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Los mini créditos, cada vez más publicitados, son la peor solución: cobran un interés que en ocasiones supera el 4.200%

Cuál es la mejor forma de financiar la “vuelta al cole”

Septiembre 1, 2014

La mejor opción son las distintas fórmulas que nos ofrece la nómina. Si utilizamos la tarjeta de crédito busquemos pagar lo máximo posible cada vez en el periodo más corto

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Libros, material escolar, uniformes, zapatos,… la crisis no sabe de la vuelta al colegio, y las subidas de impuestos, tampoco. Por ejemplo, el Ministerio de Hacienda de Cristóbal Montoro, decidió realizar hace 2 años una de las más importantes subidas del IVA precisamente en el material escolar que, excepto para mapas, blocs de dibujo y partituras musicales, pasó del 4% al 21%.

Por ello, tras disfrutar y pagar por unas vacaciones -los que han podido-, llega otro desembolso más que importante para muchas familias. Y es que a todos estos gastos, multiplíquenlos por el número de hijos y aumenten a medida de que estos crecen. Por todo ello es cada día más frecuente buscar fórmulas financieras para poder hacer frente a este importante gasto.

La nómina, fuente de financiación

Entre las mejores soluciones, domiciliar la nómina, tanto por su coste como por la rapidez en conseguir dinero. Lo más económico es pedir un anticipo de la misma: nos abonarán en nuestra cuenta el importe de nuestro salario que posteriormente nos descontarán tras su pago. El principal inconveniente es precisamente este, que en un corto periodo de tiempo tenemos que devolver el dinero, mientras que a favor tiene un coste bastante pequeño; sólo requerirá tener cierta antigüedad con los ingresos domiciliados en la entidad financiera pagándose nada o una pequeña comisión.

La segunda opción es acceder a un préstamo nómina, de concesión rápida y que generalmente tiene como límite un número de mensualidades (de 3 a 5 es lo más común). Igualmente exigen cierta antigüedad con la nómina domiciliada, los plazos de devolución suelen ser no muy largos (de 6 meses a 2 años), pero a cambio  los tipos de interés suelen ser más bajos que otros préstamos personales.

Dentro de esta categoría existen préstamos sin intereses, pero que cobran por anticipado una comisión de apertura y/o estudio. Por ello este coste tiene que medirse con la Tasa Anual Equivalente (TAE), de la operación para poder compararla con otros préstamos, ya que hay casos que pueden resultar más caros que otros con intereses.

Tarjetas de crédito

Es una opción cómoda y cada día más usada. Por ejemplo, el año pasado se recuperó buena parte del terreno perdido y se contrataron 2 millones de nuevos plásticos, superando los 43,2 millones en España. En este mismo ejercicio se pagaron compras por un valor de 98.438 millones de euros. Para financiar las mismas, las tarjetas más recomendables son las de pago aplazado especialmente diseñadas para fraccionar una operación y con unos tipos de interés más bajos que la mayoría de las tarjetas de crédito. El coste es uno de los principales inconvenientes de estos productos de financiación ya que los intereses de una tarjeta pueden llegar hasta el 25% TAE. Y es que en estos productos se suele destacar el tipo de interés nominal mensual, que oscila entre un 1% y 2%, mientras que al igual que en los préstamos, hay que fijarse en la TAE para poder comparar con las distintas formas de financiación.

Entre los puntos a favor de las tarjetas está la flexibilidad, tanto a la hora de fraccionar como para poder cancelar esta financiación, sin ningún coste adicional, mientras que en la mayoría de los préstamos existe una comisión de cancelación.

Huya de los mini créditos

La figura del mini crédito en España es relativamente nueva y en buena parte es fruto de la crisis y de la escasa concesión de otros productos de financiación. Se trata de préstamos de pequeñas cantidades (generalmente tienen un tope de 300 euros la primera vez que lo solicitas y en algunos casos si eres cliente recurrente se puede elevar hasta 500 a 600 euros), a devolver en plazos que no exceden de los 30 días. Su función principal es cubrir pequeños gastos o imprevistos pero siempre teniendo en cuenta que con este plazo tan corto debemos tener la seguridad de poder devolverlos ya que el coste es más que importante.

Poniendo como ejemplo un mini crédito de 100 euros a devolver a 30 días, nos encontramos con “honorarios” (no tienen la denominación de intereses ya que superan con mucho los límites legales), aparentemente similares, pero al ser a muy corto plazo, hace que la TAE se dispare. Pagar entre 30 o 40 euros por un préstamo de 100 euros a devolver en un mes supone en tipo de interés desembolsar entre un  2166% y un 4271%, un coste estratosférico.

La inmediatez en la recepción del dinero es uno de sus principales reclamos. También algunas entidades permiten la solicitud aún estando en ficheros de morosos como ASNEF o Equifax pero cada vez son las menos, con lo que respecto a criterios de concesión no se diferencian demasiado con los de otras entidades financieras. Pero especialmente, nunca olvidemos lo que nos cuesta y como podemos multiplicar el gasto y los problemas si incurrimos al impago del mismo.

Por todo ello, compare las diferentes opciones y evalúe su coste: no sólo los intereses, sino también comisiones y plazos, para intentar que la cuesta de septiembre sea menos empinada.