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Cuándo se puede realizar y si conviene o no

Declaración de la renta: ¿Individual o conjunta?

Mayo 6, 2015

Una de las preguntas más recurrentes que se hacen en estas semanas de plena Campaña de la Renta es saber cuál de estas dos opciones es la más beneficiosa a la hora de rendir cuentas con el fisco. Pero el punto de arranque es saber si podemos presentar o no la declaración conjunta, ya que esta posibilidad no está al alcance de todos

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La Declaración de la Renta, como norma general, se presenta de forma individual. No obstante, las personas integradas en una unidad familiar pueden optar, si así lo desean, por declarar de forma conjunta. Para ello, todos sus miembros deben ser contribuyentes por este impuesto. Por ejemplo, si uno de los integrantes trabaja en el extranjero y está sujeto al pago del impuesto sobre no residentes se pierde el derecho a hacer la declaración conjunta. 

Lo primero que hay que entender es en qué consiste la unidad familiar. Existen dos modalidades:

·      La más común, en caso de matrimonio, es aquella integrada por los cónyuges, no separados legalmente, y, si los hubiere, los hijos menores, con excepción de los que, con el consentimiento de los padres, vivan independientemente de éstos o los hijos mayores de edad incapacitados judicialmente sujetos a patria potestad prorrogada o rehabilitada.

·      En ausencia de matrimonio o en los casos de separación legal es la formada por el padre o la madre y la totalidad de los hijos que convivan con uno u otro y reúnan los requisitos señalados para la modalidad anterior.

Una única unidad familiar

De la regulación legal de las modalidades de unidad familiar, pueden extraerse las siguientes conclusiones. La primera, cualquier otra agrupación familiar, distinta de las anteriores, no constituye unidad familiar a efectos del IRPF. La segunda, nadie podrá formar parte de dos unidades familiares al mismo tiempo. Y por último, la determinación de los miembros de la unidad familiar se realizará atendiendo a la situación existente el día 31 de diciembre de cada año. Por tanto, si un hijo cumpliera 18 años durante el año, ya no formará parte de la unidad familiar en ese ejercicio. Tampoco formarán parte de la unidad familiar el miembro que fallezca durante el período impositivo.

En las parejas de hecho sólo uno de sus miembros (padre o madre), puede formar unidad familiar con los hijos que reúnan los requisitos anteriormente comentados y, en consecuencia, optar por la tributación conjunta. El otro miembro de la pareja debe declarar de forma individual. El mismo criterio es aplicable en los casos de separación o divorcio con guardia y custodia compartida.

¿Cuándo conviene? ¿Puede modificar la forma de tributar?

Una vez ejercitada la opción de tributar de forma individual o conjunta, no es posible modificarla presentando nuevas declaraciones en ese ejercicio salvo que éstas se presenten dentro del plazo voluntario de declaraciones anulando la primera que se formalizó. Finalizado dicho plazo, no podrá cambiarse la opción de tributación para ese período impositivo hasta el año siguiente. La tributación conjunta vincula a todos los miembros de la unidad familiar; si uno de los miembros de la unidad familiar presenta declaración individual, los restantes miembros deberán utilizar este mismo régimen de tributación.

Una de las grandes ventajas del programa PADRE, por el que puede formalizar la Declaración de la Renta, es la posibilidad -una vez introducidos todos los datos de la unidad familiar-, simular entre declaración individual o conjunta. Con ello podrá comprobar cuál de las dos modalidades es la más beneficiosa. Pero por regla general, cuando ambos cónyuges trabajan, lo ideal es presentar la declaración de manera independiente. Esto es debido a la naturaleza del IRPF que establece el tipo de gravamen por tramos de ganancia.

Lo pueden ver más fácilmente en un ejemplo en el que, para su comprensión, se simplifica el mecanismo del impuesto: los dos miembros de la unidad familiar tributan por unas ganancias de 20.000 euros cada uno y su tipo de gravamen es del 18%, por lo que el resultado de estas ganancias es pagar 3.600 por declaración, 7.200 en total. Si la presentan de forma conjunta, lo harán por 40.000 euros, elevándose el tipo al 24%, por lo que el resultado sería pagar 9.600 euros. Existe una excepción: si los ingresos de los dos miembros son inferiores a 8.551 euros (cuantía del mínimo personal). En este caso puede ser conveniente la declaración conjunta. Esto es así ya que al hacer la declaración de manera individual cada uno deduce esa cantidad por su cuenta, es decir, una reducción de 10.302 euros. En caso de declaración conjunta también se aplica la deducción de 5.151 euros, pero una sola vez. A este importe se le podrá aplicar la reducción por tributación conjunta pero ésta es de 3.400 euros. En total, podrá aplicar 8.551 euros.

Pero el caso en el que claramente se obtienen beneficios con la tributación conjunta es si solo trabaja uno de los miembros y se tienen exclusivamente rentas del trabajo. Así, además de beneficiarse por el mínimo personal, se sumaría el de unidad familiar que hemos señalado y las deducciones por hijos.

¿Qué ocurre si desgrava por la vivienda y tiene hijos?

Un caso especial es si tenemos hipoteca. Si desgrava por un préstamo hipotecario en el que los dos miembros de la unidad familiar tienen una parte del mismo, lo más conveniente es hacer la Declaración de la Renta por separado. De esta forma, cada miembro de la pareja se pueda acoger a la deducción por compra de vivienda habitual del 15%, con un tope de 9.040 euros. Sumando ambas, se puede alcanzar hasta los 18.080 euros de desgravación. Por el contrario, si se realiza de manera conjunta, la deducción solo es del 15% sobre un máximo de 9.040 euros para los dos miembros. Si ha pagado más de esta cantidad al año, perderá dinero haciendo la declaración conjunta.

Por último, hay que tener en cuenta los hijos que también tienen su efecto “fiscal” dependiendo de los dos puntos anteriores. Si hacen la declaración en conjunto incluiremos el 100% de la deducción por ellos: desde los 1.836 euros al año por el primer hijo, hasta los 4.182 euros al año por el cuarto hijo y sucesivos. En caso de declaración individual, los cónyuges tendrán que repartirse la reducción por hijo al 50%. No hay que olvidar que para beneficiarse de estas reducciones, sus hijos tienen que vivir con los declarantes y ser menores de 25 años o mayores con discapacidad. Si alguno trabaja, sus ingresos no podrán ser superiores a 8.000 euros anuales, si no, tendrán que hacerla individualmente fuera de la unidad familiar.