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Dicen que no, pero ya hay codazos en el PP

Septiembre 29, 2013
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Dicen que no, que va para largo, que nada está en previsión, que no se apuntan cambios inminentes ni en el partido ni en el Gobierno. Pero quien lo dice, seguro, es uno de los que ya ha empezado a sacar afilados los codos y está preparado para bajarse al barro.

Sí. Al barro. Porque el partido de los nombres en las filas populares tiene pinta de que se jugará en un terreno muy sucio. Bueno, de hecho ya se está jugando. La primera parte del encuentro, en Génova. La segunda en la carretera de A Coruña, en Moncloa.

María Dolores de Cospedal, la pieza preferida

Pero la primera promete ser de la que no dejan enemigos. La pieza a batir para muchos, María Dolores Cospedal. La señalan como la mujer que abrió, sin medir, la caja de los truenos del caso Bárcenas y que ha llevado al partido a una situación de extrema crisis. Pocos son los que la apoyan, los que la defienden, los que entienden que con ella llegó la luz y la claridad.

Pero sus enemigos son temibles. Porque, además, los cerebros de la campaña de desgaste de la líder castellano manchega, no asoman las orejas, utilizan peones de brega, de mucha brega, para que se quemen.

Son muchos los que sospechan que detrás de esta campaña está el mayor enemigo de Cospedal en el PP y uno de los más señalados por el caso Bárcenas, Javier Arenas.

El pulgar de Rajoy decidirá

Pero hay un sector que suman a esta conjura contra Cospedal a la vicepresidenta del Gobierno y mano derecha monclovita de Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría. La guerra de poder entre ambas es tremenda desde el primer día, las cuchilladas entre los miembros de sus equipos, de las que dejan huella y muchos, muchos puntos de sutura.

Pero todo se puede quedar en fuegos de artificio. Todo depende del pulgar del presidente del Gobierno y líder “incontestable” del partido. Si el pulgar de Mariano Rajoy mira al cielo, Cospedal seguirá. Si el sentido es inverso, se abrirá una dura pugna por su sucesión. Un sector del PP se frota las manos ante la posibilidad de que se abra la sucesión y apuntan con mucha sorna: “Al final la víctima del caso Bárcenas va a ser la propia enemiga del tesorero y la que acabó con las prácticas mafiosas”. ¿Paradoja o realidad?

Matías Galdós