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El marido de Carmen Martínez Bordiu, declarado culpable

Condenan a José Campos por amenazas de muerte

Diciembre 18, 2008

Una sentencia reconoce que José Campos es autor responsable de una falta de amenazas, por la que tendrá que pagar las costas procesales y una indemnización económica.

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El juzgado nº47 de Instrucción de Plaza de Castilla ha condenado a José Campos, marido de Carmen Martínez Bordiu, al pago de las costas procesales y de una indemnización por una falta de amenazas ocurridas el pasado verano. Los hechos declarados probados son constitutivos de una falta prevista y penada en el artículo 620 del Código Penal que castiga a los que causen a otro una amenaza, coacción, injuria o vejación injusta.
 
“Se declara probado que sobre las 18,38 del día 18 de Julio de 2008, Saúl Ortiz contactó telefónicamente con José Campos en relación a una información periodística que le afecta, tras varios intentos para ello. Tras coger la llamada, José Campos increpó reiteradamente a Saúl diciéndole, entre otras expresiones: “Te voy a reventar la cabeza hijo de puta. Te mato, voy a por ti, te reviento la cabeza si vuelves a hablar de mi o de mi mujer”. Los hechos declarados probados son constitutivos de una falta prevista y penada en el artículo 620 del Código Penal que castiga a los que causen a otro una amenaza, coacción, injuria o vejación injusta. En efecto, las expresiones vertidas contra el denunciante constituyen expresiones amenazantes proferidas por el denunciando mediante el teléfono móvil y cuando el denunciante contactó por tal medio con él y cuyo específico contenido se ha aportado documentalmente en el acto de juicio oral. Así se ha comprobado en el acto de juicio como efectivamente está grabada la llamada en el teléfono propiedad del denunciante. Es claro que no se justifican tales expresiones, siendo desde luego aconsejable que las diferencias sean resueltas en la forma adecuada y conforme a derecho. Además, las propias manifestaciones de Saúl Ortiz ponen de manifiesto que se encuentra afectado y ve alterada su vida normal por el hecho de recibir los mensajes, lo que igualmente reitera la testigo, con lo que es claro el cumplimiento de la finalidad que pretende el denunciado. Además, resulta evidente por las pruebas documentales aportadas, así el contenido de las propias llamadas que se ha producido, quedando patente y clara su autoría, con lo que debe serle reprochada penalmente su conducta, y atendido el tenor literal de los mensajes remitidos y cuando no ha comparecido al acto de juicio, habiéndose limitado a presentar escrito negando los hechos”.
 
Seguiré ejerciendo, con libertad, mi profesión: informar. Le pese a quien le pese. Seguimos a la cabeza de la información rosa en Internet.
 
Por Saúl Ortiz