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Manejan un presupuesto sólo equiparable al de Red Bull y Ferrari

Desvelamos los secretos del Mercedes de Hamilton y Rosberg, un coche superior

Abril 28, 2014

La remozada normativa de la Formula 1 en este 2014 ha sufrido cambios mayores, y cuando esto ocurre, hay espacio para las nuevas ideas pero algunos han sido más listos que otros. En base a esto, todos los contendientes con un buen presupuesto han aportado nuevas vías de desarrollo, pero el que se lleva la palma es, de largo, Mercedes, por eso han ganado todas las carreras disputadas hasta la fecha y no va a ser fácil echarle la pata. 

Una escudería de F1 se convierte en ganadora cuando cubre correctamente cuatro áreas clave: presupuesto, pilotos, equipo y coche. La casa matriz corre con los gastos de todo el conjunto gracias a acuerdos de patrocinio como Petronas, Blackberry, la aseguradora Allianz o la bebida energética Monster. Todo lo que no aporten ellos, lo hace Mercedes ya sea en forma de premios o con inyección directa en las arcas del equipo, y su presupuesto ronda los 250-280 millones de euros, uno de los más altos de la parrilla y en consonancia con los de Red Bull y Ferrari. El resto está por debajo y por lo tanto, les costará más alcanzar los mismos resultados. 
Arma de marketing para el fabricante alemán de coches
 
Los alemanes tienen a la escudería y especialmente a sus pilotos como una de sus principales armas de marketing. Tradicionalmente la firma de la estrella ha sido asociada a la imagen de altos ejecutivos, políticos, empresarios, y personajes con un problema inherente: suelen ser personas de cierta edad. El propietario medio de uno de sus automóviles tiene 54 años, y esto es algo que los responsables quieren erradicar a sabiendas del enorme mercado que pierden al tener alejados de sus concesionarios a la gente joven. De ahí el desarrollo de coches tipo el Clase-A o el CLA, con motores pequeños y equipamiento básico como vehículos de acceso a la marca. Precisamente éste último modelo es el que tienen como ´coche de empresa´ sus pilotos. A Rosberg y Hamilton no les han dado una berlina como el Clase-S o un C63, sino los más pequeños, en una lógica y bien pensada jugada comercial. Lewis y Nico son una de las parejas más equilibradas, potentes y mejor avenidas de todo el paddock. Son amigos desde la infancia y nada hace pensar en tensiones que emponzoñen la paz interna. Rendirán.
 
La tercera pata sobre la que se sujeta el éxito de esta formación es su eficacia como equipo. Con instalaciones en Brackley (escudería) y Brisworth (motores) la estructura afinada por Ross Brawn antes de abandonar de manera sorprendente al acabar la temporada anterior funciona como un reloj suizo. Los tres años que estuvo Michael Schumacher en su seno no sirvieron para desarrollar un coche ganador, pero sí para diseñar una estructura deportiva y tecnológica capaz de crear el actual W05, el monoplaza que lleva todas las trazas de llevar a la marca a conseguir su primer título en esta segunda época en la categoría. El túnel de viento funciona a la perfección, no en vano fue usado por HRT cuando el equipo español funcionaba, su panoplia de técnicos trabajan a las órdenes de Aldo Costa, procedente de Ferrari al que echaron sin más hace dos años y aquí parece irle muy bien, y cuentan con todos los medios necesarios para escarbar en el futuro y traer invenciones e ideas para adelantar al resto. Han reunido la eficacia alemana, con lo práctico de los ingleses. 
 
400 millones y 1.400 personas para un nuevo motor de éxito
 
El cuarto capitulo que les hacen recabar la admiración de todos, la guinda de este apfelstrudel con salsa anglosajona, es el monoplaza W05, un ingenio a todas luces superior al resto que cuenta con tres ejes cartesianos sobre los que pivota su calidad: motor, balance de pesos y aerodinámica.  Mercedes no es solo un equipo sino también un proveedor de motores a otros y los alrededor de 400 millones de euros que dicen que se han gastado poniendo a trabajar a más de 1.400 personas en el PU106A Hybrid parecen haber funcionado. No sólo es el motor más potente, sino el que menos consume, una de las asignaturas prioritarias de esta temporada. Los coches han dando un salto cuántico en este aspecto, y acaban las carreras prácticamente en el mismo tiempo, pero utilizando un 35% menos de combustible. Mercedes supo de la importancia de esta nueva normativa al ver claramente que lo invertido en el desarrollo de estos propulsores recaería de manera directa sobre sus coches de calle. Se rumorea (nada que hayamos podido confirmar) que ya tienen derivaciones de estas unidades instaladas en algún modelo de calle. No sólo la potencia bruta de sus más de 700 caballos son lo que hacen bueno a este bólido sino una de las razones de su velocidad, una idea sencilla y en la que nadie parece haber reparado.
 
Los motores de 2014 tienen tres partes básicas: bloque motor, caja de cambios y el turbo. Las dos primeras piezas son muy similares en casi todos los coches, pero los técnicos de Brixworth decidieron partir en dos la última, el turbo. Mecanismo pesado donde los haya para soportar presiones y temperaturas, colocaron el colector que absorbe el calor de los escapes donde todos, justo detrás del bloque de cilindros, mientras que la turbina que inyecta gasolina a los pistones la pusieron delante de ellos, justo a la espalda del piloto. Con esto avanzan el centro de gravedad del conjunto, refrescan un mecanismo que haría parecer un Calippo a un volcán, y liberan espacio en la zaga del coche para recolocar elementos aerodinámicos. No sólo es tremendamente ingenioso, sino que resulta una jugada prácticamente incopiable. Si algún otro equipo quisiera implementar esta arquitectura, tendría que rehacer su coche poco menos que desde cero, lo que llevaría dinero y tiempo… y mucho de las dos cosas.  Gracias a esta jugada técnica el plano dinámico y aerodinámico del W05 resulta radicalmente distinto y sus pilotos, Lewis Hamilton y Nico Rosberg tienen en sus manos un caballo de batalla ganador. 
 
Jose M. Zapico
@VirutasF1