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Besos, caricias y balbuceos en Atocha

Coyote Dax y su mujer: pillados

Junio 19, 2011

Han vendido una separación dramática. Han paseado por los platós de televisión asegurando que ya no están juntos, que han decidido andar por caminos distintos. Sin embargo, el pasado jueves viajaron juntos en el AVE, cogidos de la mano y dándose besos.

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Cuando Coyote Dax irrumpió en la casa de ‘El Reencuentro’ lo tenía todo preparado. Era consciente de que tenía que dar juego para, una vez ser expulsado, rentabilizar su paso por el concurso participando en los programas de Telecinco. Casado y con dos hijos, el mexicano utilizó a la polemista Marta López para zarandear públicamente su matrimonio. Jugueteó hasta el extremo con la colaboradora de ‘El programa de Ana Rosa’ para que su mujer caldeara el ambiente en plató. Lily lloró. Maldijo el día en el que su marido entró en el citado concurso. La ambición no tuvo límites. De hecho, la expulsión de Coyote sirvió para mercantilizar la falsa indignación. El cantante y su mujer llegaron a hacer hasta una terapia de pareja en ‘La Noria’. Aquella intervención sirvió de poca ayuda, pues su único interés era engañar a la productora. De traca. Tras unas semanas apartados del huracán televisivo, los mexicanos acudieron al plató de ‘Enemigos Íntimos’ para anunciar que habían roto. No sólo eso, sino que además se encendieron en un enfrentamiento que resultó peripatético. Nadie creyó sus palabras. Excesivo guión.
Sin embargo, ante la duda, hubo quien prefirió dar un voto de confianza a la pareja. Hasta hoy. El pasado jueves me topé con ellos en la estación de Atocha, a punto de subirse a un tren con destino desconocido. Iban juntos, agarrados de la mano, dándose besos. Parecían una pareja modélica. Sonreían y balbuceaban. Él empujaba una cara maleta. De pronto, al darse cuenta de que mis ojos les seguían, separaron sus manos. Demasiado tarde. La pillada fue tremenda. Montaje descubierto. Deberían devolver el caché de tantas y tantas participaciones televisivas. Es dinero sucio, manchado por la tinta del engaño.