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Conozca las ventajas y desventajas de los distintos sistemas

Consejos para ahorrar en iluminación en el hogar

Marzo 4, 2015

Supone alrededor entre el 20-25% del consumo de luz y por ello, la sustitución de sistemas ineficientes es de las inversiones más rentables permite conseguir un ahorro que puede alcanzar el 80%.

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La iluminación en el hogar es una de las partidas de gasto más importante de la factura eléctrica en el hogar, especialmente en los meses de otoño e invierno. La media de gasto un hogar es de un 18% de total de la factura eléctrica, una cifra que se dispara si su vivienda tiene uso mixto como residencia y oficina. Por todo ello, invertir en iluminación es una de las formas más rentables de conseguir ahorro importante, hasta un 80% si se parte de los sistemas más ineficientes.

Lámparas incandescentes y halógenas

Cada vez son menos hogares que tienen lámparas incandescentes en su hogar, especialmente tras diferentes campañas en las que se fomentaba su sustitución por las de ahorro energético y especialmente por la escasa vida de la mismas al ser las que más rápidamente se funden y por tanto se sustituyen.

Esta tecnología anticuada basa la creación de iluminación en calentar un pequeño filamento, por lo que el 95% de la energía se convierte en calor y tan sólo un 5% en luz. Aunque baratas a la hora de comprar son muy caras en el consumo.

Las lámparas halógenas son actualmente mucho más frecuentes en algunos hogares, pero lo que muchos consumidores desconocen es que son fácilmente sustituibles por la tecnología LED de la cual comentaremos sus ventajas más adelante.  Tienen mejor rendimiento de luz que las incandescentes pero el consumo es elevado, a lo que hay que unir que muchas de estas requieren de un transformador de 12 voltios. No son económicas pero si ofrecen otro tipo de ventajas, como mostrar toda la potencia de luz desde el momento de encendido con tonos cálidos. 

Tubos fluorescentes

Es una tecnología conocida, pero sigue siendo económica y eficiente. Su funcionamiento se basa en la combinación de gases y sales (que recubren el tubo) que emiten luz con el paso de la energía eléctrica. Su eficiencia le lleva a consumir alrededor de un 80% menos para dar la misma luz que una lámpara incandescente con una duración de entre 6 y 20 veces mayor. Son especialmente ideales para lugares donde requiera mucha iluminación de forma intensiva, durante muchas horas, teniendo en cuanta que tardan un tiempo en dar toda la potencia de luz y el número de encendidos les afecta negativamente.

En estos años del tubo de neón con luz blanca y “fría” que se usaba especialmente en las cocinas ha evolucionado a otras combinaciones que permiten escoger tonalidades y llevar ahorro energético en función del lugar y la actividad que se va a desarrollar.

Bombillas de bajo consumo y focos LED

Las bombillas de bajo consumo se basan en la misma tecnología que la de los tubos fluorescentes pero en tamaños más pequeños y con casquillo de bombillas, lo que permite que se pueda sustituir por las incandescentes. La duración también es muy superior, de hasta 8 veces más que las tradicionales, pero pueden encontrar en el mercado bombillas más económicas y de menor perdurabilidad (3 veces más). Por todo ello hay que comparar no sólo el precio de compra sino también la duración de las mismas. Uno de los hándicaps es, que al igual que los tubos, tardan tiempo en dar toda la potencia y son por ello recomendables en lugares donde se mantiene la luz encendida durante muchas horas.

La luz de moda y la más eficiente es la LED, acrónimo en inglés de “diodo emisor de luz”. Las ventajas son muchas ya que combinan bajo consumo, mayor tiempo de vida, tamaño reducido, sin sustancias tóxicas y gran eficiencia ya que producen un 98% de luz y sólo pierden un 2% en calor.

Se estima que tienen una duración aproximada de 70.000 horas, por lo que pueden llegar a durar hasta 50 años, lo cual hace que aunque su precio supera el de la bajo consumo, económicamente sean mucho más rentables. También a diferencia de las bombillas de bajo consumo, alcanzan el 100% de su rendimiento desde el mismo momento en que las encendemos. Pueden encontrar LEDS para todo tipo de conexión, desde con casquillo hasta las entradas de halógeno, teniendo el mismo punto fuerte en la emisión de luz inmediata pero siendo mucho más baratas en su consumo, por ello son la mejor sustitución para conseguir grandes ahorros. Eso sí, existiendo una enorme variedad de potencias y color (de las más frías, blancas, a las más cálidas, amarillas) debe elegir muy bien el modelo que cubra sus necesidades.

Cuestión de ahorro y ubicación

La tecnología LED ofrece una combinación perfecta de ahorro y rendimiento, su precio va descendiendo pero puede ser elevado para algunos bolsillos, pero una bombilla LED de calidad a largo plazo es la más rentable. Si busca un desembolso inicial menor, en los lugares donde la luz este encendida mucho tiempo, las más adecuadas son las bombillas fluorescentes de bajo consumo.

Donde este poco encendida, como pasillos, pueden optar por halógenas, pero eligiendo las de bajo consumo. Por último en espacios amplios como oficinas, los tubos fluorescentes siguen siendo buena opción, cubren amplias superficies a un bajo coste. Eso sí, si los usan muchas horas y quieren alargar la duración del tubo es importante que tengan un balastro electrónico.