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La empresa presidida Rafael Arias-Salgado acaba de ser condenada por el Tribunal Supremo a pagar 12.000 euros a un cliente por exponer fotos personales al público de un ordenador reembolsado en un Hipermercado

Crece la indignación contra Carrefour por la supuesta reventa de artículos usados y devueltos por sus clientes

Diciembre 14, 2014

Los artículos, una vez precintados de nuevo, se ponen a la venta y, cuando el cliente quiere devolverlos, se le suele acusar de haber sido el mismo quien los ha utilizado
Los electrodomésticos son los tipos de productos más frecuentes en este aparente hábito: aparatos de higiene personal con pelos, aspiradores con suciedad e incluso dispositivos para convertir tu televisor en un dispositivo inteligente con cuentas de “YouTube” sincronizadas
Otro de los productos que aglutina más quejas son las baterías de coche con claros signos de haber sido utilizadas


El consumo sube y las grandes cadenas de distribución se frotan las manos tras años de crisis y recortes. Este es el caso de Carrefour, la cadena francesa presidida en España por Rafael Arias-Salgado, que encara esta campaña navideña de manera agresiva, ofreciendo financiación a sus clientes que realicen sus compras con su propia tarjeta (Carrefour Pass) o lanzando su propio lector de libros electrónicos. Este último, anunciado a “bombo y platillo”, genera muchas dudas, especialmente por entrar en este segmento con muchos años de retraso con respecto a sus competidores que ya han copado buena parte del mercado. Pero lo que puede que no tengan en cuenta los analistas más escépticos es el “poder” de venta de la cadena francesa, no sólo basado en tener decenas de puntos de venta, si no de prácticas de comercialización que van  mucho más allá.

Vender, vender y vender a toda costa, parece la máxima de Carrefour. Ya sea con aparentes ofertas que no lo son, descuentos en porcentaje que no se aplican –como acaba de verse en las promociones del black friday-, o reponiendo a la venta productos ya usados y devueltos por el cliente. Si a esto unimos su más que criticado servicio de Atención al Cliente, el resultado es que casi siempre gana una parte, la empresa, y pierde otra, el consumidor, aunque en ocasiones la Justicia le devuelve el golpe a “Goliat”.

Sentencia ejemplar del Tribunal Supremo

Esto ha sucedido hace unos días con el Tribunal Supremo, sentenciando a Carrefour con el pago de 12.000 euros a un cliente por exponer fotos personales de un ordenador que había comprado y devuelto a uno de sus hipermercados. Según explica el auto judicial, el demandante compró en el establecimiento un portátil que devolvió, transcurrido cierto tiempo, porque no conseguía encenderlo. El dispositivo contenía imágenes personales, cosa que el comprador advirtió al cambiar el aparato, obteniendo la promesa de que serían borradas al formatear el disco duro.

Sentenciado en primera instancia a pagar 12.000 euros a su cliente, la Audiencia Provincial de Cádiz rebajó la cantidad a 300 euros al considerar que el demandante tuvo parte de culpa en la exposición de la foto ya que “no efectuó el borrado ante de la devolución” del aparato. El Alto Tribunal no comparte esta opinión y considera que la Audiencia incurrió en una “incongruencia“. “Es oportuno señalar que el recurrente no pudo borrar las fotografías porque el defecto del ordenador consistió en que no podía ser encendido“, explica la resolución

Lo que quedó claro es la práctica de Carrefour de reparar y usar comercialmente sus productos, con un claro perjuicio y sorpresa de quien lo compra, en una práctica cada vez más denunciada a través de las redes sociales ante la casi siempre nula capacidad de solución por parte de la empresa.

Aspirador con albarán de la reparación y datos personales del anterior usuario

Uno de los últimos y más llamativos casos lo tenemos con un aspirador. Y lo es, porque además de constatar que había sido usado por tener “pelos los cepillos y polvo en la caja de aspirado” el electrodoméstico vendido como “últimas unidades” tenía dentro la factura de la reparación con los datos personales de la persona que fue su primera dueña. Burla para el último comprador, que ha adquirido un aparato usado por uno nuevo sin especificar su procedencia y por supuesto vulneración de protección de datos para el primero, como pueden comprobar en la reclamación lanza da a la página de Carrefour España en Facebook que adjuntamos. 

Pero no es el único caso de los últimos días, como pueden también ver en la siguiente captura. Otro usuario expresa su queja a través de Facebook señalando como ha comprado un multimedia center para convertir su televisión en Smart TV y se ha encontrado con una caja con precinto manipulado, con bolsas abiertas en el interior y con el aparato ya “sincronizado con una cuenta de un tal Francisco y en la app de YouTube ya se habían buscados vídeos”.


“Quien lo ha usado es usted”

No sabemos si el cliente habrá tenido o tendrá suerte en su reclamación, pero lo cierto es que en muchos casos es acusado directamente de haber sido el quien ha usado el producto, y con ello, especialmente en electrodomésticos sensibles impidiéndole la devolución. Uno de los testimonios más llamativos lo tenemos en la compra de una máquina depiladora, en la que a la hora de abrirla, el cliente se encontró “todos sus accesorios fuera de sus respectivas bolsitas de plástico. (…) su batería cargada (…) y más grave: fue cuando revisando la maquina veo que estaba utilizada, sucia, con restos de pelos”.

Lo peor fue cuando recurrió a Atención al Cliente y se le acusó de haber sido quien “había usado la máquina, y que, según sus condiciones sobre productos de aseo personal, no procede a la devolución del artículo”. Si alguien se la “había jugado” a Carrefour, el gigante se la devolvía al cliente con creces.


Un hecho parecido lo pueden ver en la siguiente imagen con una batidora, comprada con unas especificaciones erróneas. Sin abrir los precintos la devuelven, pero a la hora de comprobarla por parte de los empleados de la multinacional francesa le acusan de haberla usado y por tanto “no admiten el cambio”. Sin entender la situación al devolverla sin romper el precinto y con los flejes –tiras de plástico que rodean las cajas para garantizar la no apertura-, deciden poner una reclamación con la misma conclusión que otros muchos usuarios “Ellos lo han precintado y lo han flejado, ellos son los responsables”.

 
 
 
 

Pero sin duda uno de los clásicos son las baterías de los coches. Pocos productos que generen un volumen de ventas escaso para un Hipermercado ha generado más críticas. Es recurrente encontrarnos en Internet imágenes como la del tuit que adjuntamos, baterías a la venta claramente utilizadas y en la que les falta el protector de plástico que protege a los conectores. Parece que, como dice su eslogan, en Carrefour “todo cuenta”… para vender.