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Contra natura

Junio 2, 2015

El pasado día 13 se despejó la duda en el Congreso con la aprobación del texto de la Nueva Ley de montes. Desacierto, según organizaciones ecologistas y oposición, en el que sigue obstinado el gobierno del PP.

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Ley amenazadora que avanza en el horizonte impertérrita, sin remisión a pasos agigantados. Fétidos y nebulosos efluvios subyacen en ella por parte de sus padrinos. Conviene recordar en primer término la ausencia de sensatez proscrita ya en los políticos que administran nuestro futuro y el de nuestros hijos. Aquí no iba a ser menos.

Dos cosas llaman la atención en el dictamen del texto por altisonantes y atronadoras: recalificar o especular naturaleza y desacreditar a los profesionales que la velan. Enladrillar terrenos quemados y apartar en una quita de competencias a los agentes medioambientales en conversiones sospechosas. Estos es, policía por protervos de diversa índole como gestores de espacios naturales protegidos o no.

Intenciones veladas

Esclarecer conceptos comorecalificar terrenos pasto de fuegos e incendios y definir con precisión las competencias de agentes medioambientales, son espinosos temas en los que pivota la Ley. El cambio de uso de las superficies quemadas y declaradas zonas catastróficas antes de 30 años y en el caso de los agentes forestales coordinarse con otras autoridades y dejar de serlo, el empeño del PP.

Rita Barberá, credibilidad en estado puro, políglota XXL, experta en traducir las lenguas muertas de nuestra Era, “yacería” incapaz en transcribir por interpretaciones retorcidas, los vaivenes lingüísticos en el que se redacta esta Ley funesta y dañosa en materia de conservación.

Lejos de fines especulativos” ó “exclusivamente de interés público y con las correspondientes medidas compensatorias” explicación esgrimida por el Sr. Falcó del grupo Popular en los cambios de uso, en un intento de mimetizar sin éxito las verdaderas intenciones de la Ley.

A resultas de ello, 23 votos a favor y 17 en contra con dos abstenciones se resuelve aprobado el dictamen de la Ley cuyo texto goza de absoluta competencia legislativa, o sea, sin transbordos y directa al Senado, pues ni se discute ni se vota en el Pleno. Tras estos detalles pareciese que el PP quisiera apuntillar espacios naturales protegidos, públicos y comunales, sin distinción alguna.

Oposición unida

Oposición, sindicatos, grupos ecologistas e incluso guardia civil no considera con buenas intenciones una Ley que relega al absoluto desamparo. Retroceder décadas por cuanto se dirime que con terrenos arrasados se puedan levantar lápidas de hormigón que entierren la vida para siempre.

Tanto es así que todos los grupos se han erigido en contra de uno de los puntos mas peliagudos como el trasvase Tajo-Segura y que se regulen dos guadañas contra la naturaleza y biodiversidad: caza y pesca en categórica maniobra de beneficiar intereses particulares.

Según expertos, se podría incluso horadar parte de las cabeceras de las cuencas hidrográficas, si es para bien público, tal y como refleja el texto, con el fin de levantar cualquier cosa con el peligro inminente de contaminación de aguas y moldeado de ecosistemas. Brillante.

Con toda la bancada en contra, por absurda, cruel y favorecedora de lobbies, esta Ley erosiona, fragmenta, incendia y destruye naturaleza a ritmo trepidante. Las políticas recaerán en cada una de las comunidades autónomas para hacer la “gestión” de sus catástrofes. El gobierno central se lava las manos.

Con ello se rechaza acercamiento del PP para arrojar puntos de encuentro y consensuar los contenidos mas polémicos de la Ley, si bien la representante de Medioambiente del Partido Popular María Teresa de Lara que sostiene que la Ley “no ha modificado sus capacidades, potestades y obligaciones con respecto a la vigente legislación”. Atónito.

Ley apisonadora

En resumidas cuentas, una Ley que deja huérfana el futuro de delitos ambientales. Comenzando por los profesionales encargados de custodiar patrimonio natural, inmersos en un embrollo de cesión de competencias por mucho que digan lo contrario. Un lío vamos.

El trabajo conjunto de Guardia Civil y Agentes Medioambientales tendrá menos efecto como denunciantes. Esta Ley dolosa les convierte en autoridades “light” pues quedan a merced de caciques, políticos de segunda regional, amotinados de sillón, corruptelas y grupitos “Barbour” para la resolución de ilícitos penales.

Que estos encargados de salvaguardar el territorio son grano en el trasero, es algo que se barrunta bastante probable y una molestia a erradicar. Y lo peor, mas fragmentación en la gestión autonómica infectada de regionalismos, ya viene ocurriendo, algo desfavorable para decisiones ágiles ante delitos que precisen actuaciones rápidas.

¿Consecuencias inmediatas? Mas caza, políticas urbanísticas o sectores eternamente favorecidos de fondos públicos como ganadería y agricultura. Jueces y verdugos irán de la mano con esta Ley contra natura. Un cero para el PP por su afán privatizador y desprotección total contra personas y Medioambiente.

Texto y fotos, Juanma Tobaruela