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Por el momento, no se ha hecho referencia a acto alguno en relación con el evento

Don Juan Carlos y Doña Sofía: el año de las bodas de oro

Enero 8, 2012
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Si el próximo día 15 Iñaki Urdangarín celebrará un triste 44 cumpleaños en su oficioso exilio en los Estados Unidos, el 14 de mayo se cumplirán las bodas de oro de don Juan Carlos y doña Sofía, los cincuenta años de su jubilosa, brillante, colorista y muy española boda en Atenas allá por 1962, sin duda alguna la última gran boda regia de rango igual del siglo XX. Sería, por tanto, de esperar alguna celebración que marcase con cierta brillantez la fecha, como así ha venido sucediendo en las viejas monarquías bien establecidas en Europa, que en estos casos no dudan en vestir sus galas.

De hecho, justo en estos días la monarquía danesa celebra los 40 años de la reina Margarita II en el trono, con todo un conjunto de actos de distinta naturaleza que, durante todo el mes de enero, llevarán a la familia real por distintos lugares del país: habrá ceremonia en el parlamento, cenas de gala para invitados de excepción, exposición de objetos de arte diseñados por la propia reina, ediciones de obras sobre el reinado, etc. Pero en España, por el momento, no se ha hecho referencia a acto alguno en relación con las regias bodas de oro, un acto que debiera prepararse con cierta anticipación, en momentos muy delicados para la familia real que, en todo momento, se mantiene en el punto de mira de toda la prensa y de la opinión pública.
 

Enorme tensión en palacio

Días atrás un medio de prensa de la red anunciaba abiertamente y sin ambages que los reyes de España viven en un claro y triste alejamiento, casi una separación de facto, desde hace ya casi diez años. Una situación que, de ser cierta, se habría reforzado aún más con los últimos acontecimientos que tendrían a don Juan Carlos muy afectado y más que molesto, y que estarían generando un ambiente de enorme tensión en el palacio de la Zarzuela. Pero estos rumores no son nuevos. Hace ya años que la duquesa Diana de Wurttemberg, hija del difunto conde de París y gran amiga de infancia de don Juan Carlos desde los años de exilio en Portugal, se hizo eco de los gruesos lamentos del rey por los matrimonios de sus hijos, muy contrarios a lo que hubieran sido sus verdaderos deseos.

Y del mismo modo hace ya largo tiempo que en los medios aristocráticos y en las alturas se comenta en voz alta que doña Sofía pasa gran parte de su tiempo libre en Inglaterra, en compañía de sus hermanos el rey Constantino y la princesa Irene, y en sus numerosos viajes por todo el mundo, muchos de ellos en compañía de su hermana y en ocasiones de algunos de sus primos como el príncipe Miguel de Grecia junto a quien pasó uno de sus cumpleaños en Siria. Ciertamente, en los últimos años no ha sido extraño verla en solitario en Atenas para distintos actos, y en numerosas ocasiones ha acudido, también en solitario, a encuentros familiares en Alemania o en otros lugares como Bucarest.

Perplejidad entre los primos reales de Doña Sofía

Para mayor abundamiento el reciente viaje de la reina a Washington, ilustrado con fotografía a toda plana en portada de la revista Hola, no ha mejorado nada las cosas en Zarzuela, y hasta ha generado, según nos cuentan, perplejidad entre algunos de los primos reales de doña Sofía que en días pasados habrían intentado hablar con ella. En esa misma línea cuesta también entender la imagen pública de apoyo a Iñaki Urdangarin por parte de miembros de la familia real griega, como es el caso de la princesa Alexia (íntima de doña Cristina) cuyo esposo, el arquitecto Carlos Morales Quintana, no es en modo alguno el mejor apoyo de cara a la galería puesto que también él ha tenido problemas con la justicia, habiendo estado imputado por delitos contra la ordenación del territorio y tráfico de influencias en la llamada “Operación Unión”, un caso de presunta corrupción urbanística en la isla de Lanzarote. Todo ello por construirse una mansión sobre suelo no urbanizable en el enclave de Puerto Calero. Muchas son las cosas que se cuentan del en otro tiempo exceso de presencia de la familia real griega en España, que también generó sonadas críticas en su momento. Otros más prudentes, como Luis Alfonso de Borbón, prefieren mantenerse al margen pues el duque de Anjou ha decidido poner un poco de tierra por medio marchando a los Estados Unidos.

En próximos días asistiremos también a la presentación de un libro sobre doña Sofía que con toda probabilidad generará un cierto grado de polémica en torno a un personaje que aún no alcanzamos a conocer, pero esperemos que en mayo podamos ver alguna celebración de la bodas de oro de los reyes de España, pues andamos faltos de simbolismos en nuestra monarquía y sería conveniente dejar algunas tradiciones sembradas para facilitar el futuro a los esforzados príncipes de Asturias.   

Ricardo Mateos