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Fueron varias las ocasiones en las que los miembros de la familia real se beneficiaron de donaciones de particulares

Don Juan de Borbón en el ojo del huracán: las verdaderas claves de su herencia

Marzo 31, 2013

Llama poderosamente la atención que estos documentos que ahora se filtran provengan, supuestamente, de lo que fue la notaría de don Luis Coronel de Palma, marqués de Tejada y ex gobernador del Banco de España, fallecido en agosto de 2000. Porque don Luis fue gran amigo (amén de concuñado), de aquel José María Ruiz-Mateos de los gloriosos tiempos de RUMASA, su hijo Luis Coronel de Palma y Martínez-Agulló está casado con Ana de Marichalar y Sáenz de Tejada, hermana del ex duque de Lugo, y su otro hijo, Alfonso, era presidente de la COPE en 2008 designado por Rouco Varela
Cuando en 1960 se remozó Villa Giralda para la celebración de las bodas de plata de los condes de Barcelona quien se hizo cargo de esos abultados gastos (200.000 pesetas del momento), fue el duque de Alburquerque

La pequeña infanta doña Margarita, ya en la década de los años 40, recibió unos cuantos millones de pesetas de la riquísima marquesa de Pelayo (gran mecenas de los Barcelona en sus primeros años en Portugal), y en 1952 heredó una hermosa casa en Italia de un millonario local
Ricardo Mateos, autor del libro “Estoril, los años dorados”, recibió el testimonio de muchos de los personajes más cercanos al entorno de don Juan y de doña María, todos ellos coincidentes en una afirmación rotunda: “No tenían un duro”

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Este lunes 1 de abril se cumplen los 20 años del fallecimiento de don Juan de Borbón, conde de Barcelona, y tan solo un día antes el diario El Mundo nos ha regalado en portada un reportaje de investigación sobre la herencia millonaria del padre del rey don Juan Carlos fuera de España que, bien aderezado, abre una nueva línea de posibles ataques a la familia real justo en momentos de especial sensibilidad de la población en relación con los capitales de ciudadanos españoles depositados en bancos extranjeros y, en particular, en Suiza.

Pero sin duda cabe preguntarse, ¿por qué se nos desvela ahora esa información?, ¿quien la ha filtrado?, ¿a qué intereses obedece?, y ¿cómo se han conseguido los documentos a los que se hace referencia que, por otra parte, parecen tener todos los visos de autenticidad? En realidad, decir que el padre de don Juan Carlos dejó una fortuna de mil millones de pesetas (la suma no se referencia en euros para conseguir una mayor sonoridad), parece venir a destruir la imagen de relativa frugalidad que siempre hemos tenido de la vida de los padres de los condes de Barcelona durante su largo exilio en Portugal.

Pero a pesar de las interpretaciones, que ya nos vienen servidas, el que don Juan dejase ese capital no desdice para nada esa realidad indudable de las estrecheces (pensemos siempre en términos de una familia real), con las que los condes de Barcelona vivieron en su refugio en Estoril. De ello es testigo el autor de estas líneas, que para la redacción de su libro “Estoril, los años dorados” recibió el testimonio de muchos de los personajes más cercanos al entorno de don Juan y de doña María, todos ellos coincidentes en una afirmación rotunda: “No tenían un duro”.

Sus fieles, siempre a su lado

Que don Juan pagaba poco o nada en su día a día es un hecho cierto, pues de ello se hacían cargo en su casi totalidad los nobles españoles que se turnaban en sus tareas semanales de servicio, y hasta un sobrino de Ramón Padilla, el sempiterno secretario personal del conde de Barcelona, nos relataba como durante las estancias en París al marqués de Marianao se le acumulaban las facturas del restaurante Maxim’s, y sabemos que cuando en 1960 se remozó Villa Giralda para la celebración de las bodas de plata de los condes de Barcelona quien se hizo cargo de esos abultados gastos (200.000 pesetas del momento) fue el duque de Alburquerque, que durante años gastaría sumas ingentes de su importante hacienda al servicio de su señor. Los testimonios son numerosísimos e incontestables, y fueron muchos los aristócratas portugueses y españoles que en aquellos años ayudaron económicamente a don Juan y doña María, pues hasta el entonces embajador del régimen en Lisboa, José Ibáñez Martín, nada adicto a los habitantes de Villa Giralda, escribía en 1966 al general Franco: “Ahora la enfermedad de la Condesa de Barcelona y su convalecencia les ha costado cerca de un millón de pesetas y, naturalmente, están pasando muchos apuros para poderlas alcanzar y pagar”. Otra cosa es que las informaciones se saquen de contexto pues, entre otras cosas, una suma en torno a los 6 millones de euros no es una  herencia particularmente notable para alguien que durante años fue jefe de una familia real si la comparamos con los bienes dejados, por ejemplo, por el último rey de Italia.

Un hombre austero

Cuando en 1941 don Juan heredó a su padre Alfonso XIII, el montante de su fortuna era de unos 7 millones de pesetas que comprendían acciones, cantidades en líquido, joyas, y numerosos bienes ubicados en España (la isla de Cortegada, y los palacios de Miramar y la Magdalena) que durante años, y con excepción de los pisos y locales de la Gran Vía madrileña, nunca produjeron renta alguna. Doña María, por su parte, sólo heredó de su madre la infanta doña Luisa a fines de los años 50 la casa que ésta poseía en la sevillana Avenida de la Palmera, que fue vendida en aquellos años de dificultades. La posición de don Juan no era por tanto holgada para un jefe de familia real (doña María nunca pudo pagarse trajes de alta costura), y tanto es así que la Villa Giralda de Estoril le fue ofrecida durante años por un alquiler irrisorio por parte de la poderosa familia de Fausto de Figueiredo, hasta que fue finalmente adquirida en 1979 por 2,7 millones de pesetas.

Su barco, el famoso Saltillo, nunca fue de su propiedad pues siempre le fue cedido por el industrial vasco Peru Galindez, y solamente en años muy posteriores, ya en los 60, pudo ser el propietario efectivo de su otro barco, el Giralda, que fue regalo de un grupo de españoles. De hecho, las estrecheces de don Juan solo comenzaron a remitir en 1969 cuando tras el fallecimiento de su madre, la reina Victoria Eugenia, quedó liberada la importante suma (1.600.000 pesetas de 1941) que ésta usufructuaba del difunto Alfonso XIII. Por otra parte, nada más natural que el que don Juan mantuviese sus cuentas en Suiza, por ser allí donde recibió su herencia paterna, donde residió siempre su madre, y donde podía depositar cantidades importantes fuera de Portugal en tiempos en los que no podía residir en España.

Donaciones de particulares monárquicos

Ahora se nos habla de un capital de 742 millones de pesetas (inmuebles aparte), que el conde de Barcelona dejó en sus cuentas en Suiza, una suma que con toda probabilidad se debió de ir acumulando a partir de los años 70 pasados ya los momentos de mayor precariedad económica. Ya en 1963 don Juan vendió a unos amigos otro barco que le había sido regalado por un grupo de españoles, el Giraldilla, por 2.700.000 pesetas, y desde su establecimiento en España a comienzos de los años 80 sus finanzas comenzaron a cambiar. La Villa Giralda de Estoril fue vendida en 1990 al alemán Klaus Saalfeld (que aún la habita), por 68 millones de pesetas, y previamente fue desprendiéndose de los palacios de Miramar y de La Magdalena (por un total aproximado de 227,5 millones de pesetas), y de la isla de Cortegada vendida en 1978 por 68 millones de pesetas. Un total de algo más de 366 millones de pesetas fruto de esas ventas, que supondría la mitad del total del monto depositado en las cuentas suizas a su muerte en 1993 del que ahora se nos habla. A ello habría que añadir las rentas de esos mismos capitales acumuladas durante años, y los alquileres y ventas de los pisos y locales de la Gran Vía madrileña (prácticamente todos fueron vendidos), en tiempos en los que con la monarquía ya restaurada en España los padres del rey debieron de recibir alguna asignación personal de parte de su hijo don Juan Carlos. Fue entonces cuando pudieron finalmente ahorrar.

Además, tampoco podemos obviar la existencia de otras posibles percepciones monetarias, pues fueron varias las ocasiones en las que los miembros de la familia real se beneficiaron de herencias de particulares. Tal fue el caso de la pequeña infanta doña Margarita que ya en los años 40 recibió unos cuantos millones de pesetas de la riquísima marquesa de Pelayo (gran mecenas de los Barcelona en sus primeros años en Portugal), y en 1952 heredó una hermosa casa en Italia de un millonario local. Sumas, todas ellas, que bien justificarían los millones de los que ahora se habla.

Así, a su llegada definitiva a España, a comienzos de los 80, don Juan y doña María adquirieron un pequeño piso en Estoril, que ahora es propiedad de doña Margarita que pasa allí largas temporadas, y compraron un primer chalet en la calle Lanzahita de la lujosa urbanización de Puerta de Hierro, en las afueras de Madrid, que posteriormente fue vendido para adquirir una segunda y definitiva Villa Giralda, en la cercana calle Guisando número 25, a la que fueron a parar numerosos objetos valiosos que nunca estuvieron en display en la más sencilla y veraniega Villa Giralda de Estoril. Fueron tiempos de mayor holgura económica, en los que tanto don Juan como doña María fueron particularmente generosos con deudos y amigos en tiempos ya de escasos viajes.           

¿Quién y por qué filtra?

No hay duda de que continuaremos sabiendo de este asunto que viene a enturbiar un poco más la imagen pública de la familia real, en momentos en los que la Casa del Rey se plantea cómo organizar el funeral de carácter íntimo que el próximo 20 de junio se celebrará en El Escorial por el centenario del nacimiento de don Juan de Borbón.

Llama poderosamente la atención que estos documentos que ahora se filtran provengan de lo que fue la notaría de don Luis Coronel de Palma, marqués de Tejada y ex gobernador del Banco de España, fallecido en agosto de 2000. Porque don Luis fue gran amigo (amén de concuñado) de aquel José María Ruiz-Mateos de los gloriosos tiempos de RUMASA, su hijo Luis Coronel de Palma y Martínez-Agulló está casado con Ana de Marichalar y Sáenz de tejada, hermana del ex duque de Lugo, y su otro hijo, Alfonso, era presidente de la COPE en 2008 (propuesto por Rouco Varela) y es presidente de la Asociación Nacional de Propagandistas Católicos. Ahí quedan las incógnitas…

Ricardo Mateos