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Diez días después de la profanación masiva del Cementerio de la Almudena por un grupo de extrema izquierda, Manuela Carmena no repara los daños y ni siquiera ha reforzado la seguridad de la Necrópolis madrileña

Agosto 24, 2017
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Ni Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, ni el segundo teniente de alcalde y delegado del Área de Gobierno de Coordinación Territorial y Cooperación Público-Social, Nacho Murgui, que la suple desde el 16 hasta el próximo el 31 de agosto, por las vacaciones de la regidora de la capital de España, parece importarles nada la profanación del Cementerio de La Almudena.

Tampoco parece importarle a Antonio Miguel Carmona, el concejal y último candidato a alcalde por el PSOE para la capital de España. Si bien en un principio denunció los hechos, centrándose en el Mausoleo de Lola Flores y su hijo Antonio, y otras tumbas de personas poco conocidas, también silencio ataques como el que les mostramos, el del mausoleo de los Caídos de la División Azul, justo enfrente de la tumba de Enrique Tierno Galván. ¿Desconocimiento? Apostemos que no. Más bien, que no se relacione estos ataques con grupos de extrema izquierda, algo que queda muy claro en las siguientes imágenes:

Cementerio 1

Cementerio 2

 Como si no hubiera ocurrido nada

Aunque Manuela Carmena cree que el Cementerio de La Almudena tiene “suficiente” vigilancia, la realidad es que las personas que visitan esta Necrópolis ven todo lo contrario. Ya ni siquiera se observa al vigilante que siempre rondaba las distintas entradas del mismo. Y como muestra de dejadez, diez días después de la profanación las pintadas continúan en todas las tumbas. La única preocupación del mínimo personal que custodia las 120 hectáreas que ocupa, es impedir el paso cuando se acerca la hora del cierre.

Quizá la familia de Lola Flores y de otras tumbas anónimas que son visitadas paguen la limpieza y restauración de las mismas. Otras, que, con el paso de los años, no tienen ya familiares que acudan, puede que se queden así mucho más tiempo, como seguramente suceda con el mausoleo de los Caídos de la División Azul. Porque no es una cuestión de falta de civismo -como afirmó como excusa la propia Manuela Carmena-, es un ataque político, porque no decirlo, en la misma dirección de la Memoria Histórica que la alcaldesa y su equipo de Podemos quiere imponer en las calles de Madrid. Muy clasista la edil Carmena.