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Otra cara de la crisis inmobiliaria

Diursa y Cajamar no pagan los gastos de sus viviendas en propiedad y ahogan a sus vecinos

Diciembre 14, 2008

El proceso concursal de Martinsa-Fadesa, Habitat y otras muchas inmobiliarias dejaron a miles de ciudadanos con el miedo de no poder recuperar el dinero invertido en unas viviendas sin acabar. Pero otros que se creían “afortunados” por conseguir acceder a una vivienda, pagando su entrada, sus letras y sus hipotecas siguen sufriendo de los abusos de inmobiliarias y entidades de crédito.

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Este es el caso de 18 familias que adquirieron sus viviendas a Vivienda Gestión 2000, filial de la inmobiliaria Diursa. Muchos respiraron al tener en sus manos las llaves de su piso en una buena zona residencial en San Sebastián de los Reyes, Madrid. A pesar de los graves trastornos que sufrieron muchos propietarios por el retraso superior a un año en la entrega de llaves (pagos de alquileres, matrículas de los niños en colegios de la zona…), todo parecía un mal menor si se comparaba con los problemas que tenían muchos otros ciudadanos que habían adquirido su vivienda en promotoras como Martinsa-Fadesa o el Grupo Lábaro que en esas fechas ya habían solicitado un concurso de acreedores. Pero si creían que todo estaba solucionado se equivocaban. A pesar del retraso, mucho más de la mitad de la promoción quedaba sin vender y su propiedad era de la inmobiliaria, y para sorpresa de los vecinos también del banco. En concreto, actualmente 18 viviendas son propiedad de particulares, 27 de Vivienda Gestión 2000 y 6 de Cajamar, entidad con la que la inmobiliaria había suscrito el préstamo promotor. ¿Por qué el banco era propietario de seis viviendas? ¿Tenía la empresa inmobiliaria problemas de pago y había hecho una permuta con la entidad financiera? Esto generó los primeros temores a los vecinos, los cuales se convirtieron en realidad vestida de impago en sus cuotas correspondientes a la Comunidad de Propietarios no sólo por parte de Vivienda Gestión 2000 si no sorpresivamente por Cajamar, una entidad financiera a la que todos los españoles estamos “inyectando” miles de millones de euros. Si fueran una minoría de pisos la solución sería “sencilla” denunciar al dúo “Caja-Inmobiliaria” por el impago y esperar a que la justicia actúe, pero cuando los morosos son más dos tercios de la comunidad los problemas son mucho mayores. Pensemos en los gastos comunes, como luz, agua, impuestos municipales, limpieza…, si dos tercios no pagan los propietarios tendrán que hacer frente a estos gastos para funcionar dentro de la normalidad. Esta indefensión la pueden encontrar otros muchos propietarios con otras inmobiliarias, como siempre el ciudadano tiene todas las de perder ¿Qué pasaría si dejásemos de pagar nuestra hipoteca? Todos sabemos la respuesta.