Menú Portada
Pocas ventajas para el ahorrador

Depósitos en especie, al alza por obra y gracia del Banco de España

Diciembre 11, 2013
pq_940_depositos_especie.jpg

Aunque últimamente no eran los productos más populares, muchos Bancos los seguían ofreciendo y en los próximos meses volverán a ocupar un lugar importante para otras entidades financieras. Son los depósitos en especie, una práctica que ha desaparecido prácticamente en la mayoría de los países con sistemas financieros “maduros” pero que en nuestro país, lejos de desaparecer, vuelven a tener una época dorada por los topes máximos dictados por el Banco de España para la remuneración de la cuentas y depósitos y la bajada de tipos de interés del BCE. Y es que cuando los intereses son más bajos, es más atractivo, en apariencia, ofrecer un “regalo” que un depósito al 1,75%, aunque detrás de este producto tenga una rentabilidad incluso menor.

Televisiones, tablets, consolas, cámaras… son los productos de moda que nos ofrecen las entidades financieras por dejar nuestro dinero inmovilizado, y ese es el principal problema que, a diferencia de los depósitos tradicionales que podemos cancelarlo, en ocasiones devolviendo parte de los intereses, en estos casos no es posible. No vamos a devolver un “trozo de iPad”, pero si añadimos además el largo plazo de este tipo de productos – especialmente si escogemos los regalos más atractivos (y de mayor valor)-,  el resultado es tener opciones de ahorro peores para el consumidor.

El único punto a favor es que el cobro es anticipado -al contratar el producto-, mientras que en la mayoría de los depósitos a largo plazo se cobra periódicamente hasta el vencimiento o cuando llega el vencimiento del producto. Pero ante todo debemos ver su TAE y comparar numéricamente la rentabilidad con la de los depósitos con remuneración en efectivo.

Otros gastos ocultos

Pero no es lo único que hay que considerar. En primer lugar, al igual que todo producto de ahorro tiene su rendimiento económico y retención al IRPF, lo normal es que esta venga ya incluida en la rentabilidad del producto y el Banco la descuente, pero meses más tarde, cuando hagamos nuestra declaración de la renta, tendremos que pagar por ello, computando por el valor del producto según lo haya determinado la entidad financiera, con lo que nos podemos llevar alguna sorpresa desagradable.

Pero también muchas entidades nos incluyen otro gasto como es el coste por envío. Aunque bastantes productos pueden recogerse en la oficina bancaria, los más voluminosos los envían a casa y generalmente imputando el coste al cliente.

Tampoco hay que olvidar que a falta de factura o ticket de compra, la garantía del producto es el propio contrato del depósito y/o el albarán de entrega, que tenemos que guardar durante los dos años de garantía local que se estipula en nuestro país.

Pero siempre, debemos recordar lo más importante: determinar monetariamente que es lo que recibimos, ya que puede que con otros depósitos en dinero consigamos comprar ese producto que deseamos e incluso ganar algo más, y con una mayor flexibilidad y control de nuestro ahorro.