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Pierre Casiraghi, tercero en la línea de sucesión al trono de Mónaco, acabó en una madrugada de juerga con la mandíbula fracturada tras tomarse una botella de vodka de 500 euros

Conflicto dinástico en Bucarest

Febrero 26, 2012
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Cuando en España seguimos con puntual y afinado interés la situación de un Iñaki Urdangarín, delgado y de aspecto demacrado, la monarquía sueca, rica en tradiciones que la sustentan, ha saludado con 42 cañonazos el nacimiento de la primogénita de la princesa heredera Victoria, que ha recibido el nombre de Estelle en recuerdo de la norteamericana Estelle Manville, que fue esposa del conde Folke Bernadotte, tío del rey Carlos Gustavo, que tras el final de la guerra mundial se ganó un enorme prestigio en el ámbito de la diplomacia internacional en 1948 como embajador de las Naciones Unidas en Palestina en los momentos de la creación del estado de Israel.

Entre tanto Noruega ha festejado en días pasados los 80 años de la princesa Astrid, quien a pesar de  haber renunciado al trono para contraer matrimonio con el burgués Johan Martin Ferner, siempre ha continuado participando en los actos oficiales de un país en el que goza de mucho respeto. Su hermano, el rey Harald, celebrará oficialmente sus 75 el próximo 31 de mayo con un servicio religioso en la catedral de Oslo, y la hija del rey, la princesa Marta Luisa -que también renunció a sus derechos sucesorios-, viaja por distintos países presentando sus singulares trabajos y libros sobre el diálogo con los ángeles.

Un poco más al sur la reina Beatriz de Holanda ha cancelado todos sus actos oficiales para permanecer junto a su hijo el príncipe Johan Friso, que continúa luchando entre el coma y la consciencia en medio del dolor y el estupor de toda la familia real holandesa que no se separa del hospital de Innsbruck en el que está internado. Mientras, los grandes duques de Luxemburgo han celebrado el centenario de la muerte del gran duque Guillermo IV viajando a la ciudad alemana de Weilburg, cuna de su familia, y desde Portugal llegan noticias del fallecimiento, el pasado día 24, de la vieja infanta doña Adelaida, que tan solo unas semanas atrás había cumplido los cien años y había recibido la Orden del Mérito de la república portuguesa.
 
Casiraghi, como siempre, a golpes
La anciana princesa se va llena de reconocimientos cuando desde Manhattan llegan los ecos de la pelea a mamporros de Pierre Casiraghi, tercero en la línea de sucesión al trono de Mónaco, que en una madrugada de juerga acabó con la mandíbula fracturada en el club Double Seven tras tomarse una botella de vodka de 500 euros en compañía de otros diletantes como su amigo el multimillonario Stavros Niarchos.
Tampoco le van muy bien las cosas al anciano rey Miguel de Rumania que a estas alturas de la vida tiene ahora que contender en los tribunales con su sobrino Paul de Hohenzollern, a quien él nunca ha reconocido como miembro de la dinastía rumana pero que acaba de ganar a su favor una sentencia de la Corte Suprema de Bucarest reconociéndole nieto del difunto rey Carol II. Paul de Hohenzollern, que siempre ha funcionado como auto titulado príncipe de Rumania, mantiene un largo contencioso legal con el rey Miguel financiado por los millones de su singular esposa, la norteamericana Lia Georgia Triff, una mujer bastante peculiar que le ha dado un hijo de los 60 años y que se siente feliz de funcionar entre la alta sociedad internacional como princesa de Rumania. Paul, que es visitante asiduo de España, está exultante con esta decisión judicial que entiende que le garantiza el poder de reclamar a su tío un 62,5 por ciento de las propiedades que el estado le devolvió en su momento.
 
El rey Miguel, a por todas

Para el rey Miguel la decisión de los tribunales no afecta a las leyes dinásticas, que dependen de su persona, ni confiere a nadie derechos algunos, pero Hohenzollern está dispuesto a llegar hasta el final con todos los pleitos necesarios para revertir el proceso de reparto de las propiedades y hacerse con una buena parte del pastel, y hasta ha manifestado su deseo de entregar al país su parte de la herencia del bello palacio de Pelesh en los Cárpatos.

Paul y Lia, que gustan de aparecer en programas de televisión dándose popularidad -dirigen la fundación “Príncipe Paul de Rumania”-, intentan hacerse presentes en todo el país y hasta realizan curiosas visitas oficiales a lugares como China, son la incómoda piedra en el zapato del rey Miguel, primo hermano muy querido de la reina doña Sofía, que tras una larga vida llena de disgustos y dificultades a sus noventa años vuelve a enfrentarse a gruesos dolores de cabeza, pues para mayor complicación su irredento sobrino mantiene una excelente relación con el presidente del país, Traian Basescu, que es padrino de su hijo de dos años, Carol Ferdinand, y que meses atrás lanzó graves acusaciones contra el propio Miguel en la televisión rumana.  

 
Ricardo Mateos