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Su prometida, estudiante de 20 años formada en India y Gran Bretaña

Compromiso matrimonial del rey del misterioso Reino de Bhutan

Mayo 25, 2011
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Mientras Luís Alfonso de Borbón trabajaba por fortalecer cada vez más su posición dinástica en Francia donde en días pasados asistió a los actos conmemorativos del 800 aniversario de la construcción de la catedral de Reims, y el príncipe de Gales visitaba en Bucarest a su prima la princesa heredera Margarita de Rumania, en el lejano Himalaya el rey del todavía misterioso reino de Bhutan, Jigme Khesar Namgyel Wangchuck, anunciaba su compromiso matrimonial el pasado día 20.

Poco o casi nada se conoce sobre este ignoto reino de Bhutan, un país de confesión budista atrapado en las montañas entre China e India que, a día de hoy, todavía permanece incontaminado de las influencias de occidente a pesar de que el joven rey, de 31 años, se educó en la Universidad de Oxford y en sus tres años de reinado ha contribuido a llevar la democracia al parlamento de la ciudad de Thimphu, capital de reino. De ahí que este anuncio del compromiso real, del que solamente se han hecho eco algunas publicaciones británicas, haya sido recibido con gran sorpresa tanto por su forma, una notificación al parlamento local, como por la difusión a los medios de prensa de una atractiva fotografía de compromiso de la real pareja.

La prometida una joven estudiante educada en India y Gran Bretaña

La elegida es una estudiante de 20 años nacida en Timphu y llamada Jetsun Pema, de quien su futuro esposo ha alabado en un comunicado “la calidez, la juventud, la bondad de corazón y el carácter”. La boda real tendrá lugar el próximo octubre en la ciudad de Punakha, capital de invierno del país, y el joven rey ya ha manifestado su deseo explícito de que no se organicen grandes ceremoniales tanto por la falta de recursos del país, como para contribuir a que el acontecimiento, al que no acudirán miembros de la realeza internacional, sea más íntimo y personal.

La futura reina, que ya ha acompañado al rey en varios de sus viajes por el país, se ha educado en la India y en Gran Bretaña, destaca por su belleza, y siente un gran interés por el arte, la pintura y el baloncesto. No se sabe, sin embargo, si Jigme Khesar Namgyel Wangchuck contempla la posibilidad, que le permite el polígamo sistema legal de Bhutan, de contraer otros futuros matrimonios ya que su padre se casó,  en una única ceremonia, con cuatro mujeres de una de las mejores familias bhutanesas, todas ellas hermanas entre sí y reconocidas como descendientes de las encarnaciones de la Mente y el Verbo del fundador de Bhutan.

Una de entre ellas, la reina Ashi Dorji Wangmo Wangchuck, es la madre del actual soberano y el pasado octubre estuvo de viaje por varios países de Europa manteniendo encuentros con las reina Paola de Bélgica y Beatriz de Holanda a quienes presentó la “Fundación Tarayana”, que ella dirige y que dedica sus fondos a la ayuda a personas con dificultades socioeconómicas.

Monarca de gran popularidad

La popularidad del monarca es tan grande en el país que hasta el jefe de la oposición parlamentaria, Tshering Tobgay, ha declarado que “se requirió de mucho auto control en el parlamento para no explotar en muestras de júbilo” al tenerse noticia del compromiso real. Y es que, según un portavoz real, “no es nuestra costumbre el salir a las calles para hacer demostraciones públicas de nuestras emociones”. Jigme Khesar Namgyel Wangchuck reina en Bhutan desde la abdicación de su padre, el rey Jigme Singye Wangchuck, en 2008 y ya en su primer discurso público ratificó su deseo de proteger su país de los efectos negativos de la globalización en un reino que no tuvo carreteras ni moneda hasta los años 60 y al que la televisión llegó solamente en 1999. Bhutan se resiste al turismo de masas y ha acuñado el término Felicidad Interior Bruta para sustituir el occidental de Producto Interior Bruto como parámetro de medición del bienestar del país y de los ciudadanos. “Mi mayor preocupación – ha declarado el rey – es que en la medida en que el mundo cambie podamos perder esos valores fundamentales sobre los que se asienta nuestro carácter como nación y como pueblo”.