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Se dirigía a bordo de su coche desde su domicilio en Rincón de la Victoria hasta la carpintería que regentaba en Cómpet

Después de once años, no hay ni rastro de Juan Bautista Cerezo, desaparecido en Málaga cuando se dirigía a su trabajo

Julio 28, 2015

Sólo llevaba un mes casado, y su familia dice que no tenía enemigos y era un buen trabajador. De hecho, cuando salió de casa le dijo a su esposa, Raquel, que seguramente dormiría en la carpintería para poder terminar unos trabajos pendientes de entrega

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Juan Bautista Cerezo Ortiz, de 25 años, desapareció en Málaga el 27 de julio de 2004. Se dirigía a bordo de su coche desde su domicilio en Rincón de la Victoria hasta la carpintería que regentaba en Cómpeta. Sólo llevaba un mes casado, y su familia dice que no tenía enemigos y era un buen trabajador. De hecho, cuando salió de casa le dijo a su esposa, Raquel, que seguramente dormiría en la carpintería para poder terminar unos trabajos pendientes de entrega.

La llamada a su mujer diciendo que ya había llegado al trabajo es la última pista que se tiene de él. No llegó a entrar en el local, y su coche tampoco ha aparecido. Sus familiares explican que había abierto la carpintería tres años antes y que el negocio funcionaba muy bien, aunque últimamente se le veía algo deprimido. En el momento de la desaparición, Juan Bautista estaba pendiente de cobrar unos muebles que había vendido recientemente.

Uno de los lugares en los que se realizaron rastreos fue la Sierra de Cazorla, que el joven visitaba con frecuencia. Se repartieron carteles con su fotografía y descripción por distintos puntos del Parque Natural, sin resultados. Como tampoco condujo a ningún sitio la declaración de la camarera de un restaurante de Adra, en Almería, quien aseguraba haber visto a Cerezo almorzando allí pocos días después de su desaparición.

Tras el rastro del extorsionador

Dos meses después de la desaparición llegaba un rayo de esperanza para la familia, que acabaría derivando en una profunda decepción por culpa del comportamiento miserable de un aprovechado. El cuñado de Juan Bautista comenzó a recibir llamadas telefónicas de un sujeto que decía saber dónde estaba y que se encontraba bien. En una primera comunicación se exigían 15.000 euros a cambio de más información, y se facilitó un número de cuenta que resultó ser inexistente.

Luego vinieron más llamadas de la misma persona, pero ya con un tono claramente amenazador. Exigía que le entregase el dinero la esposa de Juan Bautista en persona. La cita era en la playa de Almayate y el extorsionador quería que la mujer acudiese sólo con ropa de baño. Se montó un discreto dispositivo policial en torno a la zona, pero nadie acudió a recoger el dinero.

Sin embargo, un meritorio trabajo de la Guardia Civil permitió identificar al autor de las llamadas, aunque éste había cambiado de número de teléfono. Se trataba de un joven de 22 años residente en Vélez Málaga, que explicó que se trataba de una broma. Fue acusado de simulación de un delito, amenazas y coacciones, mientras la familia de Juan Bautista Cerezo veía desvanecerse tal vez la última oportunidad de recuperarlo.

José Manuel Gabriel