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Cuando el deporte no es más que una excusa para pelearse

Del humilde Schuster al incrédulo Raikkonen, pasando por el contundente Moisés

Enero 17, 2008

Otra semana que se nos va. Otra jornada liguera que se nos viene encima. La Copa del Rey ha llegado a los cuartos de final, sin los dos campeones de la pasada temporada en liza. Ni el Sevilla (Copa) ni el Real Madrid. Falta una semana menos para que comience otra vez la Fórmula 1. Alonso sorprende con el viejo Renault, el que no entraba ni en los puntos, y Hamilton y Raikkonen se mosquean. Pasen y lean.

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Tiempo ha que llevamos hablando de la falta de humildad de Bernardo Schuster. No era normal que aquel futbolista déspota y malencarado hubiera dado paso a un técnico simpático y dicharachero. Pero claro, llegó donde quería, el banquillo del Real Madrid –suspiraba por el del Barça pero allí no le quisieron por su pasado-, y volvió a ser el mismo de su época de futbolista de elite: un engreído perdonavidas que se cree que lo ha inventado todo él. Y que quien no tiene su mismo origen es un inferior.
Así llegamos al partido de Copa ante el Mallorca, con el técnico mallorquín, Gregorio Manzano, advirtiendo que el árbitro no repita lo de la ida, cuando dejó sin castigar dos penaltis del Madrid. A Schuster le jodió bastante que alguien emplease sus mismas técnicas cuando era entrenador de equipos modestos, abrir los ojos para que todo el mundo estuviera pendiente de lo que pudiera pasar. Y no pasó. Como tampoco pasó el Real Madrid, derrotado por el modesto equipo de Palma.
Y entre la soberbia, la ira y el tener que tragarse sapos y culebras, el alemán le dijo lo que le vino en gana a Manzano nada más acabar el partido. Pero cuando le prensa le preguntó por sus palabras, no las repitió: “No lo sé, yo se lo he dicho al final, cara a cara lo que quería decirle y aquí no lo tengo que hacer“.
Mejor que usar nuestras propias palabras, estas son las de un forero de un diario deportivo madridista: “Schuster, te encanta la polémica y vas de listo, no confundas personalidad con arrogancia, y como indica tu apellido, zapatero a tus zapatos”.
Gregorio Manzano, profesor de Magisterio, al que Schuster tildó de no ser un hombre d fútbol porque nunca fue futbolista, se mordió la lengua, pero no se calló: “Hay que ser más humilde. No todos tenemos en la vida las oportunidades para poder desarrollar el fútbol jugando a gran nivel, como Bernardo hacía y por eso lo admiraba. Yo mientras, me preparaba para entrenar. Llevo 23 años entrenando, diez en el fútbol profesional. Con la cabeza muy alta. Y si estoy aquí es que detrás de esto hay un trabajo muy duro. Alguien que sabe inglés no siempre es un buen profesor de inglés“. Hala, Bernardo, ya vas bien servido. Aunque claro, en tus planes no importaba perder la Copa. Y dijo la zorra, ‘están verdes las uvas’.

En Montjuic se acuerdan del árbitro y en Sevilla los males se multiplican

El Espanyol se las prometía muy felices ante el Athletic, pero tras empatar 1-1 y consumirse la prórroga, hubo que ir a los penaltis donde el cuadro bilbaíno les eliminó. Cómo sería la cosa que al árbitro le dijeron de todo menos bonito. Moisés Hurtado, jugador españolista, lo resumía en una frase: “Por culpa de las trampas y de los errores de un árbitro estamos eliminados de la Copa”. Lo que dijo el presidente del Espanyol no lo vamos a reproducir.
También quedaron eliminados el Sevilla y el Betis. Los dos equipos andaluces, ganadores ambos en los tres últimos años de la Copa, se lo tomaron bien. Unos porque andan metidos en líos de permanencia, y otros porque la camisa de la Champions les viene grande y parece que les estorban los demás torneos. Uno que se ha ido y otro que se puede ir. El bético José Mari no acaba de jugar un partido bueno. Dicen que igual acaba en un equipo de Kuwait en unos días. No me sorprende; su pasado sevillista le persigue por los ambientes béticos: “Está claro que feliz no vengo muchas veces a los entrenamientos. Pero eso hay que cambiarlo y darle la vuelta a la situación”. Sí, como a un calcetín.
Martí, capitán del Sevilla pero que tras la marcha de Juande Ramos se había convertido en un bulto sospechoso para Manolo Jiménez. Acaba de irse cedido a la Real Sociedad. Pocos lo entiende. Martí sí: “Los motivos se ven cada domingo y cada miércoles en cada alineación. Uno quiere jugar y surge esta posibilidad en la que salimos beneficiados las dos partes”. Tranquilo, volverás la próxima temporada.

A toda marcha

Gustavo Amanzana, técnico del Baloncesto León, equipo que ocupa la última plaza de la Liga ACB, está que echa las muelas. Según él la ACB ayuda al Estudiantes para que no baje. Pero lo piensa y además lo dice en voz alta: “Me gustaría saber por qué no puede bajar el Estudiantes”. Estudiantes ganó al León tras remontarles 18 puntos en 9 minutos. Siete días antes de que los colegiales ganaran al Menorca remontándoles 27 puntos. ¿Por cojones, quizás?
Y quien le pone un par de esos es Fernando Alonso, que por fin se ha subido a un Renault, aunque no fuese el que va a usar esta temporada sino el de la pasada campaña, con el que Fisichella y Kovalainen no lograban ni puntuar. El asturiano, dando las órdenes precisas a sus mecánicos, lo convirtió en el coche más rápido de los entrenamientos de Jerez. El desconcierto es grande tanto entre los Ferrari como entre los McLaren. ¡Mira que si los coches corren porque el piloto es capaz de hacerlos correr, y el Renault les va a mojar la oreja! No quisiera estar en la piel de Ron Dennis ni de Jean Todt. Kimi Raikkonen, campeón del mundo de Fórmula 1 tras ver los entrenamientos de Fernando Alonso, fue clarito: “Habrá que esperar la temporada y a las carreras, pero en principio, no me creo que de un día para otro se pueda mejorar tanto el rendimiento de un coche”. Lo que no aclara es si está asustado o ve más trampas.

Y Lewis Hamilton, el niño bonito de McLaren, comienza a acongojarse: “¿Así que Alonso llevaba el coche viejo? No lo sabía. Si fue el más rápido, mejor para él“. Desde luego, a ver de quién copias este año, chaval.