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No todas las ofertas que encontramos en las grandes cadenas son beneficiosas para nuestro bolsillo

Cuidado con los descuentos en las compras

Septiembre 10, 2013
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Avanzamos un mes de septiembre muy cuesta arriba. Esta semana, la mayoría de las comunidades autónomas comienzan el curso escolar, un arranque en el que muchas organizaciones de consumidores ya han alertado sobre el importante gasto en uniformes, material escolar y libros, estos últimos algunos con picaresca. Por ejemplo, se vende e incluso lo hacen a través de reportajes en televisión soluciones para evitar que los niños lleven mucha carga a sus espaldas como usar las carísimas y también con inconvenientes mochilas con ruedas, y especialmente dividir los libros por trimestres, una reducción de peso pero una multiplicación en el precio, ya que la magia de las editoriales hace que el libro de 12 euros se convierta en tres cuadernos de 5 euros cada uno.

Con todo ello, y la vuelta de las vacaciones, estas semanas son más que complicadas. Si a esto añadimos la situación actual del consumo que sigue descendiendo y obliga a las grandes cadenas a estrechar márgenes tenemos el coctel perfecto para supermercados e hipermercados lancen importantes reclamos para captar a los clientes ¿Son beneficiosos? Sólo en ocasiones y tras analizar muy bien que nos ofrecen y cómo.

Analizar bien las ofertas

Por ejemplo, son muy típicas las ofertas 3×2 o las que ofrecen una segunda unidad al 70%. Las diferencias entre ambas son más importantes de lo que aparentan, no sólo por el porcentaje que es similar (la primera supone un 33% de descuento y la segunda un 35%) sino que con la primera nos obliga a adquirir 3 unidades y la segunda sólo 2, lo que supone en la mayoría de los productos un mayor riesgo de caducidad del producto y por tanto que tiremos todo el dinero de esta compra a la basura.

¿Cómo maximizar estas ofertas? Lo recomendable es que consultemos diferentes catálogos y busquemos donde nos ofrecen mejores precios. Este análisis es cada vez más sencillo, no hay que mirar en el buzón que tengamos el último folleto de una determinada gran superficie, sino que podemos hacerlo muy bien consultándolos por Internet. Hacer una lista siempre ayuda para que nos centremos a comprar lo que verdaderamente necesitamos y en este caso para escoger aquellos productos en oferta que se adecúen en nuestros gustos y necesidades. Es más, desde casa podemos ver si estas ofertas tienen como resultado un mejor precio que otros productos complementarios de otras marcas, la fórmula es muy sencilla, y es ver estos precios también en las páginas de venta online de las grandes superficies. Un ejercicio que requiere tiempo pero que conlleva un importante ahorro.

Fidelizar, pros y contras para el consumidor

Todo ello hace que sean más los clientes que cambian de lugar de compra según su conveniencia, y para evitarlo se utilizan muchas herramientas de fidelización. Los vales descuentos son los más comunes, muchas veces en lugar de un descuento directo en el momento de la compra nos lo dan diferido con reclamos como “20% en la próxima compra”.  El problema es que en el siguiente catálogo (es lo más común) los precios no sean tan buenos, y estos tipos de vales caducan a las pocas semanas, lo que nos llevaría a comprar más caro para poder usarlos. Otro tipo de ofertas de fidelización vienen asociadas al pago con una tarjeta de crédito que ofrece la gran superficie, en este caso las ventajas son incluso menores, ya que los descuentos son muy escasos y para lograr un vale con una cantidad importante nos obliga a comprar siempre en el mismo establecimiento. Por ello, se ha puesto de moda las ofertas cruzadas de grandes superficies y red de estaciones de servicio, con este tipo de promociones se acumula un porcentaje de lo que se gasta en repostaje en un vale descuento para usarlo en una gran superficie determinada ¿Rentable? Para serlo, en primer lugar busca aquellas gasolineras con mejores precios, ya que en algunas zonas las diferencias entre estaciones de la misma marca es más que considerable, y en segundo lugar saber elegir cómo y dónde usar este descuento.

En definitiva, no olvidar que el poder de decisión lo tiene siempre el consumidor, usar nuestro tiempo para analizar las ofertas y si nos conviene y no, y no ceder nuestra libertad de elección a cualquier precio.