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La Federación Española tiene que afrontar de inmediato la pérdida de la Ciudad del Fútbol

De los días de vino y jamón, a la búsqueda de un techo donde cobijarse

Junio 30, 2008

La selección española es por fin campeona de Europa, pero ni ese éxito le ha servido al seleccionador Luis Aragonés para conservar el cargo. Como él mismo dijo hace muchos meses, tenía fecha de caducidad, como los yogures. La fecha que le puso su mala relación con el presidente de la Federación Española de Fútbol y con su director técnico, el advenedizo Fernando Hierro. Ahora, volveremos al pasado.

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Dicen los sabios, aunque no sean de Hortaleza, que si algo funciona bien, para qué cambiarlo. Y eso es lo que se pregunta la inmensa mayoría de aficionados al fútbol que tras 44 años de penurias no entienden cómo Angel María Villar y los suyos se cargan el proyecto del hombre que nos ha sacado de la medianía. No hubo un solo medio que defendiera a Luis Aragonés hace un año y medio cuando el equipo perdió sus últimos partidos. Algunos le criticaron por lo deportivo, otros lo hicimos por su falta de coherencia y por no llamar a las cosas por su nombre. Todos nos equivocamos, unos porque lo deportivo difícilmente se podrá superar, y otros porque el veterano Luis nos ha descubierto que es mejor demostrar con hechos antes que con palabras. Y aquellos silencios, mentiras o medias verdades, están ahora muy claras.

El problema ha sido para el propio Luis, que para demostrar que llevaba razón se jugó el cargo por el que siempre peleó desde que decidió ser entrenador. Dijo que cogía una selección y que quería dejar un equipo. Ha dejado un superequipo por el que ni el mismísimo Abramovich podría pujar. Le faltaría dinero. Y ha demostrado Luis que antes que una gran individualidad está un equipo, que las estrellas mediáticas chirrían si no encajan en el engranaje, y que mejor una vez colorado que ciento amarillo. A buen entendedor, sobran palabras.

Bien, cuando pasen las celebraciones, los fastos, las fotos de los héroes y de los que se pegan para salir en ellas, los jugadores se irán de vacaciones y Luis y sus ayudantes cogerán en el Expreso de Medianoche camino de Estambul, sin hacer ruído, para tratar de llevar al Fenerbahce a la cima europea. Y yo que me alegraré si eso sucede. Mientras, otros, los de la intriga continua, los Hierro, Villar y adláteres, presentarán su nuevo proyecto con Vicente Del Bosque a la cabeza. Dirán que nada cambia, que el proyecto es el mismo, que no era de Luis sino de la Federación y que da igual quién sea el timonel, que ya estará ahí Fernando Hierro para seguir tomando decisiones. Bueno, eso no lo podrán decir porque es mentira, Hierro no ha puesto nada al equipo campeón, salvo zancadillas y la obstinación de imponer a Raúl entre los internacionales. Y nos venderán que seremos campeones del mundo en dos años, pero a ver si el bueno de Vicente es capaz de meter en cintura a Ramos, es capaz de dejar fuera a Raúl y mantener la sangre joven que impuso el de Hortaleza. La primera lista, en 45 días. La presentación del técnico, cuando se acallen los ecos del éxito.

La trastienda de la Eurocopa

No será ese el único discurso que tenga que pronunciar Villar. No digo dar explicaciones, porque alguien como él es incapaz de dar explicaciones. Lo suyo es la supervivencia a los escándalos y los desmanes, a las imputaciones y el incumplimiento de las leyes. Pero algo tendrá que hacer con un montón de cosas, que pasamos a enumerar.

Tendrá que hacer algo con la sede de la Ciudad de Las Rozas, porque ya no es propiedad de la RFEF. Para los incrédulos, lean el documento adjunto, el decreto municipal que así lo regula. Lo que no pone en ese documento es que el alcalde de Las Rozas, por orden judicial, está inventariando las instalaciones, porque también son ya propiedad del Ayuntamiento. Todo, incluída la habitación que usa de lunes a jueves el director de recursos humanos en detrimento de un deportista. Todo, menos lo construído sobre la parcela calificada como parque natural, que tendrá que ser derribado.

Y a finales de mes, tendrá que presentar otra vez las cuentas en la asamblea. A ver si esta vez mantiene la propiedad de los terrenos o los lleva a pérdidas y presenta números en quiebra. Y luego está el enviar de una vez al Consejo Superior de Deportes los estatutos modificados en contra de las normas españolas, y que seguro que el CSD va a rechazar, pese a las permisividades consentidas hasta ahora en el tema electoral. Ahora, ya sin miedo a quedarse fuera de la Eurocopa, igual el secretario de Estado opta por aplicar la ley.

Por cierto, que no crean que olvidamos nuestra promesa de narrarles los desmanes del Europeo. Los empachos de jamón y caviar. Pero siguiendo el ejemplo de Luis Aragonés, dejemos que sean los hechos los que vayan hablando. Si ustedes siguieron la retransmisión de la Eurocopa por Cuatro -por cierto, felicidades-, igual oyeron en vísperas de la final a un seguidor español quejarse de que mientras no había entradas en taquilla para la semifinal ante Rusia, alguien que definían como miembro de la Federación vendía tras las carpas lo que no había en ventanilla. ¿Nadie investigará o pedirá explicaciones?

Chárter, invitados, agencias de viajes amigas favorecidas con localidades, peleas entre directivos por los asientos, mal compartamiento de Villar tras la final ante las cámaras de Cuatro, escapadas nocturnas, dietas dobles, el Nilo… Reposemos y demos forma durante el largo y cálido verano.