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El polaco quiso demostrar así su amor por la representante

Derek invita a Cuba a Susana Uribarri

Mayo 21, 2009

A pesar de formar una pareja demodé, lo cierto es que lo de Susana Uribarri y Darek parece ir viento en popa y a toda vela. Por eso, el polaco decidió invitar a la representante a un viaje idílico por tierras habaneras.

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A pesar de que llevan varios meses con una relación sentimental, ellos se empecinan en negar la realidad, quizás porque Susana Uribarri considera que anunciar que Darek está enamorado puede afectar a su carrera como maniquí de tercera regional. Eso sí, lo cierto es que desde que Ana Obregón pusiera el punto final a su idilio con el polaco de las cejas depiladas, la Uribarri se ha convertido en paño de lágrimas y consoladora oficial del fornido maromo. Incluso pasea por las avenidas madrileñas regalando sonrisas de felicidad mientras exhibe a Darek como si de un trofeo se tratase. No puede negarse que ha tenido suerte, quizás por eso hace ya algún tiempo que optó por darle prioridad en el terreno profesional. Más de uno de sus representados puso el grito en el cielo y le dio un ultimatum: o buscaba trabajo para todos o se rompía la baraja. Fueron tiempos difíciles en los que tuvo que replantearse el camino elegido. Ahora, unos meses después, coincidiendo con que su historia de amor con Darek parece asentada, empieza a ocuparse y preocuparse por el resto de la comitiva. Sí, forman una pareja excéntrica e incluso demodé, pero ellos parecen no inmutarse.

Están tan enamorados que estos días andan tostándose al sol en un idílico viaje programado y pagado por él. Darek ha invitado a la Uribarri a tierras habaneras en señal de agradecimiento. Me cuentan que el polaco llevó en secreto la organización de un viaje por todo lo alto hasta el último momento.Y consiguió su pretensión, pues Susana es de fácil sorprender. Lo único que queda saber es si habrán fumado puros y habrán hecho rituales para que su relación no se acabe nunca. A ver si a la vuelta confirman que les une algo más que esas mechas imposibles.

Por Saúl Ortiz

saul@extraconfidencial.com