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Desmontamos a Podemos: La pareja formada por Pablo Iglesias e Irene Montero ingresan 11.780,49 euros mensuales, aunque parte de su salario lo destinan a fines sociales a través de “donaciones” que realmente retroalimentan al partido

Abril 11, 2017
Montero Iglesias

Ya pertenecen a la casta. Pero a la súper casta. Pablo Iglesias e Irene Montero ingresan entre los dos 11.780,49 euros mensuales. En concreto, la portavoz de Grupo podemita es la segunda diputada mejor pagada de Podemos. Antes del congreso de Vistalegre II ya ejercía como portavoz adjunta del grupo parlamentario, además de ser también Portavoz Adjunta en la Comisión de Derechos de la Infancia y la Adolescencia. Ahora como portavoz de Podemos en el Congreso, tiene derecho a 1.741,19 euros al mes en concepto de gastos de representación más otros 926,31 euros para libre de disposición. Todo ello, junto a su sueldo de diputada y el complemento para representantes de Madrid hace que su remuneración alcance los 7.049,58 euros brutos mensuales.

Inferior es lo que percibe Pablo Iglesias por su papel como diputado. El secretario general de Podemos percibe 1.046,48 euros por su papel de portavoz en la Comisión Constitucional, que junto al sueldo base de miembro de Cámara Baja y el complemento que perciben los Diputados de Madrid, suma un total de 4.730,91 euros brutos al mes.

Pero el record lo tiene la diputada de Podemos por Toledo y vicepresidenta cuarta del Congreso, Gloria Elizo. A su asignación de 2.813,87 euros, hay que añadir 1.823,86 euros por residir fuera de Madrid, 1.209,60 euros por formar parte de la Mesa del Congreso, que a su vez le permite recibir 1.010,83 euros por gastos de representación y 707,10 euros como gastos de libre disposición derivados de su cargo. Pero no queda aquí la cosa, ya que por ser vicepresidenta cuarta recibe otros 1.046,48 euros. En total 8.611,74 euros que la convierten en la representante de Podemos en el Congreso mejor pagada.

Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces. El refranero español es sabio, mucho. Y las perlas que nos deja como esquirlas de sapiencia son aplicables a la práctica totalidad de sucesos que ocurren en el día a día. Uno de los campos que debería hacer un ejercicio de introspección y autocrítica es el político- financiero. Muchos son los partidos y formaciones que promulgan a los cuatro vientos la austeridad de sus cuentas, la contención de sus salarios y la solidaridad de sus acciones. Unos valores que no se llevan bien con, precisamente, esas manifestaciones petulantes y ufanas que elevan al máximo exponente los méritos arrogados en primera persona. Un ejemplo de esta suntuosidad es el de la formación del círculo morado, Podemos, que continúa haciendo gala de una gran labor social a la que se le pueden poner algunas pegas.

En primer lugar y como ya adelantó Extraconfidencial.com en enero del pasado ejercicio, con la entrada de los diputados de Podemos en la Cámara Baja de las Cortes Generales, el partido de Pablo Iglesias presumía (sibilinamente) de una supuesta renuncia a las prebendas que el Congreso ofrecía a los políticos que dispusieran de butaca. No obstante, todo ello se quedó en una simple renuncia a una tarjeta valorada en 3.000 euros para taxis, prescindir del vehículo oficial o rehusar del servicio de ADSL en el domicilio particular. Los 69 diputados de Podemos aceptaron sus nóminas millonarias, su póliza de seguros, sus iPhones y iPads y también sus complementos salariales de 1.820 euros para los diputados que viven fuera de Madrid (limando este beneficio hasta los 850 euros).

La mentira de las nóminas

Lo reducido de sus nóminas ha sido otra de las medallas que Pablo Iglesias y los suyos se han decidido imponer en aras de la austeridad. Con la cantinela de que solamente cobran tres salarios mínimos interprofesionales han intentado seducir al público en más de una ocasión. El sueldo base de un diputado del Congreso de España es de 2.813,87 euros brutos al mes, pero es esta una nómina con truco. En la anterior legislatura 318 de los 350 políticos que ocupaban su escaño tenían algún cargo adicional por lo que la gran mayoría de los diputados alcanzaban un sueldo medio de 5.730,68 euros brutos al mes, con 14 pagas al año estando una quinta parte de este importe (1.191,29 euros de media al mes), exenta de IRPF. El grupo de Podemos ha decidido cobrar tres salarios mínimos, lo que representa (sabiendo que con la pírrica subida del 1%, el salario mínimo interprofesional será en 2016 de 655,08 euros al mes), un sueldo mensual de 1.965 euros en 14 pagas, un 350% más que lo que gana el trabajador peor pagado del país. A estas cifras hay que sumarle otros ingresos y dietas que no vienen reflejados en la polémica web de transparencia de Podemos y que suponen más de 100.000 euros al año.

El último grito en jactarse de lo que no se ha hecho reside en el supuesto fin social al que dedican buena parte de sus nóminas los políticos de Podemos. Los grandes dirigentes de Podemos han señalado en más de una ocasión que entregan grandes cantidades de sus sueldos a proyectos sociales, pero conviene explicar que estas iniciativas están coordinadas y tuteladas por su propio partido político a través del llamado Proyecto Impulsa. Algunos medios se han hecho eco, a finales de 2016, de que Podemos ha recibido 2,3 millones de euros en donaciones de sus cargos públicos. Una cantidad que partiría, sobre todo, de sus primeras espadas como el secretario general, Pablo Iglesias;el secretario de Análisis Estratégico y Cambio Político, Íñigo Errejón; la secretaria de Análisis Político y Social, Carolina Bescansa; la portavoz de Unidos Podemos-EC-EM, Irene Montero; el secretario de Organización, Pablo Echenique; o de la concejala de Madrid, Rita Maestre. Se desconoce qué parte del monto total habría donado cada uno, pero esta cantidad sería lo recaudado entre el 1 de enero y el 7 de noviembre de 2016. Esta cifra incluye las donaciones realizadas por los representantes del partido tanto en el Congreso de los Diputados, como en el Senado, parlamentos autonómicos y Parlamento Europeo.

Actos falsos y actos verdaderos

No solo hay que atender a las relaciones sentimentales que se dan en el seno de Podemos como las mantenidas por su secretario general, con Tania Sánchez primero e Irene Montero después para comprender lo endogámico de esta sociedad. Una organización que presume de donar para sus propios fines el dinero que sale de sus arcas. La retroalimentación es un mecanismo por el cual una cierta proporción de la salida de un sistema se redirige a la entrada, con objeto de controlar su comportamiento. Una suerte de circuito cerrado por el que la materia saliente (en este caso el dinero) vuelve al sistema (en este caso Podemos). La supuesta labor social de Podemos, como la blandida en su Ley 25 de Emergencia Social parece quedarse solo en una declaración de intenciones, en un acto para la galería, en una mano de chapa y pintura populista que gane votos sin necesidad de realizar ninguna acción concreta más que engañar al electorado a través de un uso interesado de la miseria social.

Para actos, verdaderos y comprometidos, los del presidente de Inditex, Amancio Ortega, o los del ex presidente de Uruguay, José Mujica. El segundo, vive en una granja en los suburbios de Montevideo, propiedad de su esposa, negándose a ocupar la Residencia Presidencial de Suárez y Reyes en su etapa presidencial. Se desplaza con un Volkswagen Beetle de 1987 y dedica el 90 % de su sueldo a proyectos de ayuda contra la pobreza. El primero, ha sido noticia últimamente por donar 320 millones de euros a los hospitales públicos de todas las comunidades autónomas para la renovación de sus equipos de diagnóstico y tratamiento radioterápico del cáncer. Lo hace a través de la Fundación que creó en 2010 para realizar proyectos sociales. Lo hace de modo filantrópico y altruista, sin ganar nada a cambio. Lo de Podemos, un dicho. Lo de Amancio, un hecho. Y entre medias, un trecho.

Doinel Castro