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Cuatro abandonos tras cuatro carreras alargan el calvario de Fernando Alonso mientras las mejoras tardan en llegar más de lo previsto

Mayo 2, 2017
alonso abandona

Desastre. No hay otra palabra que pueda definirlo mejor. Lo vivido en el Gran Premio de Rusia llegó resultó especialmente doloroso para Fernando Alonso. El fin de semana empezó con mal pie para el asturiano. Tras unos días en Estados Unidos en su periodo de aclimatación a las 500 Millas de Indianápolis, llegó con retraso al programa habitual del fin de semana. Cada evento arranca los jueves por la mañana con encuentros con la prensa, patrocinadores, público, etc y el bicampeón vio algo trastocados sus planes por el mal tiempo en su punto de partida. En cualquier caso, pudo participar en todos los entrenamientos programados en Sochi donde quedó entre el doce y el catorce en las diversas tandas. Tras ellos Alonso declaró que llegar a los puntos era la idea. A pesar de lo rocoso del trazado para un coche con menos potencia que el resto, se mostraba optimista en poder alcanzar los primeros de su temporada.

El segundo escollo para su formación llegó cuando el motor Honda de Stoffel Vandoorne tuvo que ser sustituido, y ya van cuatro, con una sanción de quince plazas en parrilla. Tras la prueba anterior en Bahréin toda la formación se mostró aliviada y bastante positiva ante la jornada de tests post-carrera. Las ochenta y dos vueltas que dio el belga alejaron por primera vez los fantasmas de las averías. Ante esta tesitura todos pensaron que los abandonos comenzarían a olvidarse.

El paseo más triste y duro de los últimos años

Con Alonso situado en decimoquinta plaza de la parrilla, con algún incidente entre los de delante y un poco de suerte, los primeros puntos y el abandono del farolillo rojo estaban a la mano. El drama comenzó para el de Oviedo cuando ya en parrilla y a punto de salir en la llamada vuelta de reconocimiento, se le escucharon un par de frases en tono alarmante por su radio, sin que se supiera muy bien de que se trataba. Un par de minutos más tarde llegó a las pantallas de millones de espectadores una de las imágenes más duras de lo que va de calendario. El McLaren-Honda número catorce se encontraba varado a un lado de la pista sin posibilidad ni de llegar a la parrilla. Acto seguido el corredor se marchó caminando completamente solo por la vereda del trazado hacia boxes en el paseo más triste y duro que se ha visto en años. La carrera arrancó sin él, atendió a los medios tras los boxes sin perder la sonrisa, y pasó a ver el resto de la prueba desde el box de su escudería con un rostro serio y adusto. Su carrera acabó antes de empezar. Puede que sea el primer disgusto de una semana importante.

Fernando Alonso tiene previsto probar el miércoles 3 de mayo por primera vez el monoplaza con el que disputará las 500 Millas de Indianápolis a finales de mes. Las previsiones meteorológicas no son optimistas y en esta categoría, debido a sus características técnicas, las altas velocidad y su especial fisionomía, evitan a toda costa correr en condiciones de mojado. En caso de lluvia las pruebas se suspenden, y si la pista está húmeda usan máquinas para secar el asfalto. Podría ser un viaje en balde para Fernando y con la consiguiente pérdida de tiempo en pista para su adaptación a este nuevo entorno deportivo.

Solución cercana pero no inmediata

La solución a sus desvelos está cercana, pero va a llevar tiempo. A nadie conviene la actual situación, con una firma japonesa de enorme y contrastada solvencia en el mundo de la automoción y gran historia en el deporte. El problema es que está perdiendo credibilidad a una velocidad alarmante en base a conceptos arriesgados y poco maduros que devienen en abandonos, falta de potencia, y que están alcanzando cotas de ineficacia que marcan récords históricos. En las primeras cuatro carreras los coches de Woking arrancaron en ocho ocasiones y solo en dos vieron la bandera a cuadros. Seis abandonos de ocho intentos es un bagaje terrible para uno de los binomios más brillantes de todos los tiempos. Incluso en su absolutamente desastrosa primera temporada juntos su índice de éxito fue justo el doble. En el mismo periodo pudieron acabar en cuatro ocasiones de esas cuatro pruebas iniciales.

Hace poco el fabricante japonés ha cedido a su cerrazón de hacerlo todo en casa, en las interioridades de sus factorías en Sakura y personal local, y ha comenzado un proceso de contratación de técnicos occidentales procedentes de la Fórmula 1 y no sólo de la industria automovilística. Ya han fichado a gente de Mercedes, Ferrari y Renault, y de ahí deberían salir resultados a medio plazo. En principio Honda parece dispuesta a dar continuidad a su programa de Fórmula 1 alejando el rumor de una posible “espantá”, y se ha comprometido a proporcionar sus motores al equipo Sauber, en el que intentó acceder a su accionariado, sin éxito de momento. Las cajas de cambios que usen los suizos serán procedentes de McLaren, lo que hace pensar que éstos tampoco abandonarán a los japoneses, ya sea por el dinero que les llueve y les ayuda a completar su presupuesto o porque ven que las soluciones pueden llegar. Éstas pueden venir de la mano de Mercedes. Se habla de que el constructor de la estrella puede estar ayudando a los orientales en dos líneas de trabajo: fiabilidad y búsqueda de potencia. La FIA quiere que no haya más de tres décimas de diferencia de tiempos entre unos motores y otros (otra cosa es lo que cada coche logre por chasis, manos y aerodinámica), y entre Mercedes, Ferrari y Renault esa equidad se está alcanzando. Para que Honda esté a esa altura va a ser necesario que algunas tecnologías y soluciones sean cedidas desde los que ya las dominan. Esto ocurrió de Mercedes a Ferrari y ahora el mundial es liderado por los de rojo con victorias alternas entre ellos y Mercedes. La “ecualización” de los motores ha ayudado a ver algo de competitividad. En el caso de los japoneses, esto podría empezar a verse a partir de verano, con un salto de calidad visible en 2018. En la Fórmula 1 se compite y se desarrolla al mismo tiempo, pero la parada invernal suele ayudar a lo segundo. Por parte de Alonso, insinúa con sus palabras que cree en esto a medias, que ya no se cree las promesas y ha dejado claro que ‘el año que viene estoy libre para hacer lo que quiera’. Se ha puesto en el mercado. Si en McLaren-Honda quieren seguir viéndole por allí van a tener que preparar unos argumentos muy pesados de los que a día de hoy no tienen, o no al menos en el plano técnico.

José M. Zapico

@VirutasF1