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Don Felipe y doña Letizia se suman a la estrategia de la realeza europea de preservar la imagen pública de sus herederas: Leonor, Catharina Amalia y Elisabeth, las más protegidas

Noviembre 24, 2015
Leonor colegio

Mucho se ha hablado de lo que algunos consideran un exceso de protección de la princesa de Asturias por parte de los reyes, pues se echa de menos ver con más frecuencia a doña Leonor y a su hermana, pero con el cambio de los tiempos y la adopción de nuevas actitudes por parte de las monarquías europeas, que no quieren perder el compás de lo que consideran que es el devenir de la sociedad, parece que la preservación de las nuevas princesas herederas es una política bastante común que también se aplica fuera de nuestra fronteras a las futuras reinas de Holanda y de Bélgica. Es bien cierto que Holanda es una monarquía tradicionalmente asociada a las mujeres (ha habido tantas reinas como reyes), y que los reyes Guillermo Alejandro y Máxima son más generosos que sus buenos amigos don Felipe y doña Letizia a la hora de filtrar a la prensa imágenes de sus tres hijas tanto en actos oficiales como en sus vacaciones a lo largo del año. Sin embargo, a sus doce años, la princesa de Orange, título que ostenta la princesa heredera Catalina Amalia, mantiene una vida lo más protegida posible del ojo público pues los reyes han abandonado los grandes palacios por preferir vivir en el más sencillo y anónimo entorno de la Villa Eikenhorst.

holanda princesas
Catalina Amalia de Holanda con sus hermanas pequeñas

Celosos de la intimidad de sus hijas, han decretado que las tres no participarán, o lo harán lo menos posible, en actos oficiales pues afirman que “por el momento su entorno es el de sus padres, sus hermanas Alexia y Ariane y sus amigos” y enfatizan su deseo de “proteger a la princesa lo más posible hasta que cumpla los 18 años”, edad en la que comenzará a asumir responsabilidades oficiales y entrará a formar parte de la División Consultiva del Consejo de Estado. Catharina Amalia ya maneja con fluidez el holandés, el inglés y el español y cursa estudios en el Christelijk Gymnasium Sorghvliert de La Haya, y no extraña una actitud clara en un país en el que la familia real mantiene una muy buena relación con la prensa, que respeta la privacidad de los reyes y sus hijas durante sus vacaciones, que se compensa con una sesión fotográfica oficial que se facilita a todos los medios.

La princesa heredera Elisabeth de Bélgica, la más expuesta

Algo más expuesta está la princesa heredera Elisabeth de Bélgica (conocida como “Lisa” en familia), que con tan solo diez años ya presidió un primer acto oficial al inaugurar el ala de pediatría de un Hospital, que antes de cumplir los trece ya pronunció su primer discurso oficial en octubre de 2014 con ocasión de la conmemoración de la Primera Guerra Mundial, y que hace tan solo unos meses volvió a hablar en público en el bautizo del Barco Pollux. Un discurso pronunciado en flamenco, francés y alemán que son las tres lenguas oficiales de un país de grandes tensiones regionales en el que la monarquía pasa por horas bajas sometida a un fuerte escrutinio y a notables críticas, y por tanto se cuida de no herir las susceptibilidades regionales. Elisabeth, que fue bautizada en esas tres lenguas, ha sido el primer miembro de la familia real que ha estudiado flamenco (su tía la princesa Astrid fue fuertemente criticada por un discurso en un flamenco absolutamente elemental), y siendo su padre todavía duque de Brabante en su calidad de heredero, ella no pudo utilizar el título tradicional de condesa de Hainaut por considerarse que no era suficientemente neutro al ser Hainaut una provincia valona.

elisabeth belgica
Elisabeth de Bélgica

El título fue abolido aduciéndose entonces que habría de buscarse “una fórmula que tuviese en cuenta la evolución institucional de Bélgica”, pero el problema quedó resuelto al acceder su padre al trono y convertirse ella en duquesa de Brabante. Ya entrada en la adolescencia su poca conocida personalidad ha despertado un enorme interés entre los medios de prensa sabiéndose que toca el piano, practica la danza y estudia en el Sint-Jan Berchmanscollege del distrito de Marolles en Bruselas. Pero como en el caso de doña Letizia, se dice que su madre la reina Matilde vigila de cerca que la vida de esta joven princesa que un día será la primera reina de Bélgica se mantenga lo más protegida posible, y desde el palacio real de Bruselas se afirma que “se hace todo lo posible para mantenerla al margen de los curiosos pues el palacio la quiere preservar. Siempre intentamos ponerlo fácil con la prensa, pero eso no es aplicable a los niños”.

A la vista de lo anterior pareciera que la nueva hornada de reyes de Europa hubiese compartido sus inquietudes en relación con la infancia de sus hijos en un mundo de enorme poder mediático que implica una gran exposición pública. Una coincidencia de criterio entre reyes que permitiría comprender más la protección por parte de Zarzuela de doña Leonor y de doña Sofía, que llevan sobre sí una fuerte carga académica, si bien cabe decir que las familias reales de Bélgica y Holanda cuentan con muchos más miembros en activo que colaboran a dar mayor visibilidad a la realeza local mientras que en España don Felipe y doña Letizia cuentan con escasísimos apoyos en ese sentido.

Pero la clave de este deseo de respeto a la infancia y la juventud de las futuras reinas nos la da un comunicado de prensa que la casa real holandesa remitió recientemente con ocasión de la vuelta al colegio de la princesa Catharina Amalia. Ese día, el rey Guillermo Alejandro facilitó a la prensa una fotografía y un vídeo de la princesa en su bicicleta con cesta color rosa, a la que acompañaba una nota oficial con el siguiente mensaje: “Al igual que sus pares la princesa tiene derecho a una infancia y una juventud sin perturbaciones, y dado que la vida futura de la princesa estará ampliamente dedicada al servicio público es importante respetar su privacidad”. Cabrá, en cualquier caso, ver si esta misma política se aplica a esas otras dos futuras herederas europeas que son Ingrid de Noruega y Estelle de Suecia, que todavía en la infancia son aún nietas y no hijas de reyes.

Ricardo Mateos