Menú Portada

Delphine Boël enfrenta a los dos reyes de Bélgica: reclama el reconocimiento de paternidad por parte del monarca saliente, Alberto II

Septiembre 14, 2015

Según el abogado de la interesada, Alain De Jonge, el Gobierno actual habría ejercido fuertes presiones off the record para conseguir la aplicación del Código Civil, consiguiendo así desestimar la demanda y salvando con ello al rey Alberto de una situación muy desagradable que podría llevarle a tener que aceptar a una hija de la que siempre ha renegado con la consiguiente exposición pública

delphine

Si en España la reclamación de paternidad al rey Juan Carlos I por parte de Ingrid Sartiau no tuvo recorrido alguno, a pesar de hacer mucho ruido, por evidentes faltas de un mínimo de consistencia argumental, en Bélgica la causa emprendida por Delphine Boël, que reclama el reconocimiento de paternidad por parte del rey saliente Alberto II, colea ya desde hace ahora un año y  permanece bloqueada en los Tribunales locales y ha generado una grave fractura en el seno de la familia real belga. El espinoso asunto, destapado hace ya largos años, no supo manejarse bien desde un comienzo en la corte belga pero todo se agravó cuando la artista anunció su deseo de ir a los Juzgados en fechas previas a la abdicación del rey Alberto, que no quiso encarar una situación tan espinosa estando al cargo de la corona. Fue entonces cuando su hijo el rey entrante Felipe I presionó a su progenitor para que se alcanzase una solución amable, pues pocas dudas caben de la paternidad de Delphine por parte de Alberto II que durante largo tiempo mantuvo una relación adulterina con la baronesa Sybille de Selys-Longchamps. De hecho parece que a tanto llegó la cosa que hasta el muy religioso rey Balduino llegó a considerar el posible divorcio de su hermano, el entonces príncipe de Lieja, en una corte fuertemente pietista en la que la presencia de la reina Fabiola tenía un gran peso.

Por otra parte, mucho se ha escrito y se ha dicho sobre las infidelidades del rey Alberto y también de su esposa Paola, que -como gran belleza-, tuvo sus años locos habiéndose llegado incluso a insinuar que su hijo menor, el peculiar príncipe Laurent, no sería hijo del rey. Comprensible por tanto que el nuevo rey Felipe quisiese un arreglo sensible que hiciese el menor daño posible a todas las partes, y que presionase a su padre en esa dirección pero sus deseos se encontraron con un muro infranqueable instalándose desde entonces un fuerte enfrentamiento entre padre e hijo cuya relación es más que fría a día de hoy. Tanto es así que alguien presente en la comida que se celebró en el palacio real el mismo día de la abdicación y del traspaso de poderes, afirma que la fuerte tensión podía cortarse en el ambiente por lo que toca a la relación entre las personas reales. Por ello, desde la abdicación, padre e hijo han evitado coincidir en actos oficiales y el rey Alberto ha estado ausente en dos ocasiones en las celebraciones de la fiesta nacional.

Los reyes Alberto y Felipe de Bélgica
Los reyes Alberto y Felipe de Bélgica

Un ADN irrefutable

Delphine parece contar con fundados argumentos para su reclamación, especialmente habida cuenta de que el año pasado distintas pruebas de ADN consiguieron probar que su padre oficial, el rico industrial Jacques Boël, persona cercana en otro tiempo a la familia real, no es su padre biológico. Un paso fundamental para poder proceder a su solicitud de reconocimiento de paternidad por parte del rey cuya resolución en los tribunales se alarga citándose indeseables intromisiones por parte del Gobierno que son totalmente contrarias a la separación de poderes. En noviembre pasado el Tribunal de primera instancia de Bruselas que es el que instruye el caso solicitó parecer a la Corte Constitucional sobre si la solicitud de paternidad es admisible o no dado el tiempo transcurrido desde que en 2013 Delphine emprendió su demanda cuando ya era mayor de 22 años y ya había pasado casi un año desde que tuvo noticia fehaciente de que Jacques Boël no es su padre.

El Código Civil y la Constitución entran en una contradicción potencial en este punto, hecho por el que el Tribunal pasó el asunto a la Corte Constitucional que es la que debe dirimir y sobre la que, según el abogado de la interesada, Alain De Jonge, el Gobierno actual habría ejercido fuertes presiones off the record para conseguir la aplicación del Código Civil, consiguiendo así desestimar la demanda y salvando con ello al rey Alberto de una situación muy desagradable que podría llevarle a tener que aceptar a una hija de la que siempre ha renegado con la consiguiente exposición pública.

Veto oficial a Delphine

Se dice que el rey Alberto ya habría realizado pruebas privadas de ADN para saber en qué territorio se encuentra, pero las demandas de muestras de ADN que Delphine ha enviado a sus posibles hermanos de padre el rey Felipe, la princesa Astrid y el príncipe Laurent se han topado con un no contundente que “¡no!” facilita las cosas y que además ahora se complican con el delicado estado de salud de la reina Paola. Se cuenta que hace unos meses los reyes Felipe y Matilde pusieron su veto a que Delphine fuese invitada a una recepción oficial en su calidad de artista reconocida especializada en coloristas esculturas en papel maché, aunque entre bambalinas se sabe del deseo del nuevo rey de que este asunto llegue a una buena conclusión, evitando así que su reinado no se vea embarrado por esta cuestión y buscando también que para que se haga justicia y que Delphine pueda gozar en el futuro de su parte en los gruesos dividendos de la fortuna de su padre.

Algo sin duda alguna entendible en el nuevo rey, que, al igual que su esposa la reina Matilde, es católico carismático y fue criado bajo los severos preceptos morales cristianos de sus tíos Balduino y Fabiola. Una situación muy difícil que en España hubiera mantenido en vilo a la prensa que, sin embargo, en Bélgica se muestra mucho más cauta.

Ricardo Mateos