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Consecuencias económicas y financieras del “No” a la reforma constitucional italiana que vuelve a hacer temblar a la Unión Europea

Diciembre 5, 2016
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No había pasado una hora y media del cierre de los colegios electorales, Matteo Renzi compareció ante la prensa en la sede del Gobierno y anunció sin rodeos que este lunes presentará su dimisión como primer ministro italiano. El No a la reforma constitucional en Italia se ha impuesto con contundencia, un 59,95% de los votos frente al 40,05%. Con ello, no se aprobaba, principalmente, la propuesta que pretendía facilitar la gobernabilidad de Italia, reduciendo el peso del Senado que pasará de 315 a 100 escaños y a unas funciones prácticamente honoríficas. Los senadores ya no podrían votar sobre todas las leyes ni tampoco serían elegidos directamente por la población. Es decir, ya no hubiera sido necesario que todas las leyes pasen por las dos cámaras, lo que con frecuencia provoca bloqueos políticos, y según los defensores de la iniciativa Italia hubiera ganado en estabilidad política.

Para los críticos, con esta reforma el gobierno acumulaba demasiado poder, especialmente al combinarlo con la nueva ley electoral que prevé un bonus para el vencedor que se haga con la mayoría de votos. Además, los nuevos senadores hubieran sido representantes regionales o locales, algo que generó más dudas sobre sus funciones. Además, como no son elegidos directamente por los ciudadanos para muchos suponía un importante menoscabo a la soberanía del pueblo. Esto se ha impuesto.

Repercusiones económicas y financieras

La votación en este domingo, coincidió con la repetición de las elecciones austriacas que finalmente no arrojó una victoria de la ultraderecha contraria a la Unión Europea. Pero la votación italiana sin duda era la más importante para no generar más inestabilidad en la que vive Europa tras el Brexit. El “No” ha abierto una crisis de gobierno que se llevará de nuevo a episodios de inestabilidad de los mercados financieros con una subida en la prima de riesgo que se contagiaría en mayor o menor medida a otros países periféricos como España. Todo ello cuando el sistema financiero italiano, liderado por Monte Paschi Siena, sigue necesitando una intervención que ha sido aplazada precisamente por el enorme impacto que sufrirían muchos de los votantes. No hay que olvidar que casi el 20% de la población es poseedora de deuda bancaria en forma de bonos, y en caso de una intervención o rescate podrían perder sus ahorros.

Además, la dimisión de Renzi lleva a nuevas elecciones en la que ganarían peso los euroescépticos y populistas partidarios del Movimiento Cinco Estrellas, en el mismo momento en el que con toda probabilidad Jean Marie Le Pen optará por la presidencia de la República Francesa.

Inestabilidad en Europa

Tras el “No”, veremos en los primeros días algo parecido con lo sucedido en con el Brexit a nivel global, cebándose especialmente en Italia. Los problemas italianos son claros. La previsión de crecimiento para el 2017 sigue siendo baja, de sólo un 0,9%, y la relación de Deuda con respecto al PIB es muy elevada. Un 133%, muy por encima de España y sólo por debajo de Grecia. España, a pesar de un Gobierno en minoría acaba de dar sus primeros pasos para contener y rebajar el déficit tras rebajar el techo de gasto y elevar impuestos indirectos. Una Italia con inestabilidad política difícilmente podrá usar políticas fiscales y volverá a encomendarse a las políticas monetarias del BCE de tipos mínimos y compra de Deuda. Todo ello deja al país transalpino en una delicada situación, especialmente si hay subida de tipos en el largo plazo. No hay que olvidar que los bancos tienen créditos morosos por 300.000 millones de euros.

La situación es grave, aunque no tan dramática como para considerar una eventual salida del euro, sencillamente, porque la Unión Europea no puede permitir que la tercera economía de la eurozona abandone el proyecto de moneda única. Eso sí, Italia incluso se jugará más en las elecciones si los euroescépticos del Movimiento Cinco Estrellas fueran la fuerza más votada. Aunque estos tendrían una limitación importante, en Italia no se pueden convocar referéndum de salida estilo Brexit, es el parlamento el único que tiene la potestad de salir del euro o de la Unión Europea.

En todo caso tenemos un horizonte complicado. La derrota de Renzi ha sido muy importante y profunda y parece claro que la Unión Europea no consigue acabar con los problemas políticos y con ello difícilmente se pueden superar los retos económicos.