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La Policía cree que detrás del crimen puede encontrarse un pretendiente, también chino, rechazado por la víctima, y que habría huido de España

Diez años después, no ha podido ser localizado el asesino de Chen Han Yang, asfixiada en Platja d´Aro

Julio 22, 2015

La ciudadana china Chen Han Yang regentaba desde el año 2004, junto con otros compatriotas, un bazar denominado El Corte Oriental, en la calle Marina de la localidad gerundense de Platja d’Aro. El sábado 23 de julio de 2005, Chen salió a almorzar como cada mediodía, pero ya no regresó al trabajo por la tarde

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Al día siguiente tampoco se presentó, y los compañeros, alarmados, llamaron a una hermana de la mujer para que acudiese a su vivienda, un piso en la misma calle ocupado por ciudadanos chinos en el que Chen había alquilado una habitación. Fue esta familiar quien encontró el cadáver de la mujer, debajo de su cama y con la cabeza dentro de una bolsa de plástico anudada al cuello. Tenía 48 años.

La autopsia confirmó que Chen había fallecido por asfixia el mismo día de su desaparición y que no presentaba otros signos de violencia. Los Mossos d’Esquadra comenzaron a interrogar a los compañeros de piso y de trabajo de la víctima, todos de nacionalidad china, ante la sospecha de que el asesino era una persona del entorno más próximo a la mujer. 

La pista del pretendiente despechado

Todos coincidieron en que Chen mantenía una vida absolutamente normal, que nunca había tenido peleas ni discusiones con nadie en los tres años que llevaba viviendo en España. La única pista que pudieron ofrecer fue la de un pretendiente despechado de la mujer, un hombre que le había propuesto relaciones y que se había enfurecido cuando Chen le rechazó. Podía ser el la punta del hilo que llevase a la resolución del caso.

La Policía identificó a este individuo como Yuang Li Zhang, de 35 años, que compartía piso con la fallecida y también trabajaba en El Corte Oriental en el mismo turno que la mujer. Según los testimonios de los testigos, Zhang se había vuelto muy insistente en los últimos días con respecto a ella, era casi una obsesión para él, pero Chen siempre le rechazó alegando que estaba casada y que su marido y su hija vivían en China, a donde ella tenía previsto regresar en breve.

Pero las investigaciones sufrieron un parón cuando el sospechoso dejó de acudir a su puesto de trabajo desde el mismo día del asesinato. Tampoco regresó al piso que compartía con la fallecida y otras personas, y donde dejó abandonados algunos objetos personales. Los trámites para averiguar su paradero no dieron ningún resultado, llegando las pesquisas incluso hasta Italia, donde Yuang tenía algunos parientes, pero a día de hoy no hay ni rastro de él.

José Manuel Gabriel