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Con Max Verstappen no ha nacido una estrella sino uno de los cocos de la Fórmula 1 durante los próximos diez años y un excelente Carlos Sainz acaba sexto en Montmeló

Mayo 16, 2016
verstappen

Pasa dos o tres veces por década, y a veces ni eso. Un Senna, un Schumacher, o un Alonso no aparece todas las temporadas aunque hubo quien lo vio venir desde la primera vez que se subió en los monoplazas de la Ferrari Academy. Desde entonces y hasta su primera victoria en la Fórmula 1 apenas han pasado un par de años, que en términos de tiempo relativos a la Fórmula 1 es algo inaudito. Max Verstappen es el primer holandés de la historia que gana un Gran Premio, rompe récords de precocidad y ha logrado su primera victoria con dieciocho años, siete meses y dieciséis días en su vigesimocuarta prueba en la F1. Max es además el tercer piloto que gana en Montmeló sin haber salido el pole position —arrancó cuarto—, hito que comparte con Fernando Alonso y Michael Schumacher.

Esta retahíla de datos no hacen más que demostrar una superlativa adaptabilidad, una demoledora contundencia en carrera, y que posee una enorme capacidad de aprovechar las oportunidades que se le presentan. Saliendo cuarto no era fácil que acabase en el pódium pero tras el accidente que dejó tirados al poleman Lewis Hamilton, y al líder de la clasificación, Nico Rosberg, supo mantener la calma tras superar a su compañero Daniel Ricciardo y acabar la prueba casi sin neumáticos. A esto se le añaden sus especiales circunstancias en esta carrera: era la primera que disputaba con este coche, el Red Bull RB12.

De unos entrenamientos decepcionantes el viernes a una carrera perfecta el domingo

Hace menos de dos semanas su monoplaza era otro, el STR11 de Toro Rosso que compartía con Carlos Sainz. En el seno de su formación, tenían decidido subirle este mismo año al equipo senior de las dos que poseen los propietarios de la bebida energética, y aprovecharon la excusa de la tumultuosa salida que protagonizó Daniil Kyvat en Sochi. Una vez subido Verstappen al equipo mejor dotado de la parrilla (468 millones de euros de presupuesto) y degradado el piloto ruso, Max protagonizó unos entrenamientos del viernes algo decepcionantes a simple vista, pero sencillamente se estaba adaptando al comportamiento dinámico de su nuevo monoplaza, conociendo los sistemas, o incluso aprendiéndose el nombre de sus nuevos mecánicos. Muchos seguidores de Carlos Sainz celebraron que el piloto madrileño le superase en las pruebas libres, pero era lógico que la tortilla se diera la vuelta rápidamente por una sencilla razón: el holandés iba a tener un coche mucho mejor. Es más, Sainz tuvo un papel fundamental en la victoria de su ex compañero, porque sujetó durante el primer tercio de carrera a los Ferrari, y le surtió de un inapreciable espacio para adquirir la ventaja necesaria que más tarde le diera su triunfo.

La suerte se alió con Max, el coche que su equipo le dio fue perfecto —los dos mejores tiempos en clasificación tras los Mercedes— y las manos del hijo de ‘Jos The Boss’ hicieron el resto. Sus resultados tangibles dan la razón al Doctor Helmut Marko, el riguroso consejero deportivo de la escudería, cuando tomó la drástica decisión de remover a los pilotos de su negociado. Nadie sabe muy qué hubiera pasado de haber continuado en la situación previa al cambio adquirido y lo lógico hubiera sido esperar a finales de año para realizarlo, pero el resultado no podía haber sido mejor. El peor parado en la maniobra ha sido el ingeniero de pista de Verstappen, el español Xevi Pujolar, que ha sido despedido de la escudería y este fin de semana estaba en Imola en una prueba de otro tipo de categorías.

Un excelente Carlos Sáinz

Carrera divertida en un Gran Premio de España que acogió a un mayor número de asistentes que el año pasado, con un excelente Carlos Sainz que acabó sexto y que partió en parrilla octavo, y un desafortunado Alonso que abandonó en el último tercio de carrera con problemas mecánicos procedentes de su propulsor Honda. Una lástima porque la pista catalana siempre se le suele dar bien y salía con posibilidades de puntuar tal y como le ocurrió a su compañero Jenson Button, que acabó décimo.

En cuanto al campeonato, los Mercedes siguen siendo inalcanzables y el accidente delata lo que resulta patente: sólo ellos pueden perder los dos títulos. Nico Rosberg continúa liderando la tabla de pilotos, y Lewis Hamilton pierde su segunda plaza en beneficio de Kimi Raikkonen. El vigente campeón pierde una oportunidad de oro para recortar distancias con su compañero de equipos tras su pole position; oportunidad perdida que se une a una retahíla de dificultades mecánicas que le pueden costar el que podría ser su cuarta corona… que se aleja cada día más. Próxima parada: Mónaco, lugar donde comparte domicilio con Rosberg y Verstappen.

José M. Zapico

@virutasf1