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Continúa el escándalo en la casa real de Rumania: el príncipe Nicolás privado de sus derechos por real decreto

Septiembre 21, 2015
miguel_rumania

El mes de agosto se llevó consigo al príncipe Armin de Lippe, jefe de una prestigiosa casa principesca alemana cercanamente emparentada con la familia real holandesa, y dejó graves preocupaciones en torno a la salud de la reina Paola tras la emisión a fines de mes de un misterioso e inquietante comunicado según el cual todas sus actividades y las de su esposo, el rey saliente Alberto, han quedado completamente suspendidas tras unos exámenes médicos a los que ha sido sometida, cancelándose así el viaje que ambos habían de emprender a Venecia a comienzos de septiembre.

Pero la gran noticia del verano, que saltó al dominio público el mismo 1 de agosto, y que continúa copando los foros y generando innumerables comentarios, fue la súbita defenestración del hasta ahora muy prometedor príncipe Nicolás de Rumania, nieto de ese primo queridísimo de la reina doña Sofía que es el anciano rey Miguel. Toda una explosión rumorológica que se inició con la emisión de un comunicado desde el Palacio Elisabetha de Bucarest despojando al joven Nicolás de su título de príncipe, del tratamiento de Alteza Real, y de su posición como segundo en el orden sucesorio al trono balcánico sin que se adujesen razones claras para tan sorpresiva decisión. Algo totalmente inesperado que probablemente se buscó anunciar para evitar un gran tratamiento informativo que, sin embargo, no ha parado el escándalo que sigue en marcha, pues, según se deduce del comunicado las actividades del hasta ahora considerado heredero de su tía la princesa Margarita, que a la muerte de su padre el rey Miguel será custodia del trono rumano, no son compatibles con la línea trazada por la casa real de Rumania cuyos requerimientos fundamentales son “modestia bien temperada, principios morales, respeto, y un constante pensar en los demás”.

Privado de sus derechos por decreto

La decisión se tomó tras una estancia de la princesa Margarita y de su esposo, el príncipe Radu, en Suiza para visitar al rey Miguel mientras su sobrino viajaba por el extranjero, aunque Nicolás ha afirmado que todo ha sido el resultado de una profunda reflexión entre él y su abuelo al considerar que su “lugar en el orden sucesorio le impone un modo de vida que le resulta difícil de aceptar”.  Pero la realidad es que no ha sido él quien ha renunciado a sus derechos, como hubiera sido de esperar, sino que ha sido privado de ellos por decreto lo cual ha dado pábulo a todo tipo de conjeturas.

Así, mientras algunos apuntan a un posible enfrentamiento del joven con el príncipe Radu, a quien algunos califican de petulante y arribista diciéndose incluso que en el pasado formó parte de la “securitate” del Estado, otros dejan entrever que es posible que se haya visto mezclado en complejas facciones políticas. Pero también se ha llegado a afirmar -así lo recogen conocidas revistas del ámbito gay-, que todo se reduce a una homosexualidad del hasta ahora príncipe (solo se le conoce un viejo romance con una compañera de universidad en Inglaterra), que sería inaceptable de cara a una posible restauración futura de la monarquía en un país en el que el primer ministro Victor Ponta propuso un referéndum sobre la forma de gobierno caso de ganar las elecciones presidenciales que finalmente perdió, y en el que el presidente de la República, señor Iohannis, prefiere no pronunciarse sobre el asunto.

En cualquier caso la familia real es altamente popular en el país y parece que el nonagenario rey, a quien algunos consideran ya senil, no cree que el perfil de su nieto sea el adecuado para cumplir con sus obligaciones futuras, y ya hay quien habla de la gran afición del atractivo Nicolás por el juego y por las grandes apuestas siendo sabido que su tía la princesa Irene, ahora también despojada de su rango y de todos sus derechos sucesorios, se encuentra procesada en el Estado norteamericano de Oregon por haber celebrado peleas ilegales de gallos en el rancho propiedad de su esposo.

Un futuro “rey a la espera”

Paradójicamente, esta situación no ha provocado sino un aumento de la popularidad del que ahora ha vuelto a ser Nicolás de Rumania Medforth Mills, que con su dedicación a cuestiones relacionadas con la ecología, su recorrido en bicicleta por todo el país para apoyar a causas benéficas, y su importante presencia durante los últimos años en la vida deportiva, cultural y social rumanas, habían ido in crecendo. Tanto es así que en estas semanas ha recibido más de 40.000 mensajes de apoyo en su cuenta de Facebook por parte de quienes todavía quieren considerarle el futuro “rey a la espera”, mientras que la página web oficial de la familia, muy manejada por el príncipe Radu, que no goza de muy buena prensa en ciertos los ambientes monárquicos, ya ha expurgado numerosas informaciones sobre antiguas actividades de Nicolás cuyo futuro aún se desconoce.

Pero más grave aún es la ahora endeble sucesión dinástica en la casa real sostenida únicamente en mujeres algunas de las cuales, como es el caso de la hermana de Nicolás, apenas conocen su país. Una situación de notable fragilidad en momentos de gran importancia política para una casa real vista con muy buenos ojos en todas las cortes europeas, pues la princesa Margarita es gran amiga del príncipe de Gales y de Alberto de Mónaco, y los de Rumania siempre han contado con el apoyo leal de doña Sofía que fue una de las más importantes invitadas a la boda de la princesa y que hace pocos años no dudó en desplazarse hasta Bucarest para celebrar el 90 cumpleaños de su primo el rey Miguel. Pero la polémica continúa abierta y son muchos los que aún se preguntan por las verdaderas razones de lo sucedido.

Ricardo Mateos