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Correos, presidida por Javier Cuesta Nuin, otorga de nuevo más de un millón de euros a la polémica empresa Konecta, que en los últimos meses ha despedido a cientos de trabajadores en España

Marzo 21, 2016

La empresa especializada en la externalización de servicios de telecomunicaciones y marketing es un socio habitual del Gobierno de Mariano Rajoy. Exactamente, han sido 1.149.500 euros para el “servicio de atención telefónica a clientes y usuarios de Correos”

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La alegría va por barrios. Konecta, empresa especializada en la externalización de servicios de telecomunicaciones y marketing, le ha tocado sufrir las veleidades de la mercadotecnia. Y quienes lo pagan son los de siempre, la clase obrera. Justificándose en una merma de la carga de trabajo, la compañía Konecta ha dejado en la calle a una treintena de trabajadores que tiene subcontratados en su centro de Avilés. Con una plantilla de 180 trabajadores, la empresa nacional ha reducido su plantilla en un 17%. Pero no ha sido este el único acontecimiento que ha hecho temblar los cimientos de la multinacional. Su accionariado ha cambiado radicalmente en las últimas horas, pasando de ser una empresa participada al, prácticamente, 100% por el Banco Santander a contar con la participación también del fondo de capital riesgo francés PAI Partners que se ha hecho con un 40% de la sociedad por 130 millones de euros. Las respuestas de este cambio pueden ser varias y diversas, pero lo que es cierto es que la pérdida de peso del Santander en Konecta puede deberse a la caída en picado de los valores de la entidad que dirige Ana Patricia Botín.

Pero PAI Partners no ha sido el único que se ha fijado en Konecta recientemente. La Sociedad Estatal Correos y Telégrafos, apremiada por una acuciante situación económica, ha vuelto a fijarse en el Grupo de externalización de procesos de negocio (BPO),  para que se encargue del servicio de atención telefónica a clientes y usuarios de Correos”. Un menester para el que Correos ha decidido gastarse más de un millón de euros (1.149.500 euros) por ser la oferta económicamente más ventajosa y cumplir todos los puntos valorados en los pliegos”, a pesar de ser la única oferta recibida.

Konecta, es una empresa bien conocida para el Gobierno presidido en funciones por Mariano Rajoy, y más para Correos. En octubre del pasado año, la empresa, presidida por Javier Cuesta Nuin,  de capital 100% público perteneciente a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), confiaba en Konecta para gestionar el servicio del Canal Televenta. No parece, dado el afán licitador de Correos que la empresa presentara en 2015 208,09 millones de euros pendientes de cobro del Estado correspondientes a las subvenciones públicas que la empresa debe recibir cada año por prestar el servicio postal público universal.

Konecta y su “labor social”

Pero Correos no es el único socio que tiene Konecta en el Gobierno. Para el ejercicio de 2013 el Ministerio de Hacienda de Cristóbal Montoro le adjudicaba un suculento contrato de 2,1 millones de euros. El concurso de servicio telefónico cita previa RENTA 2013 es uno de los más importantes entre los que pone en marcha la Agencia Tributaria y no deja de ser llamativo que la ganadora fuese, de nuevo, una empresa vinculada con el mayor banco del nuestro país.

Ni que decir tiene que la ética de Konecta dista mucho de la gran labor social que se debe realizar en España. Además de los 30 empleos destruidos en Avilés, cabe destacar que en diciembre de 2012 cerraba su sede en Torrelavega (Santander), salvando tan sólo a tres de sus empleados, mientras que otros 149 fueron despedidos. Pero sin duda, el hecho más controvertido ha sido el despido de una trabajadora por no acudir a su centro de trabajo el día que la estaban desahuciando de su vivienda. Según la empleada, pidió un cambio de turno para poder atender el día del desahucio de su vivienda en alquiler. Ante la negativa a este y la ausencia obligada de su puesto de trabajo, fue despedida por acumulación de faltas. A pesar de estar debidamente justificadas, la empresa se escudó en que la Reforma Laboral les permitía hacerlo, lo que generó una oleada de protestas y concentraciones.

Doinel Castro