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Muchas obligan a financiar las compras, cobrando intereses

Cuidado con los descuentos de las tarjetas

Octubre 31, 2013
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Ya estamos a las puertas de una de las épocas de mayor consumo del año, y aunque se hable de recuperación, lo cierto es que esta no llega a las familias y tardará mucho en verse en nuestros bolsillos. A pesar de ello, se seguirá haciendo un esfuerzo en las próximas fiestas y se “tirará” de tarjetas, una práctica peligrosa por los grandes costes de las mismas a pesar de que nos las vendan con descuentos que parecen apetecibles.

Ante todo esto, las tarjetas de crédito, y en especial aquellas que ofrecen descuentos con las compras, ganan atractivo. Esta modalidad ha crecido de forma muy importante con un parque de tarjetas muy variadas que van desde las que nos dan un porcentaje por las compras de una determinada marca (entre las que se incluyen las tarjetas de combustible o grandes superficies), las que ofrecen un descuento, que no suele ser muy importante, para todas las compras o las que comercializan cada vez más bancos con acuerdos de descuentos en distintos comercios desde gasolineras a grandes cadenas comerciales. Pero detrás de todas ellas, hay en muchos casos condiciones financieras que pueden llevar incluso a que todo el ahorro desaparezca. Por todo ello, desde iahorro.com, os recomendamos que os fijéis en puntos importantes, antes de contratar o realizar una compra con alguna de estos medios de pago:

  • Estudie las comisiones de las tarjetas: Muchas son gratuitas, pero las hay que tienen una comisión anual por renovación. Si este es el caso, los descuentos que conseguirá por su uso tienen que ser superiores a este coste para poder rentabilizarlas.
  • Cuidado con las opciones de pago: El uso más rentable de estas tarjetas es si la utilizamos como instrumento de pago diferido, es decir, realizamos la compra y juntos con las realizadas en ese periodo, las liquidamos a final de mes sin tener que financiarla y pagar intereses. Pero no todas las tarjetas nos permiten este uso, muchas de ellas tienen implícito la obligatoriedad de financiar, con incluso una cuota máxima mensual no muy alta que nos lleva a que paguemos tipos de hasta un 25% anual por nuestras compras. Si es así, deberemos ajustar muy bien nuestros gastos, procurando que el pago de las compras no se alargue mucho en el tiempo, ya que dado los tipos generalmente elevados de las tarjetas se pierde buena parte de este ahorro.Pongamos un ejemplo en una compra de 100 euros con un 3% de descuento, con lo que pagamos 97 euros. Pero esta tarjeta, con un 1,5% de interés mensual nos obliga a financiar la operación durante 3 meses, con lo que pagaremos 1,45 euros el primer mes, 1,04 euro el segundo mes (hemos pagado ya un tercio de la deuda) y 0,51 euros el tercer mes de intereses. El resultado, todo lo ahorrado se ha esfumado en intereses.
  • La trampa de fraccionar sin intereses: Es otra de las modalidades “truco” que tienen muchas tarjetas, especialmente las relacionadas con grandes superficies, fraccionar operaciones en dos o tres meses sin pagar intereses para “sobrellevar mejor” la Navidad… pero eso si, pagando una comisión que oscila entre los 6 y 9 euros, que viene en la letra pequeña y que puede suponer costes anuales por encima incluso de los intereses.Volviendo al ejemplo anterior, si pagamos 6 euros por financiar nuestra compra de 100 euros a 3 meses, el coste sería el equivalente a pagar un 41% de interés anual.
  • El coste de los seguros de amortización de pagos: Es otro producto que ha crecido como la espuma en la crisis. Igual que a la hora de solicitar un préstamo al consumo nos ofrecen (muchas veces obligan) a contratar un seguro que amortice los pagos pendientes en caso muerte, invalidez o incluso cambio en las circunstancias económicas (como desempleo), muchas tarjetas también lo incluye de forma obligatoria. El resultado, cuando paguemos la deuda, también se nos añade una cuantía para cubrir este seguro, un gasto más a considerar.
  • Cómo se recibe el descuento: Es un aspecto muy importante. Muchas empresas lo hacen a través de cheques descuento para utilizar en próximas compras, lo que nos “obliga” a realizar nuevos gastos, a veces no presupuestados o deseados para poder beneficiarnos de estos descuentos, que incluso tienen a veces caducidad. La opción más rentable, es recibir este descuento en efectivo, ya sea en el momento de la compra o abonándose posteriormente en nuestra cuenta corriente.

En definitiva, si no queremos que nos den gato por liebre, analicemos muy bien las tarjetas que contratamos, comparemos entre la gran oferta existente y procuremos elegir siempre la opción más económica para sobrepasar mejor los momentos tan difíciles que estamos llevando.