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El yerno de Aznar le invitó a cazar a España por "su gran amistad"

Detenido Saif Al Islam, hijo de Gadafi y “socio” de Alejandro Agag en sus negocios en Libia

Noviembre 20, 2011

La cacería se celebró el año pasado en la finca madrileña de “El Rincón de Los Canchos”, en Aldea del Fresno, donde acude toda le jet española y a los que le fue presentado entre elogios el hijo del dictador

La montería le costó a Alejandro Agag sobre los 160.000 euros: 8.000 euros por puesto, sobre unos 20 invitados escogidos escrupulosamente por él


De ser el hombre más poderoso de Libia a disfrazarse como cuidador de camellos para ocultar su identidad. Saif Al Islam, heredero del Coronel Gadafi ha dado sus últimos pasos en libertad y sólo queda la duda si será encausado en su propio país o lo hará el Tribunal de La Haya.

La huida de Saif al Islam Gadafi, doctor de la London School of Economics (LSE), acabó en un camino desértico mientras él y un puñado de hombres de su confianza intentaban evadir las patrullas de los ex rebeldes cuyo objetivo era bloquear su fuga a través de la frontera. Los combatientes, de la brigada Khaled bin al-Whaleed de Zintan, interceptaron los dos vehículos todoterreno de los fugitivos ya internados a unos 60 kilómetros en medio del desierto.

Saif al Islam</strong> era la cara sonriente de la estructura de poder de Muamar Gadafi. Ganó credibilidad personal en los escalafones más altos de la sociedad internacional, especialmente en Londres, donde ayudó a limpiar la reputación de Libia mediante una fundación personal de caridad. Sin embargo, desperdició esa reputación durante la revuelta, emergiendo como el representante de la línea más dura hacia los rebeldes.

Por todo ello se había convertido en un referente para todos los que querían hacer negocios en Libia. Alejandro Tarik Agag, yerno del ex presidente del Gobierno de España, José María Aznar, era íntimo amigo de Saif al Islam Gadafi. Este joven, considerado como “la espada del Islam” tras sus declaraciones alentando la guerra civil en su país y amenazando con “ríos de sangre”,  es la persona que introdujo hace dos años a Alejandro Agag en Libia, que se convirtió desde entonces en su nuevo objetivo de negocios.


Tal es la amistad entre ambos que el año pasado Agag, en pleno proceso de reivindicar sus negocios en Libia,  invitó a cazar en España a Saif al Islam para “exponerlo” ante la jet empresarial española en una montería que dio – suele dar varias al año-, en una de las mejores fincas de Madrid y considerada una de las diez mejores de España. 

Una finca para cacerías de la jet

Se trata de la Finca “El Rincón de los Canchos”, en Aldea del Fresno, propiedad del empresario de transportes y grúas Isidro Aguado. A esta Finca acude toda la jet empresarial española, desde presidentes de grandes compañías hasta destacados banqueros. Solo hay que ver su listado público de grandes escopetas para saber quiénes son los cazadores que acuden allí en busca de una medalla o un trofeo bien de muflón, venado o jabalí. Fue ante todo este selecto auditorio como fue presentado por parte del yerno de José María Aznar el hijo de Gadafi, entre elogios, champagne francés y caviar. 


El evento cinegético-social se celebró durante la pasada temporada de caza. Y se organizó en esta propiedad de la familia Aguado, situada en el kilómetro 3 de la Carretera de las Picadas de Aldea del Fresno y administrada por la sociedad familiar Banlor S.A., por ser una de las mejores fincas de caza mayor situada en los alrededores de la capital de España e idónea para el desplazamiento en el mismo día de tan ilustres escopetas.

Agag, en plena incursión libanesa

 

Alejandro Tarik Agag compró esta montería de jabalíes a la familia Aguado, pagando por ella, según fuentes del sector, en torno a 160.000 euros, ya que cada puesto se cobraba a unos 8.000 euros, sobre unos 20 invitados escogidos y seleccionados con lupa por el yerno de Aznar. En aquel momento, todavía no se habían producido las revueltas y Agag estaba en pleno proceso de incursión financiera  e inmobiliaria en Libia.

Alejandro Agag, de nacimiento madrileño pero de padre argelino (Jeff Agag), dejó la política en el año 2002 para introducirse con fuerza en el mundo beneficioso de los negocios, en los que ha mantenido un gran trato con el mundo árabe. Ya en el año 2008, el yerno de Aznar consiguió que los jeques de Qatar invirtieran 3,5 millones de euros en su escudería automovilística “Barwa International2, que compite en la formula GP2.

Más de 100.000 perdices exportadas

 

Pero la primera incursión de Agag en Libia no fueron los coches de carreras, sino para crear a la orilla del mar, cerca de la capital de Trípoli, un gran coto de caza de perdices que eran importadas desde España. En concreto, desde la granja de otro de sus conocidos socios el empresario vasco Patxi Garmendia, íntimo amigo del Rey Juan Carlos de Borbón, que posee varias granjas reproductoras, sobre todo, en la comarca de Navarra. En total, se han exportado ya a Libia más de 100.000 perdices.

El primer envío de perdices tuvo de inicio un gran percance, ya que la mayoría de estas aves no pudieron sobrevivir al vuelo. Por lo que hubo que realizarse otro envío, éste con un avión volando a muy baja altura y, dicen, que hasta con las puertas abiertas como los aviones militares. No había problema ya que contaba con el beneplácito del régimen de Muamar el Gadafi. Las perdices, según cuentan quien allí han estado, “son de las buenas, de las que repiten, ya que dada la cercanía del mar cuando llegan a él vuelven de nuevo, por lo que se produce una gran cacería”.


En este proyecto también aparece como socio de Agag el empresario Francisco Javier Corsini, hermano de quien fuera presidente de Renfe. Pero la idea de Agag no sólo era matar perdices a la orilla del mar, sino ir más lejos, con la construcción de grandes complejos urbanísticos, con pabellones de caza y hoteles resort incluidos. Un proyecto valorado en unos 50 millones de euros y donde el hijo de Gadafi también entraría a formar parte de él. Según fuentes de toda solvencia, Agag suele ser el introductor, y a veces intermediario, del hijo de Gadafi en distintos foros internacionales de negocios.

Placeres millonarios

Y aunque Alejandro Agag tiene su sede empresarial en Londres, donde vive con Ana Aznar Botella y sus hijos, se mueve con gran velocidad por todo el mundo anglosajón y árabe, suele venir de vez en cuando a España, donde intenta pasar lo mas desapercibido posible para no ser objeto de los medios de comunicación y que no se conozcan sus costosos hobbies. Por ejemplo, junto a su gran amigo Saif al Islam Gadafi, comparte el placer de las grandes y lujosas fiestas. Mientras él se decanta por las que da su socio italiano Flavio Briatore, también amigo de Aznar, en las costas transalpinas, a Saif al Islam no le importaba pagar un millón de dólares a la cantante norteamericana Mariah Carey para que cantara para él en una fiesta, según revelan los cables diplomáticos filtrados por el portal Wikileaks. 

En un documento de los servicios exteriores estadounidenses, publicado por el diario “The New York Times”, se informa que el hijo de Gadafi pagó a la célebre cantante para que interpretara sólo cuatro temas en la fiesta de Año Nuevo de 2009 en la isla caribeña de Saint Barts. Saif ha negado estas informaciones y ha asegurado que quien pagó a la cantante fue su hermano Muatassim, asesor del servicio de seguridad nacional, y quien también, según Wikileaks, organizó otra fiesta en la que contrató a los cantantes Beyoncé y Usher.

Pero, otro dato significativo es que otro de los hijos de Gadafi estudiaba en Madrid. Se trata de Khamis Muamar Gadafi que está inscrito desde abril de 2010 en el Instituto de Empresa, una conocida institución que gusta mucho a la sociedad tradicional madrileña de poder y a la familia Aznar. Allí cursa el International MBA.

Lo que aún no se sabe es si también por la influencia de Alejandro Agag, quién en su día fue delegado estudiantil en el CUNEF, otro centro de referencia de los círculos económicos de la capital de España.

Juan Luis Galiacho