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Busca evitar la huelga general

Corbacho confía en cerrar en mayo la reforma laboral

Mayo 17, 2010

El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, ha insistido este lunes en que el diálogo social del Gobierno con patronal y sindicatos sobre la reforma laboral tiene que cerrarse este mes, y confía en que esta mesa no se rompa ni se convoque una huelga general pese al plan de ajuste anunciado por el Ejecutivo.

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Corbacho, que participado en Lleida en un almuerzo coloquio organizado por el Forum Empresa, ha explicado, durante una visita al Ayuntamiento leridano, que hay una clara voluntad de los agentes sociales de llegar a un acuerdo en la mesa de diálogo social al margen de las medidas de ajuste anunciadas por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

“Confío en que antes de final de mes haya un acuerdo. En cualquier caso, ya no podemos continuar esperando más tiempo”, ha dicho el ministro, quien ha insistido en que “la reforma laboral se hace ya necesaria”, pues de lo contrario “estas medidas quedarían incompletas”.

En este sentido, ha explicado, que si no se llega a un acuerdo, el Gobierno aprobaría la reforma del mercado laboral y del sistema financiero de forma unilateral con las medidas ya presentadas públicamente el 5 de febrero y que fueron ampliadas el 12 de abril.

Corbacho ha detallado que hay sobre todo dos materias en las que la postura del Gobierno choca con la de la patronal y los sindicatos y hacen difícil el consenso.

“La patronal sigue teniendo en sus reivindicaciones el tema de la rebaja de cuotas de la Seguridad Social”, una petición “difícil de atender”, ha señalado el ministro, porque “cualquier rebaja de las cuotas incrementaría directamente el déficit público” y eso es incompatible con las medidas del Gobierno que “son para la corrección de déficit”, ha asegurado Corbacho.

Respecto al punto de desacuerdo con los sindicatos, ha explicado que estos tienen reticencias en la ampliación del contrato de fomento que propone el Gobierno para reducir los contratos temporales, y que tendría un coste por despido improcedente de 33 días por año trabajado.

Por otra parte, aunque Corbacho admite la posible influencia de los recortes anunciados por el presidente Zapatero en el diálogo social destaca el hecho de que los sindicatos quieran seguir hablando de la reforma laboral, a pesar de rechazar tales medidas.

“Lógicamente estas medidas crean una cierta dificultad en el diálogo social que estamos llevando, pero valoro muy positivamente que no hayan roto el diálogo pese a estar profundamente en desacuerdo con las medidas anunciadas”, ha dicho Celestino Corbacho.

En cuanto a la posibilidad de que los sindicatos convoquen una huelga general, el ministro ha recordado que durante la crisis las centrales sindicales, “prácticamente siempre”, han dado pruebas de ser serios y de apostar por el diálogo y el acuerdo.

“Tenemos unos sindicatos maduros y responsables. Estoy convencido de que una huelga general sería el último escalón al que los sindicatos recurrirían”, ha indicado el ministro.

“Una huelga general tiene un significado de protesta potente, pero también tiene efectos muy malos sobre la economía y ellos son responsables, lo que no quiere decir que renuncien a tomar las medidas que consideren necesarias para discrepar”, ha concluido Corbacho.