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La dimisión del seleccionador, un nuevo cortafuego para el presidente José Luis Sáez, más cuestionado que nunca

De cuando a Orenga -entrenador de Estudiantes sólo 15 partidos-, el Consejo Superior de Deportes le cedió un Pabellón sin público

Septiembre 17, 2014

En el Magariños, campo del equipo estudiantil,la afición que acudía a presenciar los entrenamientos murmuraba sobre él

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“Las personas tienen derechos y en los contratos hay un espíritu y una letra. A veces crees que entiendes el espíritu, pero a veces te tienes que leer la letra”. Esta frase la realizó Pepu Hernández después de ser destituido como seleccionador nacional de baloncesto en junio de 2008 por José Luis Sáez, presidente de la Federación Española de Baloncesto (FEB).  El entonces preparador nacional afirmó que las razones eran estrictamente personales: “a este presidente no le caigo bien y tiene que ser algo personal porque no puede ser algo profesional”. Pepu había conseguido una plata en el Europeo de Baloncesto de 2007, perdiendo de 1 punto frente a Rusia la final en el Palacio de los Deportes, y el mayor éxito del baloncesto español, el oro en el Mundial de Japón de 2006. España siguió con éxitos en los años siguientes, pero siempre a merced de los “caprichos” del presidente de la Federación Española de Baloncesto.

Hace apenas dos años, después de otro éxito del combinado nacional (la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres 2012), José Luis Sáez decidió prescindir del entrenador que había conseguido un palmarés difícilmente superable, Sergio Scariolo (además de la plata olímpica, dos oros en sendos Eurobaskets de 2009 y 2011) y sustituirlo por Juan Antonio Orenga. Independiente de repetir las formas “poco elegantes” en la que se ejecutó este cambio, si hubo un punto diferenciador, se pasó de elegir perfiles de entrenadores con gran experiencia –Pepu Hernández o Aíto García Reneses los seleccionadores que antecedieron a Scariolo-, por otro de perfil mucho más bajo.

Un entrenador sin experiencia

Muchos consideraron entonces -especialmente el círculo de entrenadores profesionales-, esta elección como un desprecio. La única experiencia de Orenga en la élite como entrenador eran 15 partidos ACB en el Estudiantes, cesado y sustituido después por Pedro Martínez.  En esos días, ya su gestión era criticada, como ahora lo han hecho muchos aficionados a este deporte, especialmente en las redes sociales. De hecho, se afirmó que se cambió el campo de entrenamiento a un pabellón cedido por el Consejo Superior de Deportes porque en el Magariños (Pabellón del Instituto Ramiro de Maeztu, sede de Estudiantes), la gente que acudía a presenciar los entrenamientos murmuraba sobre él. Era su primera experiencia como entrenador; no sabía colocar a los jugadores en los entrenamientos y le faltaba incluso la complicidad necesaria con algunos de ellos, como Nacho Azofra y Carlos Jiménez, veteranos de Estudiantes que lideraban el vestuario.

Después del fracaso, Orenga se incorporó a la estructura federativa, se impuso como ayudante de la selección y Aíto le mando a la grada, ya que el quería su mano derecha propia, Quim Costa. Por ello, tuvo que buscar experiencia dentro de la estructura de la selección, y lo hizo en las categorías anteriores, con éxito con la selección de España sub 20, donde en el año 2011 despuntó un jovencísimo  Nikola Mirotic para liderar a la selección y conseguir en ese año la medalla de oro en el Europeo de esta categoría y servir a Orenga como plataforma para dar el salto a la selección absoluta.

Un caos que se venía venir

Con este curriculum tan escaso, la razón de la elección de Orenga fue para muchos el tratarse de un entrenador dócil, manejable, por la Federación, que José Luis Sáez lleva 10 años presidiendo. Lo cierto es que cuando se ha enfrentado en los partidos serios con entrenadores con un mayor currículum profesional, se pusieron al descubierto todas las carencias del dimisionario Orenga. Así pasó con Vincent Collet, entrenador de Francia y del Estrasburgo con 16 años en la élite como preparador o del medallista de plata, el serbio Aleksandar Đorđević, que además de su espectacular carrera como jugador lleva entrenando equipos de primer nivel como el Armani Jeans de Milán o el Treviso.

El resultado lo conocen todos: una selección en la que jugaron 9 de 12 convocados (la participación de Abrines, Claver y Reyes fue mínima), se dio permiso a que Marc Gasol conociera a su hija en Barcelona y, como es lógico tenía la cabeza más fuera que dentro del partido, a pesar de pedir una menor participación, Reyes “chupó banquillo” mientras que el pequeño de los Gasol  deambulaba por el campo, o como el encargado de analizar a los rivales, preparar nuevos sistemas y trabajar los partidos, Sito Alonso, viajó a Bilbao los dos días anteriores al partido para trabajar en su nuevo proyecto, el banquillo del Bilbao Basket. Orenga ha dimitido, se habla de incluso volver a repescar a Scariollo, pero donde no se depurarán responsabilidades es en la FEB y en su presidente, el gran responsable del estrepitoso fracaso de España en su Mundial: José Luis Sáez.