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El cambio cobra una dimensión especialmente importante en estos momentos de terrible situación en Siria

Don Felipe marcha a Arabia Saudí para saludar al nuevo rey Salman

Enero 25, 2015

El representante del hasta ahora ministro de defensa del país árabe en España no es otro que aquel magnate sirio Mohammed Eyad Kayali que fue el organizador de la aciaga cacería del rey emérito en Botsuana y también quien corrió con todos los gastos

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En la mañana del sábado pasado el rey don Felipe ya viajaba hacia Riyad para ser uno de los primeros reyes de Europa en presentar sus respetos al nuevo rey Salman de Arabia Saudi (considerado como un hombre dialogante), pues tan pronto como se tuvo noticia del fallecimiento del anciano rey Abdullah, que fue enterrado al día siguiente siguiendo las sencillas costumbres locales,se tuvo noticia de la esperada llegada a la capital del reino saudí del rey Abdallah de Jordania, del príncipe de Gales, del rey Felipe de Bélgica, y del príncipe heredero Federico de Dinamarca. Nada más lógico habida cuenta de la íntima relación de amistad que muy sagazmente don Juan Carlos ha sabido cultivar con la poderosa y compleja familia real saudí, en la que la sucesión a la corona es de hermano a hermano. De ahí que hubiera sido de esperar que fuese él y no don Felipe quien se desplazase a Riyad, si bien se entiende que el rey emérito haya querido dejar paso también en esto a su hijo por el bien de los intereses de España a donde durante décadas han ido llegando jugosos contratos de los príncipes árabes favorecidos por la estrecha amistad entre ambas familias reales. 

Muy buena fue siempre la amistad de don Juan Carlos con el difunto rey Abdullah, pero es mejor aún la que le ha unido al nuevo rey Salman, hasta ahora ministro de defensa de Arabia Saudí, cuyo representante en España no es otro que aquel magnate sirio Mohammed Eyad Kayali que fue el organizador de la aciaga cacería del rey emérito en Botsuana, y también quien corrió con todos los gastos. Una cacería de la que salió la firma a favor de una empresa española de la construcción del AVE entre las ciudades de La Meca y Medina.

El príncipe Muqrin, hermano de padre del nuevo monarca, el heredero

El cambio de rey en Arabia Saudí cobra una dimensión especialmente importante en estos momentos de terrible situación en Siria, y en los que el yihadismo está en primera línea de preocupación en Europa generando un peligro potencial para España. Por el momento ya hay nuevo príncipe heredero en la persona del príncipe Muqrin, hermano de padre del nuevo monarca (es hijo de la décimo octava esposa del rey Abdulaziz), que ha sido director general de los servicios saudíes de inteligencia y que ahora ha pasado a ser primer diputado y primer ministro, amén de ser el riquísimo propietario de enormes fincas en el Líbano, y un amante de la astronomía, la literatura y la poesía árabe aunque tiene en contra no ser hijo de una princesa de sangre real.

Todo ello en un entorno en el que ya hay príncipes como el también multimillonario Talal, hermano de padre del nuevo rey, de quien nos cuentan que tras años de vida en los grandes salones de Europa y de Nueva York en medio de un opulento lujo por su talante liberal, su actitud abierta y su lucha por la igualdad en Arabia Saudí, hace ya algún tiempo que ha ido islamizando fuertemente su círculo inmediato apartando con ello las costumbres occidentales en una deriva hacia posiciones más tradicionales y probablemente más radicales. Talal es también el padre del polémico príncipe Al Waleed, a quien nadie se atreve a toser tanto por su poder como por su incalculable fortuna, que es el mismo que hace unos años fue denunciado en España por una modelo que le acusó de violación tras haber sido narcotizada a bordo de su yate en aguas de Ibiza quedando el caso finalmente archivado.

Sigue lloviendo fuerte sobre el príncipe Andrés

Y mientras la realeza europea se dirige con lógico interés a ese centro de poder económico que es Arabia Saudí, en Inglaterra continúa lloviendo fuerte sobre el príncipe Andrés cuya presencia hace tan solo unos días en el foro económico mundial de Davos, donde fue el centro de la atención mediática a pesar de coincidir allí con los reyes de Bélgica, la reina Máxima de Holanda, y los príncipes herederos de Noruega pues el rey Abdallah de Jordania se marchó de inmediato al tener noticia del fallecimiento del monarca saudí, está siendo fuertemente criticada a causa del escándalo en el que se ve envuelto. Tras la filtración de las acusaciones de haber mantenido relaciones sexuales con una joven de 17 años en la paradisíaca isla caribeña de su amigo el ahora convicto Jeffrey Epstein, el príncipe recibió todo el apoyo del palacio de Buckingham y hasta anunció la próxima compra de un lujoso chalet en la localidad suiza de Verbier valorado en 13 millones de libras esterlinas.

Pero en los últimos días los ataques a su persona han aumentado en el Reino Unido, y se ha sabido que los abogados de la entonces joven Virginia Roberts (“mantuve sexo con él tres veces, además de en una orgía”, ha declarado ella), han solicitado una declaración bajo juramento del príncipe a la que éste tiene que hacer frente. Por ello en días pasados no se descartaba que durante su estancia en Davos el duque de York solicitase hacer una declaración pública ante las cámaras para defender su buen nombre. Una declaración que por el momento no ha tenido lugar, pero que todavía podría producirse en base a lo que estime oportuno su famoso y carísimo abogado, William Clegg, que es uno de los más prestigiosos de Londres.

La presión crece sobre el duque de York, pues la Asociación Nacional de Personas Abusadas en la Infancia ya ha solicitado a Scotland Yard que abra una investigación, y se sabe que sus consejeros y las personas de su círculo más cercano llevan más de dos semanas estudiando como poder salvar su imagen en un asunto muy espinoso que podría dañar enormemente a la familia real británica en una cultura en la que estas cuestiones generan un enorme descrédito.

Ricardo Mateos