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En el concierto de Murcia

David Bisbal no lloró por Elena Tablada

Junio 26, 2011

Mientras Elena continúa enjugando lágrimas de impotencia, Bisbal prosigue con su agotadora gira de conciertos acústicos. El pasado sábado volvió a brillar sobre el escenario del Auditorio de Pamplona. Allí no lloró como en Murcia.

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Elena Tablada jamás pensó que enamorarse de David Bisbal escondía la soledad. Se empeñan, ahora, en acusarla de frívola y poco benevolente. Se han dedicado en rescatar fotografías en las que la diseñadora disfruta alegremente de la compañía de algunas de sus populares amigas. Advierten que las imágenes demuestran que Elenita no está atravesando difíciles momentos. Hipocresía envenenada, pues son sus férreas amistades las que le están ayudando a ver la luz al final del túnel. Elena ha adelgazado y es incapaz de borrar las dos grandes ojeras que enmarcan su rostro. Está débil, aunque tranquila. Es consciente de que las feroces críticas que empieza a recibir están orquestadas por una persona que siempre le quiso hacer daño. Ese alguien, cercano a Bisbal, es la mano que mece la cuna. Tiempo al tiempo. Insisten en que pronto se le desenmascarará. Será el momento, entonces, para contar y explicar el calvario de la Tablada.
Mientras Elena continúa enjugando lágrimas de impotencia, Bisbal prosigue con su agotadora gira de conciertos acústicos. El pasado sábado volvió a brillar sobre el escenario del Auditorio de Pamplona. Allí no lloró como en Murcia. Aquellas lágrimas dieron mucho de qué hablar. Todos aseguraron que su llanto respondía al desasosiego que vivía tras su ruptura. Se equivocaron. Tanto que él ya ha confesado a sus más íntimos que su desconsuelo nada tenía que ver con la cacareada separación. El almeriense no entiende el motivo por el que los medios de comunicación no han contado la verdadera historia que escondieron su lamento. Razón no le falta. David no pudo contener el llanto al visualizar en la primera fila a dos de sus acérrimas seguidoras que dos días antes habían perdido a su padre. Pilar y su hermana Marianca son dos de las fans más importantes para el cantante, pues desde hace diez años no se han perdido ni un solo concierto. Me cuentan que Bisbal, conocedor de la emotiva historia, quiso cantar la ya famosa canción en honor del padre de las jóvenes, a quien conoció un año antes de su fallecimiento. De hecho, si se analizan las imágenes del concierto no es difícil comprobar cómo, embargado por la emoción, David decide agacharse y besar a la dos jóvenes. A ellas las recibió posteriormente en el camerino donde departió sobre los infortunios de la vida. En ocasiones, las apariencias engañan.