Menú Portada

De Guindos se gasta 144.000 euros en la formación de los empleados de la entidad pública ENRESA a los que contrata temporalmente de modo supuestamente fraudulento

Enero 12, 2016

La Empresa Nacional de Residuos Radiactivos depende del Ministerio de Economía y Competitividad a través del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas. Los cinco lotes de contratación, tres han sido adjudicados y dos han quedado declarados desiertos, precisamente los de menor importe

luis-de-guindos

La Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA), está metida en un buen lío. La entidad pública empresarial dependiente del Ministerio de Economía y Competitividad de Luis de Guindos, a través del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), se encuentra en una situación incómoda con sus empleados. El sindicato Unión Sindical Obrera (USO), ha puesto en conocimiento de la Inspección de Trabajo de Salamanca un supuesto fraude de Ley mediante el abuso de contratos temporales en el entramado de empresas y sociedades públicas que conforman Express Truck (concesionaria del transporte de residuo radiactivo y uranio enriquecido), ENUSA (Empresa Nacional de Uranio) y ENRESA (Empresa Nacional de Residuos Radiactivos). Lo que ENRESA, entre otros, estaría haciendo mal es un abusivo uso de los contratos de obra y servicio sin proteger los intereses del empleado, sometiéndolo a las veleidades de unos polémicos acuerdos. En lugar de paliar la situación de sus trabajadores, ENRESA ha decidido apostar por su formación en idiomas extranjeros. Un campo que debería de ser obligación del propio trabajador y no cargarlo a cuenta de los presupuestos nacionales.

Pero las instituciones públicas no cesan en su empeño a pesar del estado de una economía nacional que todavía se lame las heridas de la crisis. La Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA) ha decidido desembolsar 143.929,5 euros para el “servicio de formación en idiomas (inglés y francés) para el personal de Enresa de los Centros De Trabajo de Madrid, José Cabrera y Vandellós I”.

Cinco lotes de contratación de los que tres han sido adjudicados y dos han quedado declarados desiertos. El primero, licitado para las “clases presenciales de inglés y francés en CT Madrid” ha beneficiado a una Unión Temporal de Empresas conformada por García-Cuerva Martín José Ramón y Melanio Toribio Escalona por un total de 36.799,2 euros. El segundo, para las “clases presenciales de inglés y francés en CN José Cabrera“, se lo ha llevado Centros de Enseñanza, S.L. (Union Pacific) por 17.280 euros. El cuarto, “clases telefónicas de inglés y francés”, ha sido para Asesoría Lingüística Thamesis, S.L. por 28.440 euros. Todas estas ofertas han ganado los concursos por ser las más ventajosas económicamente según los pliegos. Mientras que el tercero y el quinto, destinados a las “clases presenciales de inglés y francés en CT Vandellós” y a las “clases online de inglés” han quedado desiertos, a pesar de haber recibido 5 y 4 propuestas respectivamente. Es cuanto menos curioso que estos dos contratos son los que sumen los presupuestos más bajos, 8.712 y 8.349 euros cada uno y quizás por ello no han causado la atracción de la iniciativa privada.

Cursos, cursos y más cursos

Ana Botella, José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy o José María Aznar fueron algunos de los políticos que dejaron en las hemerotecas españolas muestras de su zarrapastroso inglés. “Relaxing cup of café con leche”, “bonsáis everyday” o “it is very difficult todo esto” fueron las perlas con las que deleitaron a sus homólogos internacionales y a la prensa autóctona. El inglés, así como otros idiomas extranjeros, ha sido, es y será uno de los talones de Aquiles más acusados de los representantes públicos españoles. Lo que debería de ser un deber, se convierte en una responsabilidad impuesta a los ciudadanos españoles, que con sus impuestos, pagan las facturas quilométricas que las academias y cursos on line pasan al Gobierno para la formación idiomática de los responsables políticos. Lo más sangrante es que tras esquilmar al erario público, la situación sigue siendo la misma: los políticos españoles no saben hablar otras lenguas siendo el hazmerreír de los diccionarios mundiales.

En mayo de 2012 el Ministerio de Hacienda de Cristóbal Montoro anunciaba la licitación de un concurso para dar clases presenciales de inglés, francés y alemán para altos cargos y grupos especiales de personal del ministerio de Hacienda. Un concurso, por dos años, valorado en 685.440 euros.

En mayo de 2013 la Subdirección General de Gestión Económica del Estado destinaba  110.745,76 euros para el “servicio de asistencia técnica y consultoría para la traducción al inglés de contenidos de la página web de la Moncloa y la traducción directa e inversa en inglés, francés y alemán de documentación relevante de la Secretaría de Estado de Comunicación”.

En septiembre de 2013 la Junta de Contratación del Ministerio de Industria, Energía y Turismo de José Manuel Soria contrata el “servicio de gestión integral de cursos de idiomas on line en inglés” con un presupuesto base de licitación cercano a los 120.000 euros.

En noviembre de 2013 la Plataforma de Contratación anuncia los “cursos de inglés presencial para el personal del Ministerio de Fomento”, que se verá guarecido por un valor estimado del contrato de unos 208.980 euros.

En febrero de 2014 el Ministerio de Hacienda publicaba el “anuncio del Instituto Nacional de Administración Pública por el que se convoca procedimiento abierto para la contratación de la organización e impartición de un curso de inglés en la modalidad online durante el año 2014 para los empleados públicos de las Administraciones Públicas” por  600.000 euros.

Doinel Castro