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De la élite al fútbol modesto: Pepe Murcia, ex entrenador del Atlético, dirige ahora a un Infantil de Las Rozas C.F.

Abril 29, 2016

Otros históricos profesionales, como el preparador físico Carlos Cascallana, también han encontrado acomodo en el histórico club madrileño

pepe murcia

El fútbol profesional ha tornado, en una progresión paulatina, en una suerte de selva en la que la competencia es  realmente salvaje. Codazos, zancadillas y empellones (todos lejos del verde), se han convertido en rutina para las miles de personas que intentan abrirse camino día a día. Más allá de los Cristiano, Messi, Bale, Griezmann o Neymar, esa jungla está plagada de travesías de grandes profesionales que quisieron pero no pudieron o que llegaron pero no lograron mantenerse. Las que nos ocupan son historias de amantes del fútbol que escalaron hasta el último escalón y que, años después, se han visto obligados a volver a los campos de tierra (es un decir, ya todos son de hierba artificial).

En enero del año 2006 José Murcia González –Pepe Murcia– se hizo cargo de un Atlético completamente resquebrajado después de la dudosa mano de Carlos Bianchi. Era el Atlético de Leo Franco, Petrov, Kezman, Luccin o Ibagaza. También se encontraban en esa plantilla dos miembros del actual equipo de Simeone: un jovencísimo pero ya asentado Torres (21 años en esos entonces) y un bisoño Gabi (con 22 años, no era el aguerrido e inteligente mediocentro de hoy y alternaba esa posición con la de interior o incluso mediapunta). Vamos, no tenía nada que ver con la escuadra que en estos días compite por Liga y Champions.

Eran otros tiempos en los que clasificarse para la UEFA era poco menos que una utopía. Desde la distancia, cuesta creer que esas plantillas no sufrieran por evitar el descenso. Pepe Murcia no pudo hacer milagros y finalizó la temporada en mitad de la tabla (décimo lugar). No jugó competición continental y fue eliminado -antes de su llegada- de la Copa del Rey en octavos de final. Rescatando artículos de la época, el trabajo de Murcia en el Atlético de Madrid fue positivo. Los principales periodistas que cubrían por aquellos entonces la información del club rojiblanco (como Iñako Díaz Guerra) destacaron su cercanía con los jugadores, su gusto por el balón en las sesiones de entrenamiento y su equitativo reparto de minutos.

Después de su paso por la entidad de la ribera del Manzanares, la carrera de Murcia ha sido una concatenación de efímeras experiencias (nunca más de una temporada) en España: Xerez, Castellón, Celta, Albacete y Salamanca. En los últimos años incluso ha probado, infructuosamente, fortuna fuera de nuestras fronteras. En el año 2011 fichó por el Brasov rumano pero tuvo que regresar a nuestro país tan sólo unos días después a causa de un accidente cardiovascular de su mujer. Por último, en junio de 2014 recaló en las filas del Levski Sofia búlgaro, entidad que abandonó dos meses después por “problemas en el funcionamiento interno del club”. Definitivamente, la suerte le era esquiva al técnico oriundo de Córdoba.

Las Rozas C.F. acoge a varios grandes profesionales

Las oportunidades nunca se acaban si la ilusión por trabajar permanece intacta. Algo parecido debió pensar Pepe Murcia cuando, ni corto ni perezoso, se plantó en las instalaciones de Navalcarbón y se ofreció para entrenar a cualquier equipo de la extensa cantera de Las Rozas. El director general de la entidad madrileña, Jacobo Maestre, estudió las posibilidades que había y le propuso hacerse cargo de uno de los ‘infantiles’. Alguno podrá pensar que la amistad que les une a ambos bastaría para que Murcia volviera a los banquillos, pero las cosas no funcionan así en este club fundado en 1966 que años después pasó a convertirse en Escuela. Los entrenadores que trabajan en el equipo roceño comulgan con sus valores (el respeto siempre por encima de la competitividad) y si su metodología es la correcta (la prioridad es que el niño aprenda), su relación con el club termina cuando ellos lo deciden. No hay lugar para el amiguismo. Así que Murcia tuvo que conformarse con entrenar a un Infantil para matar el gusanillo y continuar sintiendo el tacto del césped, que aunque en este caso sea artificial, es césped al fin y al cabo.

No es el único caso. Carlos Cascallana, histórico preparador físico que siempre ha acompañado a Bernd Schuster, espera una oportunidad en Navalcarbón (sede del club). Allí ayuda en lo que puede y supervisa la preparación física de los diferentes equipos. Cuando alguien ama entrenar de verdad, se olvida de la división en la que compite. Son grandes profesionales que regresan al origen. Aquí empezó todo. Quién sabe dónde acabará.

Felipe de Luis Manero

@felipedeluis99