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ComScore finaliza su investigación interna sobre sus prácticas contables y es mucho peor de lo esperado: puede acabar excluida de su cotización en Bolsa

Diciembre 2, 2016
comscore

ComScore, la empresa norteamericana con sede en el Estado de Virginia especializada en la medición de audiencias que se ha convertido -con el beneplácito de Agencias de Medios y algunas empresas-, en una especie de dogma de fe en el control de visitas a páginas webs y diarios digitales sigue dando pésimas noticias a sus accionistas. La última, además de mala, se puede decir que incluso con premeditación, si tenemos en cuenta el momento elegido.

En la víspera del Día de Acción de Gracias, ya por la noche, y, por tanto, con los mercados financieros cerrados (al igual que al día siguiente festivo), reveló un nuevo Informe sobre sus irregularidades contables en la valoración de las transacciones que incluso empeora las perspectivas de los analistas especializados. El pasado 16 de septiembre, tal y como ya informó Extraconfidencial.com, comScore informó a sus inversores que una investigación realizada por su Comité de Auditoría había detectado un registro incorrecto las denominadas transacciones no monetarias; es decir, intercambios de servicios entre otras empresas y, que por ello, tendría que reformular los resultados de tres años. La conclusión de la investigación interna es incluso peor, ya que los errores van más allá de este tipo de acuerdos e intercambios.

Transacciones monetarias y contratos no debidamente contabilizados

En el Informe presentado el 23 de noviembre a la Comisión de Bolsa y Valores norteamericana (SEC), muestra que la investigación también reveló que tanto transacciones monetarias como otro tipo de contratos no estaban debidamente contabilizados y que pueden generar ajustes contables adicionales. Además, añade que tales ajustes pueden ser significativos. De hecho, comScore aún no puede asegurar que podrá cumplir con el plazo límite para que sus acciones dejen de cotizar en Bolsa, incluso después de completar su investigación interna.

La empresa utiliza en su comunicado la expresión “ajuste material”, un término legal que indica que la empresa espera reajustar ingresos o gastos en una cuantía que sería lo suficientemente considerable como para ser un factor importante para sus actuales accionistas u otros interesados en tomar decisiones de compra o inversión en la Compañía.

Los resultados preliminares publicados en septiembre hicieron que la esta empresa disminuyera en 48 millones de dólares sus ingresos no monetarios durante los últimos tres años. Ahora el ajuste será mucho mayor, de unas proporciones desconocidas. Todo ello quedó claro en el primer día de cotización tras este anuncio cuando las acciones de comScore cayeron más de un 6%.

Más cabezas de turco

A pesar de reemplazar súbitamente en agosto al cofundador y presidente de Consejo de Administración, Serge Matta, sustituido por el hasta entonces presidente emérito, Gian Fulgoni, las responsabilidades de este escándalo parecen no haber acabado. Así, la Compañía acaba de anunciar la renuncia de dos de sus directores, Joan Lewis, presidente del Consejo de dirección, y Patricia Gottesman.

Aunque la empresa afirma en su declaración de la SEC que las salidas no tienen ninguna conexión con sus operaciones o prácticas, los analistas no dudan en afirmar que la Compañía continúa depurando responsabilidades.

Escándalo destapado por The Wall Street Journal

El escándalo contable sobre la Auditora de Audiencias comScore fue destapado por The Wall Street Journal cuando en agosto de 2015 planteó preguntas sobre la práctica de la Compañía de reportar ingresos no monetarios en acuerdos de intercambio de datos sin dinero en efectivo. Todo ello le ayudó a inflar su precio de la acción, permitiendo a los ejecutivos cosechar incentivos lucrativos. Las últimas revelaciones pueden ser aún peores para los inversores porque, a diferencia de los ingresos no monetarios que tenían gastos a compensar, los ingresos monetarios harán caer de forma importante el resultado de la empresa en los últimos años.

ComScore aún no ha cuantificado el impacto y afirmó que el Nasdaq, el índice de empresas tecnológicas donde cotiza, le ha dado hasta el 23 de febrero de 2017 para presentar sus resultados anuales y trimestrales retrasados, un requisito indispensable para continuar cotizando en Bolsa.

La falta de credibilidad en las cuentas y en el modo de proceder de comScore coinciden cuando cada vez más medios de comunicación cuestionan sus políticas de medición que infravaloran o no tienen en cuenta aspectos fundamentales como el tráfico móvil o el cruzado derivado de la difusión en medios sociales. De momento, le queda algo más de dos meses para poder presentar unas cuentas veraces y reales, algo que para nada está asegurado si tenemos en cuenta que cuánto más se investiga más trapos sucios salen a la luz.