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Consideran a Álvaro Cuesta "dócil" para el presidente Lesmes

Críticas de los vocales progresistas del Consejo General del Poder Judicial al líder que les impuso Rubalcaba

Junio 6, 2014
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La nueva distribución del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), con cinco vocales y el presidente en dedicación exclusiva, y los otros 14 compaginando sus habituales tareas con el órgano de gobierno de los jueces, ha provocado de forma indirecta e imprevista una fractura en el seno del sector progresista. Por trayectoria política y experiencia, el llamado a liderar ese bloque era Álvaro Cuesta. Antiguo miembro de la Ejecutiva socialista, fue el elegido por Alfredo Pérez Rubalcaba para abanderar al grupo. Sin embargo, Cuesta es blanco de críticas procedentes del resto de vocales que no integran la comisión permanente. Le acusan de hacerle el juego al presidente elegido por el PP, Carlos Lesmes, y de no presentar batalla, por mucho que la mayoría conservadora esté llamada a imponerse en los asuntos donde no hay consenso.

Los vocales de la comisión permanente reciben un sueldo que ronda los 6.000 euros mensuales. Pueden ser removidos de la misma en el plazo de un año, por decisión del presidente del CGPJ. Fuentes del órgano de gobierno de los jueces aseguran que Rubalcaba trasladó la consigna de que la legislatura trascendiera sin exabruptos en el seno del CGPJ. Sin embargo, creen que este no es el único motivo de la “docilidad” de Cuesta. Sospechan que pretende perpetuarse en la comisión permanente, habida cuenta de que la política ya no es fuente de ingresos para el socialista, que debería volver al ejercicio de la abogacía muchos años después.

Polémica entrevista a la agencia EFE

Especial malestar causó entre sus compañeros la entrevista que concedió Cuesta a la agencia EFE la pasada Semana Santa. El político defendía el diseño impuesto por el PP en el CGPJ, que el resto de vocales progresistas consideran establece una separación entre miembros “de primera y segunda”. Para Cuesta, esas críticas llegaban “de fuera” y procedían de “sectores minoritarios”. Pero lo que más irritó al resto de vocales propuestos por PSOE e IU era la loa de Cuesta a Carlos Lesmes, el “autoritario” presidente del CGPJ. El político socialista afirmó que se había producido “una cierta injusticia en la crítica” ante un presidente que se ha erigido como “factor de equilibro y de diálogo”.

Tampoco son buenas las relaciones de la otra vocal progresista en la comisión permanente, Mar Cabrejas, con el resto de miembros del bloque. Así las cosas, Clara Martínez de Careaga, esposa del exfiscal general del Estado Cándido Conde-Pumpido ha pasado a liderar a los vocales “rebeldes” del bloque progresista. Pero, otra vez el diseño del CGPJ, impide que ese liderazgo se traduzca en un poder real en el Pleno.

Y todo transcurre mientras Ferraz se descompone. El supuesto “afán transformador” del ministro Alberto Ruiz-Gallardón ha provocado una de las mayores afrentas a cualquier visión progresista de la Justicia. El exalcalde de Madrid ha impuesto tasas en los recursos por la vía civil que desatascan juzgados pero atacan al derecho a la tutela judicial efectiva de los más desfavorecidos. Además, ha llevado a cabo una reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial que mantiene encendidos a los jueces. Y, sobre todo, una nueva Ley del Aborto, considerado por las progresistas el mayor ataque a los derechos de las mujeres en décadas. El pleno deberá votar el próximo 13 de junio su informe sobre el aborto y el 26 el de la LOPJ. Aún deben ponerse de acuerdo los vocales progresistas en si presentarán una “enmienda a la totalidad” de ambos proyectos o si intentan llegar a algún acuerdo con los conservadores para introducir recomendaciones en el informe al Gobierno, preceptivo pero no vinculante.