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Elegir el producto adecuado permite ahorrar mucho dinero

¿Cuál es mi tarjeta de crédito adecuada?

Octubre 17, 2013
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La tarjeta de crédito se ha convertido en uno de los productos más usados por los ciudadanos, de hecho si examinamos los últimos datos del Banco de España, no sólo superan a las tarjetas de débito, sino que su número, poco más de 41 millones,  si descontamos niños y millones de personas mayores que no las usan, esta cifra nos indica que son muchos los españoles que tienen dos o más tarjetas de crédito.

Y es que aunque no pasan por su mejor momento (en los últimos años han descendido en 3,2 millones desde sus máximos de 2008), antes de ello tuvieron un verdadero boom, que hicieron multiplicar por tres su parque en menos de siete años. Esto llevó a que acabarán en “nuestra cartera” muchos plásticos que muchas veces no era lo que necesitábamos y nos han costado muchos euros en intereses y comisiones. Por ello, siendo un producto muy útil para financiar nuestras necesidades del día a día, es muy importante elegir las tarjetas más adecuadas, para evitar sustos en nuestro bolsillo.

Tarjetas, las justas

En primer lugar, no es necesario tener muchas tarjetas, más si tienen comisiones por emisión y renovación que suponen un coste sin hacer ninguna operación. Lo ideal, es tener las mínimas tarjetas o incluso una sola que cubra todas nuestras necesidades: sin comisiones, con los intereses por financiación más bajos posibles y el límite de crédito adecuado a nuestro presupuesto. En muchas ocasiones, podemos conseguir una tarjeta adicional para otro beneficiario sobre la misma cuenta, sin suponer un coste más, y compartiendo los mismos límites de crédito.

Descuentos, sólo si los necesitamos

Un reclamo muy habitual es los descuentos que nos ofrecen muchas tarjetas, pero ¿Realmente los necesitamos? Por ello analicemos bien lo que nos ofrecen para no acabar con la cartera llena de plásticos. Por ejemplo, si usamos mucho el coche si puede ser interesante una tarjeta de crédito con descuentos de combustibles, si viajamos en avión la que nos da puntos para canjear por billetes, o si compramos en una determinada cadena de hipermercados o grandes almacenes, la que acumulan un descuento. Si lo hacemos de forma esporádica, estas tarjetas no serán útiles.

También mucho cuidado con la forma de descuento que ofrecen, la mejor es que sea directamente, es decir si nos dan un 3%, que nos lo apliquen ya en la compra, si es para usar en futuras compras y caducan como pasa en muchos casos, nos estarían incitando a futuras compras que muchas veces no son necesarias.

¿Financiamos o no?

Hasta hace pocos años, el uso prácticamente mayoritario de la tarjeta de crédito era de “débito diferido”, es decir íbamos acumulando compras a lo largo de un mes, que luego pagábamos en su totalidad a final de este, sin ningún coste añadido. Pero actualmente, cada vez financiamos o fraccionamos más, y esto tiene un coste a veces muy importante.

Si este va a ser nuestro uso, sin duda busquemos la TAE más baja de la tarjeta, con mucho cuidado, ya que la mayoría de los plásticos se publicitan con el tipo de interés nominal mensual, y aparentan mucho menos de lo que es en realidad, por ejemplo un 1% nominal mensual es un 12,68% TAE.

Caso contrario, es si deseamos no financiar nuestras compras pero nos encontramos con tarjetas, como las denominadas “tarjetas revolving” o de compras, que nos obligan a ello, alargando el pago y abonando más por nuestras compras.

Por todo ello, elegir siempre la tarjeta adecuada, nos evitará sobrecostes y nos permitirá añadir ventajas, siempre positivas para nuestro bolsillo.