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Ella podría haberse ilusionado de nuevo

Crisis entre Marta Amaya y ´El Junco´

Mayo 17, 2010

Ella se desvive por él. Pero ya no hay pasión entre ellos. Marta Amaya y ´El Junco´ escriben sus últimos capítulos juntos.

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Se cumplen quince años de la desaparición de la trepidante Lola Flores. Los copleros lloran la ausencia de una de las voces más distintivitas de un género que anda de capa caída o manchada de corruptela barata. Lola portaba una voz inimitable, llena de una fuerza y carisma que nunca nadie podrá recuperar. Estos, sin duda alguna, están siendo días difíciles para la saga a la que dejó huérfana la Faraona. Todos lamentan su muerte y recuerdan apesadumbrados las anécdotas y recuerdos que consiguen dibujarles una sonrisa. Para ellos, parece que fue ayer cuando el cáncer le arrancó la vida. Sin embargo, tanta tristeza que se diluye con el paso de las generaciones, parece menor ante la felicidad que el viernes pasado vivió Lolita Flores. La artista contrajo matrimonio con Pablo Durán en un marco idílico y con emotivos momentos que han sido reflejados, a todo color, en más de una decena de páginas de la revista ‘Hola’. Dicen que la publicación que dirige Sánchez Junco ha pagado más de ochenta mil euros por reproducir la que algunos llaman la boda del año. Ese mismo día, horas más tarde de dar el sí quiero, Lolita tuvo que recordar una escena de su vida a la que no guarda ningún cariño. La cantante Marta Amaya acudió al Cortijo Deluxe de Jorge Javier Vázquez para explicar, de forma exhaustiva, cómo fue el romance clandestino que su marido, El Junco, mantuvo con su madre cuando ésta matrimoniaba con su padre, AntonioEl Pescailla’.
 
Un amor que acabará en ruptura
 
El suyo fue un amor que se alarga hasta la actualidad. Lola falleció mascullando su nombre y él todavía vive anclado en el recuerdo de lo que pudo ser y nunca fue. ¿Qué hubiera pasado si Lola Flores hubiera querido tener un hijo con El Junco? Muchos se llevarían las manos a la cabeza. Por eso, quizás, es de aplaudir la serenidad, cariño y entrega de Marta ante alguien que le quiere pero no le ama. Me cuentan que hace mucho que entre ellos se apagó la llama de la pasión. Ambos decidieron hace mucho tiempo respetarse y quererse por encima de todo, pero desde el aplomo y la tranquilidad. Por eso, me insisten en que la pareja podría decidir escribir el punto final a su relación tras muchos años de monotonía y desasosiego. Advierten, incluso, que la Amaya podría haber recuperado la ilusión en brazos de otro hombre. Al menos es lo que cuentan y debaten los más cotillas de Sevilla. Ella es una mujer de ideas bien marcadas y busca la felicidad por encima de todo. Hace bien, pues son muchos los que me hablan de su valentía y buen hacer, a pesar de que en televisión su mirada hiele y hasta atemorice. Tras su fuerte opulencia se esconde una mujer tierna que también necesita un beso y una caricia a tiempo. Eso sí, si por algo no se ha separado es por la ley no escrita que rige a la etnia gitana. Ellos son de permanecer casados in eternum, respetando el sacramento del matrimonio y evitando comentarios y especulaciones. Pero quién sabe.
 
Por Saúl Ortiz (saul@extraconfidencial.com)