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¿Cuándo conviene aumentar la cotización a la Seguridad Social del trabajador autónomo?

Diciembre 4, 2015

El sector de los trabajadores autónomos es sin duda uno de los más castigados por la crisis, todo ello, cuando la normativa española le sitúa en una posición delicada. En comparación de otros países de nuestro entorno, la cuota mínima que pagan les sitúa entre las más elevadas de Europa El resultado: la mayoría cotiza al mínimo lo que le condiciona las prestaciones a recibir

autonomo

Las cuotas que paga un trabajador autónomo en España son elevadas y con poco margen para ajustarse a circunstancias económicas negativas. Con independencia de lo que gane el trabajador por cuenta propia, está obligado a pagar una cotización muy elevada basada en un porcentaje sobre una base mínima que actualmente es de 884,60 euros. Esto  que supone, si cubre la cotización por cese de actividad (desempleo), un pago de 290,53 euros. Este porcentaje del 30% sobre las prestaciones choca enormemente con el coste que supone para un asalariado. Un trabajador por cuenta ajena, puede obtener con un menor esfuerzo económico unas bases de cotización más alta que lleven a poder conseguir entre otras cosas, una pensión por jubilación elevada. Por ejemplo, para una base de cotización de un asalariado de 1.800 euros, este pagaría unos 113 euros a la Seguridad Social, mientas que el esfuerzo del autónomo para esta misma base, la elevaría elevaría hasta los 547 euros, casi cinco veces más, si se cubren todas las prestaciones.

Sopesar si conviene pagar más para la pensión de jubilación

Esta diferencia se explica, porque la mayor parte de las cotizaciones sociales del trabajador por cuenta ajena las paga el empresario, mientras que el autónomo paga la totalidad de las suyas. Esto conlleva en la práctica que los autónomos coticen de forma general muy por debajo que los asalariados consiguiendo con ello unas pensiones públicas muy inferiores. Por ello, es bastante normal que el autónomo joven cotice por lo mínimo y que cuando se acerca la edad de jubilación eleve su cotización. Esta práctica supone un gasto bastante importante durante muchos años que hay que sopesar siempre.

Por ejemplo, para una base de cotización de 1.000 euros, y siempre cubriendo la prestación por cese de actividad, pagaría 328 euros. Si quiere elevar la base de cotización a 1.500 euros, pagaría 492 euros. Es decir esos 500 euros supone una diferencia de 165 euros al mes o 1.980 euros al año

Si tenemos en cuenta que hay que mantener el esfuerzo durante 15 años (y que irá subiendo cada año debido a la reforma de las pensiones en curso) supone realizar un desembolso de 29.700 euros. Cuando se eleve el periodo mínimo a 20 años, esta cantidad se elevará a 39.600 euros. Por todo ello, debe ser de obligado cumplimiento para el autónomo sopesar si dedica todo el esfuerzo financiero que pueda a elevar su pensión pública o decide hacerlo de forma mixta y distribuirlo con sistemas de previsión privado, como planes de pensiones o planes de previsión asegurados.

Prestación por enfermedad

En caso de enfermedad, el trabajador tiene derecho a un subsidio por incapacidad temporal desde el el cuarto día de baja. Este proporciona un 60% de la base de cotización desde ese día que se eleva al 75% desde el día 21 en enfermedad. Este es el caso en el que el autónomo pierde más, ya que a diferencia de muchas empresas y convenios que complementan lo no pagado por la Seguridad Social, el autónomo sólo recibe lo marcado por ley sin que pueda dejar de pagar su cotización. Por ejemplo con la cotización mínima de 884,60 euros a partir del día 21 cobraría por el 75% de la base una mensualidad de 663,30 euros, si restamos su cotización de 290,53 euros sólo le quedan 372,77 euros.

Por ello, si tiene algún problema de salud recurrente que  conlleve periodos de baja médica y quiera la seguridad de tener esta cobertura alta, una cotización elevada es más interesante. Especialmente si por alguna razón, un seguro privado de autónomos que cubra la baja con una prestación económica es caro o incluso inaccesible (por tener precisamente problemas de salud).