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Muchos se preguntan por la total ausencia de la Familia Real española en la reciente boda del jefe de la Casa Real de Prusia

De príncipes y dictadores

Septiembre 4, 2011
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Aún son muchos los que continúan preguntándose por las razones, desconocidas, de la total ausencia de la Familia Real española en la reciente boda del Jefe de la Casa Real de Prusia, Jorge Guillermo de Hohenzollern, con la princesa Sofía de Isenburg. Una boda de un pariente cercano de la reina de España con una descendiente de nuestro rey Carlos IV, que en el marco del bello palacio de los emperadores de Alemania, Sans Souci, reunió a toda una muy brillante constelación de príncipes alemanes y permitió que, de forma excepcional, viéramos aparecer al duque Franz de Baviera, jefe de esa Casa Real, en compañía de su pareja masculina de ya muchos años, el señor Thomas Greinwald. Entre tanto, sorprenden las actuaciones veraniegas de algunos conocidos príncipes europeos que, en tiempos muy turbulentos para el mundo musulmán, han mantenido durante el verano  encuentros con los más que cuestionados líderes de Libia y de Siria.

Declaraciones poco “reales”

El siempre polémico Sixto de Borbón-Parma, hermano del fallecido Carlos Hugo, viajó a Libia a comienzos de junio en lo que él mismo consideraba una misión humanitaria que, aparentemente, se transformó en una campaña de apoyo a Gadafi y a su régimen y de fuerte crítica a la intervención de las potencias extranjeras aliadas en el sangriento conflicto libio declarando: “El pueblo de Libia grita cada vez más contra la agresión; pero en los países occidentales son mínimas las voces que se levantan contra este ataque injustificado, ilegal, ilegítimo, atroz. Ni siquiera los nazis hicieron cosas así. He visitado la casa donde murió el hijo de Gadafi con varios niños más. Cuatro misiles fueron lanzados contra la misma. Fue un asesinato, y la voluntad evidente es la de asesinar al propio jefe de Estado”. Afirmaciones muy políticamente incorrectas que casan bien con el carácter de don Sixto, conocido por la radicalidad de sus opiniones políticas y por su deseo de notoriedad.

Poco más tarde era el turno del duque de Braganza, Don Duarte, jefe de la Casa Real portuguesa, que en el mes de julio viajaba a Siria para encontrarse con el presidente Al-Assad a quien definía como “un hombre muy bien intencionado que desde que accedió al poder ha intentado democratizar y humanizar la política, y ya ha conseguido grandes avances”. Según el propio Don Duarte, su viaje se realizó a solicitud del mismo Al-Assad (en otro tiempo buen amigo de la reina doña Sofía), que esperaba de él que pudiese influenciar en su favor sobre las distintas familias reales europeas, y en particular la de Bélgica, a las que conoce bien y con las que está emparentado.

Una boda muy musical

Para el duque de Braganza la alternativa a Al-Assad en Siria es un movimiento islamista que podría generar un enorme caos local, que es necesario evitar y que podría llevar a una situación similar a la de la también desestabilizada Libia. Este viaje, sin embargo, ha despertado fuertes críticas en Portugal a pesar de la convicción del duque de Braganza, que ha declarado que el suyo era un viaje en misión diplomática. La polémica está servida y sorprende el deseo de intervención política de príncipes de familias reales no reinantes, si bien Don Duarte tiene una gran vocación política de largo recorrido y una gran presencia en Portugal, y ya en el pasado intervino en el conflicto de la ocupación de la ex colonia portuguesa de Timor por parte del régimen indonesio de Suharto.

Entre tanto, en la más plácida Europa, el viernes pasado el español Oscar de Ascoz y Planas contraía matrimonio civil con la princesa Benigna Reuss en el palacio de verano de los príncipes de Reuss en la localidad alemana de Greiz. La boda religiosa tuvo lugar al día siguiente por el rito católico y fue oficiado por un cardenal llegado expresamente desde Roma, por ser ésta la confesión de la princesa cuya familia es tradicionalmente luterana. El evento tuvo lugar en el gran palacio de los Reuss en Schleiz, en presencia de numerosísimos príncipes del Gotha alemán y de una notable representación española. La novia, Benigna Reuss,  hija de una de las grandes familias del Imperio, es pariente cercana de la familia real holandesa y más lejana de la reina doña Sofía, además de pariente política de Frida Lynstad antigua componente del grupo musical Abba.