenario para el recuerdo

Junio 23, 2013

 

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Se celebraba el funeral por el centenario del nacimiento de don Juan de Borbón, el padre del rey, y ninguno de los llamados quiso faltar a la emotiva cita del jueves pasado en la capilla de palacio. Un acto oficial, pero de evidente y fuerte carga familiar, en el que no podía faltar la infanta doña Cristina a riesgo, como ha sucedido, de que se suscitasen fuertes críticas, quizá innecesarias, desde distintos foros. Pocos, sin embargo, han recogido la impecabilidad de una ceremonia “magnífica y de coreografía perfecta” como nos cuentan aquellos que estuvieron presentes y que han querido compartirla con nosotros. “Una de las más bonitas a las que he asistido en palacio”, nos dice uno de ellos, con la capilla real transformada en escenario grandioso gracias, nos relata otro, al buen hacer de Cándido Creis Estrada, nuevo jefe de protocolo de la Secretaría General de la Casa del Rey.

Ni periodistas ni fotógrafos, únicamente los invitados en una interesante y llamativa mezcla de altezas, ministros, presidentes de gobierno, aristócratas, delegaciones de las órdenes militares históricas, de la Diputación de la Grandeza, de las Reales Maestranzas, y de la Orden del Toisón de Oro, con la presencia como colofón del personal de servicio de los condes de Barcelona, personas del común como la doncella y el chófer de doña María, o el fiel Jesús un extremeño que dedicó años de su vida al servicio de don Juan. Todo un conglomerado bien avenido, ante un don Juan Carlos que se mostró conmovido y a quien muchos encontraron muy mejorado, más delgado y con muy buen color, una doña Sofía cariñosa y particularmente alegre durante el cocktail, y una infanta Cristina “espectacular” y muy afectuosa, a decir de alguien que conversó con ella, pero que a momentos también permaneció confinada a espacios de soledad incluso en medio de tan cercana concurrencia.

Sin ausencias destacables

No faltaron los reyes Simeón y Margarita de Bulgaria, él un tanto taciturno por las preocupaciones que le genera injustamente el gobierno búlgaro, los portugueses duques de Braganza, cada día más asiduos de las tierras españolas, y todo un contingente de fieles amigos de los tiempos difíciles de Estoril llegados expresamente de Portugal como la familia Espirito Santo o Maria del Mar Tornos, condesa viuda de Povoa e hija del secretario de don Juan. Tampoco viejos amigos como Antonio Eraso Campuzano y Jaime de Carvajal y Urquijo, el depositario de las memorias de doña María, Javier González de Vega, o clásicos como el duque de Huescar en representación de la casa de Alba, aunque hay quien ya ha criticado la no invitación a otros fieles de otro tiempo como la familia de los duques de Fernán Núñez.

La familia del rey estaba al completo con un infante don Carlos ya muy dañado por su padecimiento neurológico, su madre la infanta doña Alicia, decana de los Borbones de España, manteniendo su buen porte a sus ya 95 años, la condesa Antonia Zamoyska, durante años dama de doña Maria, la marquesa de Tablantes (receptora de los afectos de muchos de los presentes) también dama e íntima amiga de la condesa de Barcelona, y un largo etcétera de Gomez-Acebos, Zuritas, Marones, Dos Sicilias, Zamoyskis, Orleans, Morales o Alvarez de Toledos. No nos pareció ver allí a la princesa Irene de Grecia, se echó de menos a las princesas Tesa y Cristina de Baviera, y al príncipe Adam Czartoryski y no se cursó invitación a la gran duquesa María de Rusia. Pero mención especial merece la presencia de la princesa Inmaculada de las Dos Sicilias (acompañada de hijo y nuera) que junto con su hermana Margarita y su sobrina Maria Ilia García de Sáez ha ocupado en días pasados las páginas de la prensa. No hubo olvido de don Juan Carlos para doña Inmaculada y los suyos, exculpados como han quedado de su imputación en el llamado “Caso Emperador” (no ha habido lugar a la causa) aunque la prensa no parece haberse hecho eco de ello aunque si lo hizo de su imputación.

Recepción a cargo de doña Sofía y sus hijos

Tras la bien orquestada ceremonia religiosa, en la que cantó un coro de monjas y todos los presentes mantuvieron el necesario aire solemne, don Juan Carlos abandonó palacio quedando doña Sofia y sus hijos al cargo de la recepción con copa posterior (eso si, nada de costosas “delicatessen” sino un pequeño y sobrio refrigerio) en la que el ambiente era relajado, familiar y gozoso después de tan largo tiempo desde la última reunión familiar de tan extenso grupo. Muchos repararon en la presencia de Adolfo Suárez Illana, hijo del ex presidente, y hasta hubo quien encontró a José Luis Rodríguez Zapatero (que al igual doña Sofia aguantó hasta el final marchándose hacia las tres y media de la tarde) elegante y de imagen absolutamente impecable que conversaba amable con todos los presentes, aunque alguien le recordó que, en realidad, nunca llegó a conocer a don Juan de Borbón. En suma, una ceremonia para el recuerdo de uno más de esos personajes que ya son parte de la historia aunque, para variar, no puedo faltar quien le afeó el día a la princesa de Asturias criticando que no tomase la comunión y que no se mostrase reverente ante la imagen del altísimo. Pero es que, para algunos, nunca acierta.

Ricardo Mateos