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El polaco ha abandonado la vivienda de la amiga de Ana Obregón

Darek se cambia de casa

Julio 8, 2009

No puede pagar, o tal parece. El polaco Darek, antaño novio de la actriz Ana Obregón, abandona el domicilio que alquiló a una amiga de su ex novia.

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Ha pasado a engordar el ya de por sí abultado número de juguetes rotos que el mundo del corazón ha producido durante el último lustro. A pesar de su aparente físico y ese espectacular contoneo sobre las tablas de los programas de televisión, lo cierto es que el momento de Darek no ha conseguido mantenerse en el competitivo mundo del corazón en el que no están los mejores, pero sí los más inteligentes. Su relación con la bióloga Ana Obregón le catapultó a la fama cuando la actriz decidió airear públicamente que andaba enamoriscada de un jovenzuelo que ejercía de estríper en locales del montón mientras intentaba hacerse un hueco en las pasarelas más importantes de nuestro país. Su primera oportunidad se la brindó el diseñador Francis Montesinos después de que Obregón se lo pidiera incansablemente. Montesinos era conocedor de las limitaciones del maromo en el mundo del modelaje, pero optó por conservar una amistad que le ha dado muchas alegrías. Es innegable que la rubia, que estos días está inmersa en una reunión laboral que nos va a traer nuevas y refrescantes novedades, le ha ayudado en todo momento. Tanto, que incluso consiguió que una de sus mejores amigas le alquilara un precioso apartamento, cercano a La Moraleja, por el que pagaba cerca de mil euros mensuales. Ha pasado un tiempo desde que terminó su relación, pero el polaco decidió seguir hospedado en su lujoso nido de soltero. Sin embargo, hace menos de una semana abandonó el hogar: “no puedo seguir pagando”, le espetó a la dueña mientras cerraba a calicanto su hasta entonces vivienda. Y eso que acaba de sacar al mercado un libro de consejos que, aunque no despunta en ventas, ha añadido varios ceros a su cuenta corriente. Darek ha cambiado de domicilio, y ahora es más que probable que no viva solo, pues es más que probable que le acompañe su representante Susana Uribarri, con la que guarda una excelente relación.Lo cierto es que la Uribarri soporta con estoicismo la revolución personal que le ha supuesto estar tan cerca de su cliente.
Por Saúl Ortiz