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De las prisas de Núñez Feijoo por la sucesión de Rajoy al ostracismo de Iñaki Gabilondo

Septiembre 12, 2010

         Están asombrados en el cuartel general del PP con la capacidad de maniobra que tiene el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Nuñez Feijóo, para estar fuera de su territorio. Saben que aspira de alguna forma a sustituir a su “amigo” y colega Rajoy; está en su derecho pero, despacio, coño, despacio; no empujes. Mientras en Galicia se hacen cábalas respecto a cuál será el papel de su novia, Chinny Gámir, durante la próxima visita del Papa a Santiago de Compostela. Porque menudo lío organizó con su mantilla cuando se dejó fotografiar con el jefe de la Iglesia pensando el alemán que era su mujer.
 
         La desbandada gubernamental es ya imparable. A la fuga de los ministros de Trabajo, Innovación y Tecnología pueden sumarse otros. Sólo Pepiño Blanco parece ser inmune a la gripe Zapatero y está encantado de haberse encontrado subido en coche oficial. Pero dedica más tiempo a los medios informativos (le priva el protagonismo), y a los foros que a su currele de ministro de Fomento. ¡Qué aburridas las obras públicas!
 
         Iñaki Gabilondo –al igual que Luis del Olmo, José María García y otras viejas glorias de la cosa mediática-, no levanta el vuelo. El que fue el mandamás de las mañanas radiofónicas durante lustros ocupa un triste rol en las teles digitales siendo superado por casi todos, incluidos los ultras de Intereconomía. ¡Qué difícil resulta saber retirarse a tiempo! Incluso con estiramientos de piel.