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Desvelada la misteriosa defenestración del príncipe Nicolás de Rumania: dejar embarazada a una joven de la ONG Maino

Diciembre 15, 2015
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Desde que a comienzos del pasado mes de agosto el anciano rey Miguel de Rumania, primo hermano de la reina doña Sofía, decidió de forma tajante retirar a su nieto el príncipe Nicolás, hasta entonces considerado el futuro heredero de la dinastía, el título de príncipe y descabalgarlo del orden sucesorio a la hipotética corona rumana, son muchos los rumores que han corrido intentando buscar una interpretación a tan inopinado acto. Algunos barajaron que todo se debía a su condición de homosexual, otros vieron en ello oscuras maniobras del príncipe Radu, esposo de la princesa heredera Margarita, y también se habló de “vida disipada” y hasta de un exacerbado gusto por las altas apuestas en las mesas de juego. Pero el misterio continuaba envolviendo la situación de este joven muy prometedor y muy valorado, en una Rumania en la que el deseo de una restauración de la monarquía parece asentarse de forma creciente entre la población, que ahora se ha visto obligado a retomar su nombre de nacimiento de Nicolás Medfoth-Hills sin que se sepa a ciencia cierta si continúa o no en el país y qué ha sido de su vida.

De hecho su estrepitosa caída no hizo sino aumentar su popularidad entre las redes sociales, y solamente ahora se ha podido saber que las auténticas razones fueron otras tal y como publicaba hace unas semanas el diario rumano Flux 24, al afirmar que el príncipe habría dejado embarazada a la joven Nicoletta Cirjan, cofundadora de la ONG Maino. Al parecer ambos se habrían conocido cuando en mayo pasado Nicolás llevó a cabo un recorrido en bicicleta por todo el país para recabar fondos para una Asociación de niños autistas. Un encuentro fugaz que no ha tenido recorrido alguno, pero que habría dejado tras de sí un embarazo para enorme desconcierto de todos los implicados, pues falló la píldora del día después y la joven, tras contemplar un aborto, decidió continuar con el embarazo si bien ni uno ni otra han confirmado hasta el momento la paternidad por parte de Nicolás que la prensa rumana si da por cierta.

El auto titulado príncipe Paul de Rumanía investigado por cargos de tráfico de influencias, obtención ilegal de fondos y blanqueo de dinero

Una relación aparentemente acabada pero cuyas consecuencias han dejado descabezada la sucesión a la casa real de Rumanía actualmente sólo representada por cuatro de las hijas del rey Miguel, las princesas Margarita, Elena, Sofía y María, pues la quinta, la princesa Irene, ya fue expulsada de la familia tras ser procesada en los Estados Unidos por organizar peleas de gallos en su rancho de Oregón. Un duro golpe para los Hohenzollern de Rumania que la familia ha buscado paliar con la presencia cada vez más activa de la princesa María, que a comienzos de diciembre era saludada por un gran multitud con ocasión de la reaparición del viejo Tren Real en compañía de los príncipes Margarita y Radu.

Pero no todo son dificultades para esta dinastía tan cercana a la casa real española, pues este viernes el auto titulado príncipe Paul de Rumanía, sobrino del  rey Miguel y quizá su enemigo más firme y uno de sus mayores problemas dentro del país, era arrestado en la ciudad de Brasov con cargos relacionados con la posesión fraudulenta de una finca de 47 hectáreas situada en la barriada de Snagov, en Bucarest, que él habría adquirido años atrás mediante documentos falsos. Una propiedad con la que él se habría hecho alegando que había sido incautada a la familia real en 1947 y, que posteriormente, él habría parcelado y vendido en lotes a empresarios y a Policías. La Oficina Estatal Anti Corrupción ya ha emitido un comunicado indicando que el pretendido príncipe, arrestado durante 24 horas e interrogado durante otras seis, es investigado por cargos de tráfico de influencias, obtención ilegal de fondos, y blanqueo de dinero que salpican al empresario Remus Truica, jefe del gabinete del ex primer ministro Adrian Nastase. Un fuerte varapalo para este hombre nacido como Paul Lambrino y posteriormente reconocido en los tribunales como Paul de Hohenzollern en su calidad de hijo de Mircea Lambrino, el hijo que el viejo y problemático rey Carol II tuvo en 1920 de su primer matrimonio desigual con Zizi Lambrino, que ahora afirma ser la víctima de los manejos del empresario Truica.

Toda una pesadilla para la casa real de Rumania

Larga es la historia de la batalla siempre fallida de los Lambrino por ser reconocidos miembros de la familia real rumana y Altezas Reales, pero desde su aterrizaje en Rumania Paul supo navegar bien en las aguas de tan convulso país pues en 2006 ya había conseguido rodearse de un grupo de influyentes locales como el presidente de la Academia de Ciencias Agrícolas -ahora también detenido-, gracias a quienes recuperó esas tierras sin aparente base legal fraguando un fraude que se estima en 136 millones de euros.

De ahí que esta investigación que ahora recomienza ya se hubiese iniciado en 2010 aunque quedó bloqueada por el entonces presidente Traian Basecu, buen amigo de Lambrino y padrino de su hijo Carol Ferdinand, que le dio un gran apoyo generando en ello graves problemas al rey Miguel. Pero este no es el primer hecho singular de este autodenominado príncipe cuya singular esposa, Lía Georgia Triff, tuvo su único hijo a los 60 años tras haber pasado por un sonado y escandaloso divorcio del millonario norteamericano Melvin Belli -fue su quinta esposa y él la acusó de mantener una relación sexual con el arzobispo Desmond Tutu-, conocido como “el rey de los agravios” y famoso en su calidad de abogado de famosos como Errol Flynn, Zsa Zsa Gabor, Lana Turner, Mae West, o los Rolling Stones. En 1995 Paul se otorgó el título de príncipe de Rumania aprovechando una decisión de la justicia rumana y se declaró pretendiente oficial al trono y jefe de la rama mayor de la familia, y en 2000 reconoció el régimen republicano presentándose a las elecciones presidenciales en las que consiguió sólo un 1% de los sufragios. Toda una pesadilla para la casa real de Rumania que ha sufrido enormemente con la pérdida del joven Nicolás, en quien todos vieron durante años al heredero ideal.

Ricardo Mateos