Menú Portada
La EPA del primer trimestre de 2014 arroja un total de 195.800 trabajos privados perdidos

Cristóbal Montoro prepara cerca de 5 millones de euros para externalizar la informática de la SEPI mientras aumenta el número de empleados públicos

Abril 30, 2014

El contrato para los “servicios de externalización informática para la SEPI, Sepides, Sepides Gestión y Cofivacasa” se firmará por 4.660.000 euros según el valor estimado del contrato
El acuerdo se encuentra separado en dos lotes: “Servicios Centrales, Área de Microinformática, Área de Red y Sistemas, Soporte de Primer Nivel, Mantenimiento de Aplicaciones y Desarrollo de nuevas aplicaciones” y “Servicio de Hosting”
El propio Cristóbal Montoro y su homóloga en Fomento, Ana Pastor, han aprobado recientemente adjudicaciones por valor de casi medio millón de euros para cursos de ofimática


Este martes se conocía uno de los balances más esperados: el de la Encuesta de Población Activa (EPA), del primer trimestre de 2014, y -como suele ocurrir siempre-, ha generado interpretaciones para todos los gustos. Para el gobierno de Mariano Rajoy, el vaso medio lleno: el paro baja en 2.300 personas y la destrucción de empleo es la menor en un primer trimestre en los últimos 9 años. Para oposición y sindicatos lo contrario: hay 187.000 personas activas menos, lo que significa que continúa la destrucción de empleo. La cifra inconcusa e incuestionable son los 184.600 puestos de trabajo destruidos en total. Todo ello con una distribución por sectores que tampoco alienta el optimismo ya que tan sólo se ha creado trabajo en Agricultura y se ha perdido en Servicios e Industria.

No empero, el apunte más peculiar no reside en esta distribución, sino en la diferencia entre el sector público y el privado. El primero, ha perdido 195.800 puestos de trabajo mientras que el segundo ha ganado 11.100 trabajadores. De nuevo una realidad que muestra como el esfuerzo de la cuesta que conduce hacia la salida de la crisis lo realiza el sector privado. Al mismo tiempo, el sector público se ahoga en un mar de dudas y cuestiona su política de austeridad dando marcha atrás a algunos recortes desde la recuperación de días moscosos hasta nuevas ofertas de empleo público, tal y como anunció el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, este pasado lunes. Aunque no todo lo que es oro reluce, se aumenta el personal pero se escapan grandes dosis de millones por el otro flanco de un barco que zozobra.

¿Por qué esa obsesión por externalizar? ¿Faltan funcionarios cualificados?

Buen ejemplo de ello es ver como la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) se actualiza. Así lo atestigua el último Convenio millonario que está a punto de salir de su bandeja de licitación para ser adjudicado. Casi 5 millones de euros (4.660.000 euros según el valor estimado), son los que el propio Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas de Cristóbal Montoro prepara para ofertar los “servicios de externalización informática para la SEPI, Sepides, Sepides Gestión y Cofivacasa”.

El próximo 10 de junio del presente curso se procederá a la apertura de las propuestas para hacerse con un acuerdo enmarcado en la categoría de “consultoría, desarrollo de software, Internet y apoyo” y que estará separado en dos lotes. Por un lado, se ofertará el primer lote dedicado a los “Servicios Centrales, Área de Microinformática, Área de Red y Sistemas, Soporte de Primer Nivel, Mantenimiento de Aplicaciones y Desarrollo de nuevas aplicaciones”; por el otro, se presentará el segundo paquete centrado en el “Servicio de Hosting”. Casi dos millones de euros (1.972.300 euros), para el primer conjunto y cerca del millón (847.000 euros) para el segundo. Las condiciones que establece la SEPI, demasiado simples para tal millonada: “ser la oferta económicamente más ventajosa conforme a pliegos”. 

 
Derroche informático

Si bien es cierto que la Innovación y las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación son el futuro de la Administración Pública, un uso irresponsable de las mismas podría acarrear un gasto superfluo y un rendimiento ineficiente, ergo, llegar a ofuscar las facetas tradicionales de la gestión pública con una sobrecarga de modernidad.

La apuesta del Gobierno por la informática es, sin duda, firme y convencida, pero también onerosa. Sobre todo cuando los Ministerios de Fomento y de Hacienda y Administraciones Públicas (este último mostrando su empeño por actualizarse informáticamente), vienen de gastarse cerca de medio millón de euros para los próximos dos ejercicios en cursos de ofimática (ciencia nacida de la burocracia que se ocupa del conjunto de técnicas y herramientas informáticas para optimizar y automatizar los procedimientos y tareas de oficina). Primero fue la ministra Ana Pastor, quien, a finales de febrero, destinaba 216.000 euros, para adjudicar el contrato que regirá los “cursos de ofimática online para el personal del Ministerio de Fomento”. El 7 de abril, su homólogo en Hacienda, Cristóbal Montoro, decidía continuar la línea de actuación marcada por su camarada a través del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP) presupuestando 200.000 euros para la “organización e impartición de la formación tutorizada online en ofimática para los empleados públicos de las administraciones públicas”.

El mayor filósofo de la administración del siglo XX, Peter Drucker, aseguró en su momento que “La prueba de una innovación no es su novedad, ni su contenido científico, ni el ingenio de la idea… es su éxito en el mercado”. Desde Extraconfidencial.com siempre nos hemos preguntado acerca de la dudosa eficacia de este tipo de cursos para los empleados públicos y por qué no son costeados directamente por los trabajadores si al fin y al cabo fortalecen sus competencias laborales. La respuesta al éxito de este tipo de acciones formativas a costa del erario público, una incógnita que jamás podremos desvelar.